Ignacio Montoya Carlotto: El nieto perdido de la dictadura argentina

El nieto perdido

Hasta los 36 había sido Ignacio Hurban, hijo único de Juana Rodríguez y Clemente Hurban. Fue entonces que descubrió que en realidad sus padres habían sidos dos militantes políticos del peronismo secuestrados en 1977 y que su abuela era la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo.

 

Un año enfermo.
Todo empezó con puntadas en el estómago. Reflujos, acidez, diarrea.
Después gripe, anginas, gastroenteritis.
Varias veces amaneció con un hilo de voz, casi sin poder hablar.
Tuvo cefaleas y hasta infección en la uña de una mano.
Contracturas en el cuello, en la espalda. Días tirado en la cama, inmóvil.

***

El sábado 8 de septiembre de 2018, cerca de la medianoche, el pianista Ignacio Montoya Carlotto regresaba a su casa después del concierto de un amigo cuando encontró, en el celular, un audio de WhatsApp de un número desconocido. “Ignacio, demasiadas cosas te hicimos los argentinos como para no darte un premio mínimo, mínimo…. ¡que es estar al lado mío!”, decía la voz. Pensó que se trataba de una broma. Incrédulo, volvió a escuchar. Pero la voz era, en efecto, de Diego Maradona. 

“De todos los que me contactaron en estos cuatro años era al que más secretamente esperaba”, dice Ignacio Montoya Carlotto por mensaje de texto desde su casa de Loma Negra, un pueblo de 3 500 personas a 400 kilómetros de Buenos Aires. 

Maradona le envió el audio antes de tomar un avión y viajar a México, donde el Dorados de Sinaloa lo había contratado como entrenador.

“Me invitó a visitarlo”.

“¿A México?”.

“Claro, así, de la nada. Fue loquísimo, nunca antes habíamos hablado. Una sorpresa total. ¡Es el 10! Ya está. Creo que con esto me retiro, ja”.

Ignacio Montoya Carlotto ensayando en el estudio de su casa.

Ignacio Montoya Carlotto ensayando en el estudio de su casa.

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