El trasplante de corazón de cerdo a un humano: un hito en la medicina

Latió por primera vez un corazón de cerdo en un humano

La intervención quirúrgica duró más de ocho horas y el cuerpo de David Bennett, de 57 años, no rechazó de inmediato el corazón del cerdo. Su éxito dependió de medicamentos inmunosupresores y de la modificación genética del órgano porcino.

El 2022 será recordado como un año extraordinario para la medicina: el trasplante de corazón de cerdo (al procedimiento de implantar un corazón de una especie en otra se le conoce como xenotrasplante cardiaco) ya podrá ser una solución a la crítica escasez de corazones humanos necesarios para mantener vivos a pacientes con enfermedades cardiacas terminales que, al no ser candidatos clínicos para recibir un corazón humano compatible o una bomba artificial, verán en esta intervención la única alternativa “compasiva” para seguir con vida. El pasado viernes 7 de enero culminó un largo trayecto de más de 35 años de investigación internacional de carácter básico y de preclínica en el campo de los xenotrasplantes, cuando un equipo de investigadores y cirujanos cardiovasculares de la Facultad de Medicina de la Universidad de Maryland, en Baltimore, encabezado por el veterano médico Bartley P. Griffith, realizó –por primera vez y con éxito– un trasplante de corazón de cerdo a un humano desahuciado. Mucho antes de la operación, el corazón fue modificado genéticamente: se eliminaron tres genes del animal que habrían provocado su rechazo, se agregaron seis genes humanos para facilitar la aceptación del órgano y se desactivó un gen del cerdo que produce la hormona del crecimiento para impedir un crecimiento excesivo del tejido cardiaco.

Luego de una intervención quirúrgica que tuvo una duración de más de ocho horas, el cuerpo de David Bennett, de 57 años, no rechazó de inmediato el corazón del cerdo, que empezó a latir –se supone– por cuenta propia. Hasta ahora no hay mayor información al respecto que la publicada de manera oficial por el Centro Médico de la Universidad de Maryland el 10 de enero. En el boletín también se informó que el paciente, al tanto de los riesgos de someterse a este procedimiento de carácter experimental y totalmente radical, aceptó el trasplante de corazón de cerdo, conociendo sus posibles consecuencias negativas. Bennett, tras sopesar la situación, concluyó que quería seguir con vida y que ésa era su única opción para lograrlo y, por eso, dio su consentimiento por escrito antes de la operación. Hasta el día de hoy y sin más actualizaciones noticiosas sobre el tema, David Bennett continúa bajo estricta vigilancia médica para monitorear la evolución de la capacidad coronaria de su nuevo órgano y saber si el trasplante de corazón de cerdo funcionará o si éste acabará por ser rechazado con el paso del tiempo… todavía no hay certeza al respecto.

Independientemente de lo que pase en los próximos días, este primer trasplante de corazón de cerdo –largamente esperado en la comunidad científica y médica– ya es un éxito. Estamos, posiblemente, ante el mayor avance en trasplantes de corazón desde los albores de este tipo de procedimiento. Aunque se trata de un nuevo hito en la historia de la cardiología, los especialistas se mantienen a la expectativa y han tomado la noticia con bastante cautela, una situación muy distinta de aquel alboroto internacional provocado el 3 de diciembre de 1967, cuando el médico sudafricano de 45 años Christiaan Neethling Barnard logró “enmudecer al mundo” –así se recuerda la noticia originada en Ciudad del Cabo– con el primer trasplante de corazón (de humano a humano) efectuado con éxito. Aunque el receptor, Louis Washkansky, un corpulento comerciante de 54 años que padecía arteriopatía coronaria, murió dieciocho días después del procedimiento quirúrgico a causa de una neumonía provocada por pseudomonas (patógenos oportunistas), la operación realizada por Barnard logró cambiar el concepto que entonces se tenía de la vida.

Así fue como empezó una nueva era de experimentación dentro de la medicina con trasplantes cardiacos, cuyo reto principal ha sido enfrentar el rechazo inmunológico causado por el nuevo corazón y que desembocaba en infecciones mortales. Aunque todavía conllevan sus dificultades, en la actualidad los trasplantes de corazón humano son un procedimiento estándar que anualmente salva miles de vidas. Sin embargo, ahora el mayor problema radica en la falta de suficientes donantes humanos para satisfacer la demanda de corazones sanos; las listas de espera son enormes y muchas veces estos órganos se consiguen cuando ya es demasiado tarde. Este panorama incentivó a diversos científicos a estudiar seriamente la posibilidad de recurrir a los xenotraspantes cardiacos.

Este tipo de trasplantes se ha estudiado desde hace muchísimos años, pero no habían sido viables porque no existían los avances científicos suficientes para afrontarlos. A partir de una consulta de diversos artículos especializados y notas periodísticas, presentamos algunos hechos sobresalientes que ayudan a aquilatar los recientes avances en este campo.

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