¿Puede la educación en línea sustituir a la formación presencial? - Gatopardo

¿Puede la educación en línea sustituir a la formación presencial?

La situación generada por la pandemia de COVID-19 ha hecho plantearse esta posibilidad a gobiernos e instituciones educativas. Cuando se vieron obligados a recurrir a la formación telemática en los meses más duros de la epidemia, no pensaron que sería algo definitivo. Sin embargo, la experiencia ha servido para sopesar los pros y contras de ambas alternativas. Y ahora no está tan claro que lo más idóneo sea revertir el modelo a la situación prepandemia.

De momento, la educación semipresencial parece ser la solución salomónica. Aunque no mucho tiempo. Es cierto que la formación en línea aún no está preparada para tomar el relevo con todas las garantías en los niveles educativos básicos. Pero las circunstancias de la educación universitaria y posuniversitaria son completamente distintas.

La demanda de maestrías, diplomados y cursos flexibles, compatibles con el desempeño personal y profesional, va en aumento. Y las destrezas requeridas por las corporaciones son cada vez más específicas y cambiantes. La única forma de atender estas demandas es flexibilizar la formación, que, además, empieza a extenderse a lo largo de toda la vida laboral.

 

La universidad del futuro

Algunas universidades han empezado a ofrecer títulos en línea como complemento a sus cursos presenciales. Por ejemplo, másteres para graduados o certificados en idiomas. Otras combinan la enseñanza presencial con las clases en línea para dar respuesta a la flexibilidad horaria que demanda su alumnado. Aunque la evaluación sigue siendo presencial. Por último, un tercer grupo combina las clases en sus centros con videotutoriales en la red.

Sin embargo, hay universidades que han optado por ir un paso más allá. Todos sus títulos y certificaciones se pueden obtener en línea y tanto las clases como las evaluaciones se hacen de forma remota.

 

¿Cómo funciona la enseñanza universitaria 100% online?

El uso de una metodología específica, junto con el apoyo de profesores y tutores especializados, es su garantía de éxito. También la flexibilidad: los alumnos pueden asistir a las clases en directo o acceder a las grabaciones cuando les resulte más conveniente. Además, disponen de un campus virtual con recursos adicionales para desarrollar los contenidos de sus asignaturas. Por último, un sistema de evaluación continua les informa de sus progresos permanentemente.

Otro aspecto de la universidad en línea de gran valor para el alumnado es que permite compaginar la formación con otras actividades. De hecho, este tipo de enseñanza está muy orientada al desarrollo de destrezas profesionales para trabajadores en activo. Los contenidos de los cursos están actualizados para dar respuesta a la demanda laboral, incluso en profesiones emergentes. Y la universidad proporciona prácticas en empresas para completar la formación.

Es el caso de universidades en línea como UNIR México, que ofrecen una amplia variedad de títulos universitarios en modalidad a distancia, con la ventaja para los alumnos de tener una mayor flexibilidad horaria y poder especializarse en un área de estudio determinada desde cualquier ubicación.

Llegó para quedarse

La presencia de la COVID-19 nos ha hecho replantearnos nuestra forma de vida. También la manera de garantizar la enseñanza en todas las etapas educativas sin poner en riesgo a estudiantes y formadores. La posible aparición de nuevas enfermedades infecciosas nos obliga a tener en cuenta otras formas de relacionarnos, que incluyan el teletrabajo y la teleformación.

El desarrollo de las nuevas tecnologías abre la puerta a escenarios antes impensables. En el campo educativo, las TIC incrementan y mejoran las posibilidades de desarrollo y capacitación. Pase lo que pase a partir de ahora, la oferta educativa no volverá a ser la misma. La formación en línea llegó para quedarse.

 

 

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