Así se ve la Covid-19: Este grupo de radiólogos la mira de frente todos los días

Así se ve la Covid-19: Este grupo de radiólogos mira de frente a la enfermedad todos los días

En el área de radiología no hay espacio para la tregua. Aquí los doctores interpretan la pandemia a partir de imágenes de pulmones infectados con lo que parecen ser pinceladas de acuarela en movimiento. Es el patrón de la Covid-19. Esta es la tercera entrega sobre lo que sucede al interior del hospital de Nutrición.

El coronavirus se ve como una acuarela en los pulmones, me explica la doctora Denny Lara Núñez, de 30 años, residente de cuarto año en el departamento de radiología, en Nutrición. Frente a la pantalla, tiene las imágenes de los pulmones de un paciente infectado con SARS-CoV2. La acuarela de la que habla se ve muy tenue, como pinceladas de blanco y gris a las orillas de los dos órganos. La mancha que aparece en cada lado, simétrica, tiene unos puntitos blancos esporádicos más opacos. Con el programa que usan, la doctora mueve la imagen y todas estas partículas nebulosas se mueven de arriba abajo como un caleidoscopio.

“Este es el patrón típico de COVID-19”, concluye.

Otra manera de describirlo sería como un cielo nublado con tonos grises de nubes sobrepuestas que presagia una tormenta. No puedo evitar que la representación gráfica de esta neblina que obstruye la respiración me parezca hermosa. Estoy aprendiendo que son los radiólogos los que capturan las imágenes de COVID-19 en los pulmones, entre otras cosas, y esta especialidad médica de la que sabía casi nada, empieza a resultarme fascinante.

“Siempre he visto a la Radiología como otro idioma”, dice Lara Núñez, y empieza a explicarme ese lenguaje de jeroglíficos modernos con los que encuentran diagnósticos.

“Puedo ver las imágenes que alguien más tomó, entenderlas, saber lo que estaba buscando y si encontró algo malo”. Cada captura de los aparatos médicos cuenta una historia. “Todos los radiólogos del mundo podemos entender qué está pasando ahí, pero nadie más.” Imagino a los radiólogos como niños que dibujaron mensajes secretos en papel con jugo de limón, a simple vista invisibles, pero accesibles para quien sepa que el mensaje se revela a contraluz.

Estamos en el cuarto donde normalmente trabajan los médicos radiólogos con cinco estaciones de trabajo, lejos de la zona de urgencias donde llegan pacientes contagiados con coronavirus. Cada una consiste de un escritorio con tres monitores. El de la izquierda, registra el reporte de los órganos de los pacientes, mientras que los dos de la derecha proyectan las imágenes que estudian. La luz de la habitación está apagada y sólo alumbran unos focos azules sobre las paredes, de abajo hacia arriba. Hay cuatro doctores al interior, cada uno enajenado frente a sus pantallas. Lo más parecido que he visto son financieros en estaciones de la bolsa de valores, calculando probabilidades para ganar dinero.

Aquí lo que calculan son probabilidades de supervivencia.

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