En pie hasta encontrarte. Las mujeres que buscan a los desaparecidos - Gatopardo

En pie hasta encontrarte. Las mujeres que buscan a los desaparecidos

Caminaron por todos los ministerios públicos en busca de sus familiares desaparecidos y entre ellas se encontraron. Pronto crearon lazos, hicieron grupos, organizaron búsquedas en campo y llevaron sus expedientes a todos lados, con sus propios medios y recursos. Quienes nutren las filas de los colectivos suelen ser, en su mayoría, mujeres atrapadas en la espiral de la ineficacia del sistema de justicia.

 

I.

El presidente llevaba apenas 10 días en el cargo cuando ordenó el despliegue de las fuerzas armadas para combatir a La Familia Michoacana en su estado natal. En su primera actividad pública de 2007, decidió visitar la 43ª Zona Militar en Apatzingán. Portó una gorra y un saco militar que lo hacía verse pequeño entre tanta tela y se sentó a “tomar el rancho” —o a desayunar— con 250 elementos de las fuerzas federales. “Vengo hoy como comandante supremo a reconocer su trabajo, a exhortarlos a seguir adelante con firmeza, entrega, y a decirles que estamos con ustedes”, dijo Felipe Calderón Hinojosa y, enmarcando una declaración de guerra, habló de su intención de recuperar la paz en todo el país. Estaba por iniciar uno de los periodos más sangrientos en nuestra historia.

El Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO) contabilizó, entre el primero de enero del 2006 y el 8 de febrero de 2021, a 68 638 personas desaparecidas en México. Sin embargo, las cifras del registro oficial están muy por debajo de los conteos y estimaciones que hacen las ONG y los colectivos de familiares en busca de desaparecidos. No se sabe exactamente cuántas personas hay en esa situación; la única certeza que tenemos es que el crimen de la desaparición forzada es una realidad que azota al territorio mexicano y que ha dejado a miles de familias en la incertidumbre, en la falta de justicia y verdad. El nuestro se ha convertido en el país de las desapariciones, las fosas clandestinas, la impunidad. Sin importar quién se encuentre en el poder, luego de tres gobiernos, la guerra continúa.

Rosario Garate López, madre Pablo Francisco.

En medio de este panorama, surge la lucha de las personas —muchas de ellas, mujeres— que trabajan día a día para restituir la tranquilidad a sus hogares y a la de aquéllos que hoy lloran la ausencia de un ser querido. Si bien la lucha por los desaparecidos no es exclusiva de las mujeres, quienes nutren las filas de los colectivos de búsqueda suelen ser madres, hermanas, esposas y amigas que han dejado todo lo que alguna vez fue cotidiano en sus vidas para encabezar investigaciones tenaces con la esperanza de encontrarlos.

Se dice que ellas corren menor riesgo que los hombres frente a la delincuencia organizada, pues las víctimas son, en su mayoría, hombres. También se dice que el amor de una madre es incomparable a cualquier otro vínculo humano y es lo que las impulsa a llevar los procesos hasta sus últimas consecuencias; que al tener salarios en promedio inferiores a los de los hombres, sus trabajos son los primeros en sacrificarse cuando hay más de una fuente de ingresos en casa y, entonces, pueden disponer del tiempo para esta terrible tarea; o que al ser las mujeres quienes asumen los trabajos de cuidado, son ellas quienes salen a buscar a sus seres queridos. Sin embargo, ninguna de estas explicaciones es del todo convincente: en primer lugar, porque la situación del país es una muestra clara de que nadie está a salvo de la violencia; en segundo, porque cuestionar el amor de los padres, hermanos y compañeros no abona al análisis sociológico, además de que hay muchos hombres que forman parte de esta lucha. Finalmente, resulta problemático afirmar que la búsqueda de una persona desaparecida es un trabajo de cuidado, cuando en realidad se trata de una tarea que le corresponde al Estado y que los familiares han asumido desde la resistencia civil, ante la ineficiencia de las instituciones.

CONTINUAR LEYENDO
COMPARTE

Recomendaciones Gatopardo

Más historias que podrían interesarte.