El alma universal de Rossy de Palma

febrero 20, 18
Napoleón Habeica
“Tengo muchísimos amigos de la moda. Siempre me han gustado los tejidos. Desde muy jovencita cosía y me hacía mi vestuario de escena. La moda no es sólo lucir un vestido bonito y salir, la moda también es el amor a un tejido, a una seda o una lentejuela”.
“En México fue donde empezó lo de la Picassa, ‘¡la Picassa!’, me decían… Ahora, no sé si le hubiera caído bien a Picasso, las cosas como son. Era tremebundo y machista”.
“Lo más local se vuelve lo más universal. Todos nos reconocemos en cosas costumbristas, parece que es la idiosincrasia concreta de un pueblo y luego resulta que no, creo que hay más cosas que nos unen y que hacen que nos parezcamos”.
“Cada que me hablan que de cine español, cine europeo, cine iberoamericano, no sé si mejor no meterme en tecnicismos. Yo soy afronteriza y, como digo, sólo creo en las fronteras gastronómicas, son las únicas que me interesan”.
“Me siento universal y mundial. Mi padre me dijo “eres mundial, hija mía”, y yo me lo creí”.
“[La televisión] Es lo que menos me gusta. Lo he hecho cuando más lo he necesitado económicamente. Cuando he tenido épocas de vacas flacas”.
“Con Pedro me abandono totalmente y lo dejo hacer. Él tiene esa maravilla de estar pendiente de los tonos, si algo no le gusta, te lo dice enseguida, que se te ha caído la voz, que quiere tal cosa más alto, que más bajo, es preciso como un reloj suizo.”

Rossy de Palma para nuestra portada de febrero de 2018.