Mauricio Macri: Un león sin su corona - Gatopardo
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Un león sin su corona

Llegó a la presidencia prometiendo un cambio radical. Sin embargo, su gobierno cierra en crisis.

Mauricio Macri nació en una familia de la élite argentina. Después de un secuestro en su juventud se convirtió en el exitoso presidente de Boca Juniors durante los doce años más gloriosos de la historia de ese club. Luego empezó su carrera política. Su imagen era la de un ingeniero, más habituado a gestionar empresas que personas. Sin embargo, en diciembre de 2015, le ganó la presidencia al candidato oficialista, poniendo fin a doce años de gobierno kirchnerista: algo que muchos calificaron de hazaña. Llegó a la presidencia con la promesa de un cambio radical en su país. Pero sus primeros 100 días de gobierno no han sido fáciles.


Al presidente le gusta el salmón rosado y en el Barrio Chino, muy cerca del centro de Buenos Aires, se consigue el mejor. Fresco y a buen precio. Por eso su mujer, que desde hace un mes y medio es la primera dama, está haciendo las compras allí. Un hombre la reconoce, se sorprende y le pregunta si puede sacarse una foto a su lado y ella, con una sonrisa educada, responde que sí. Es jueves 28 de enero de 2016.

Hasta hace poco, la presencia habitual de Juliana Awada en ese vecindario no llamaba demasiado la atención. Era una mujer regia eligiendo variedades de pescados y especias difíciles de encontrar en otro lugar. Su aparición en los medios era austera; el lugar que puede tener la esposa de un candidato presidencial con exiguas chances de ganar. Las tapas de revistas y programas de televisión la hicieron famosa poco antes de que el parejísimo resultado de la elección del 25 de octubre de 2015 derivara en una segunda vuelta (ballotage) que coronó, un mes después, el triunfo de su marido Mauricio Macri frente al candidato oficialista Daniel Scioli, el elegido por Cristina Fernández de Kirchner para intentar la sucesión.

Fue en ese interludio entre la primera vuelta y el ballotage —y no antes— que una presidencia del ingeniero Mauricio Macri se volvió plausible y Juliana Awada la probable futura primera dama. Por aquellos días, en uno de los programas televisivos de la mañana, mientras un conductor cocinaba en cámara panqueques con dulce de leche, ella contaba de qué modo, cinco años atrás, había comenzado su historia de amor.

Esbelta, 42 años, vestida con un jeans y una camisa amplia, la melena espesa color chocolate, rasgos árabes y unos ojos apacibles que muy pronto estarían en las páginas de la edición española de la revista Vogue, Juliana Awada confesaba esa mañana cuánto había dudado en aceptar la invitación a la primera cita. Era 2010 y Mauricio Macri era jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires desde hacía tres años, en el que sería el primero de sus dos mandatos consecutivos (2007-2011; 2011-2015) antes de ser elegido presidente de la nación. La asustaba que él fuera una figura con tanta exposición pública.

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