La fiera y la fiesta. El fantasma de otros cines - Gatopardo

La fiera y la fiesta. El fantasma de otros cines

Ésta es una película sobre el rodaje de otra película, donde la metaficción muestra las cuerdas del titiritero, y la fantasía y el mundo se confunden. Poco a poco, la película que se filma en pantalla comienza a devorarse la que estamos viendo.

Tiempo de lectura: 6 minutos

Como todo homenaje, La fiera y la fiesta es una película de fantasmas. Entre sus planos minuciosos camina la nostalgia de otras épocas, de otros cines; se pasea la vida de directores, actores y amazonas del glam que ya no están entre nosotros. Esta cinta es un homenaje abierto a una figura olvidada del cine latinoamericano.

Tras muchos largometrajes juntos, Laura Amelia Guzmán e Israel Cárdenas tejieron una historia fuera de lo ordinario, una cinta guiada por el deseo, por el cariño, por el duelo y la añoranza de Jean-Louis Jorge. Guzmán creció muy cerca de él. Lo llamaba tío. Lo conoció como un ícono del cine dominicano; como un hombre carismático que reunía amigos, admiraciones, respeto. Cuando ella tenía veinte años, Jorge fue brutalmente asesinado en su departamento, un hecho que ha opacado el legado de una figura de enorme talento.

Jean-Louis Jorge sólo filmó dos largometrajes. La serpiente de la luna de los piratas, en 1974, y Mélodrame, en 1976. Su primera película, un drama fantástico salpicado de opresión y lentejuelas que se desarrolla en la escena drag de los barrios chicanos de Los Ángeles, fue filmada a la rabia, entre amigos, mientras estudiaba en UCLA. Mélodrame, una obra maestra, inconcebible, se filmó en París, en un castillo, también con amigos y un presupuesto limitado; también a la rabia; también con una inventiva visual única.

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