Angela Merkel: la canciller que llegó a la cima - Gatopardo
La canciller alemana, Angela Merkel, asiste a un debate en el Bundestag, la cámara baja del parlamento, en Berlín, el 19 de marzo de 2015. Merkel está ansiosa por hablar y posiblemente discutir con el griego Alexis Tsipras cuando haga su primera visita a Berlín como primer ministro. ministro el próximo lunes, dijo al parlamento alemán poco antes de la cumbre de la UE del jueves. REUTERS / Fabrizio Bensch
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Angela Merkel: la canciller que llegó a la cima

Ningún político ha marcado el destino de Europa en la última década como la canciller alemana Angela Merkel quien, luego de dieciséis años en el poder, se retira tras las elecciones generales del próximo 26 de septiembre. Será una separación difícil y una nueva era. Merkel se acerca al final de su mandato con los niveles de aprobación más altos de su país.

El reloj marcaba las 11:20 a.m., de un día soleado pero gélido de diciembre de 2019, cuando Angela Merkel, vestida de negro, cruzó lentamente y en silencio el portón que simboliza la peor tragedia de la historia alemana.

Con el lema, “Arbeit macht frei” (“El trabajo los hará libres”), inscrito en la parte superior, este umbral da comienzo a lo que fue el campo de concentración de Auschwitz, en el actual territorio de Polonia, donde los nazis asesinaron de manera sistemática a más de un millón de personas durante la Segunda Guerra Mundial.

Merkel había llegado poco antes con su comitiva, hoy un monumento conmemorativo, y cruzó ese portón con los clics de las cámaras periodísticas como el único sonido de fondo; después admitió lo difícil que le resultaba estar ahí: “Siento una profunda vergüenza ante los crímenes barbáricos cometidos aquí por los alemanes, crímenes que sobrepasan los límites de lo comprensible”, reconoció en su discurso central, que ofreció en un edificio que apodaban, sarcásticamente, “el sauna”. Allí limpiaban, desinfectaban y despojaban de sus pertenencias a los recién detenidos; ahí eran deshumanizados y comenzaba el horror de Auschwitz-Birkenau.

La visita de Merkel fue poderosa, simbólica y memorable en su carrera política —que, para ese entonces, empezaba a dibujar su fin—; no sólo porque era la primera visita de un canciller a Auschwitz en veinticuatro años, sino también porque el perfil de Merkel era radicalmente distinto al de sus predecesores.

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