Intriga en el barrio chino. Novela política sin ficción.

Intriga en el barrio chino

En marzo de 2007, las autoridades mexicanas encontraron 205 millones de dólares en una casa de las Lomas de Chapultepec en la Ciudad de México. La suma, uno de los más grandes decomisos en la historia del crimen organizado pertenecía al empresario chino Zhenli Ye Gon.

El personaje de La sospecha, novela de Friedrich Dürrenmatt, afirma que un investigador tiene el deber de cuestionar la realidad, y ha de proceder como los filósofos, quienes todo lo ponen en duda. El gran arte del criminalista consistiría en descubrir lo simple.

Al comienzo de su gestión en 2006, el presidente Felipe Calderón Hinojosa resolvió delegar el combate al tráfico de drogas al ingeniero mecánico Genaro García Luna, a quien nombraría secretario de Seguridad Pública.

Este funcionario fue agente en el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), luego coordinador general de Inteligencia para la Prevención de la Policía Federal Preventiva (PFP) y director fundador de la Agencia Federal de Investigación (AFI). Una trayectoria desde los sótanos del Estado al encumbramiento político.

La llegada de García Luna al gabinete de Calderón fue recomendada por Wilfrido Robledo, entonces vicealmirante, experto en inteligencia y superior suyo en el Cisen y la PFP. En 2006, Robledo estaba a cargo de la seguridad corporativa del Grupo Carso, de Carlos Slim Helú.

El propietario de la red de telecomunicaciones de mayor importancia en México y el hombre más rico del mundo requería asegurar la exclusividad del funcionamiento técnico y empresarial de la red interactiva de comunicación del gobierno mexicano en el área de seguridad, que al paso del tiempo se denominaría Plataforma México.

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