Víctor Barragán: Un mexicano en Nueva York - Gatopardo
Victor Barragán
Reportajes

Un mexicano en Nueva York

Víctor Barragán es un diseñador interesado en experimentar lejos del mainstream. Ha logrado descifrar el clima cultural de nuestra época a través de la moda, y vuelca su mirada a donde ningún otro mexicano ha puesto el ojo.

 

Desde los años ochenta, metaleros, darketos, punketos y jipitecas rezagados, en fin, todas las tribus urbanas del otrora Distrito Federal, se daban cita en el Tianguis Cultural del Chopo con maquillaje satánico, pelos espigados y de colores, collares de púas y chamarras de cuero con remaches, entre otra parafernalia, en busca de enfatizar su identidad, en una época en que esto se consideraba marginal. “Al menos en las dos cuadras que comprendía el tianguis, se podía circular libremente con las fachas más locas del mundo”, decía José Agustín en su esencial La contracultura en México. Era un centro de reunión y trueque para los chicos que escuchaban rock y epicentro de la contracultura en el país. Fue justo en este crisol efervescente donde se plantarían las primeras semillas creativas que animan el trabajo del diseñador Víctor Barragán.

Barragán cuenta cómo, a los cinco años, su hermano lo llevaba a este bazar. “Ver El Chopo de niño fue algo… ¡guau! Muy estimulante”, me dice desde su casa-estudio en Brooklyn, Nueva York, con esa onomatopeya que escucharé repetidamente durante una charla de poco más de una hora . “Cuando fui de niño era muy diferente a como es hoy. Era otro ambiente. Había tantas personas y tantos estilos, estaba demasiado definido quién era qué. Cuando veía eso, era algo impactante. Estuve expuesto a muchísimas cosas desde muy niño”.

Esa influencia o escuela visual del merch de las bandas de rock que uno veía en el tianguis o las camisetas punk súper gráficas de serigrafía se notan en sus primeras producciones. Siempre aparecen como referencias en sus colecciones, que le permiten a su following más joven comprar algo de la marca, y eso tiene todo que ver con la música y El Chopo. Sus hermanos, además de llevarlo a este tianguis, donde compraban discos, también influyeron en sus gustos musicales y de vestir. “Me probaba la ropa de mi mamá y se enojaba, obviamente —ríe—. También la acompañaba a la estética y veía la ropa ahí. Tal vez la más memorable fue la de mis hermanos. Me influenciaban en cuanto a qué escuchar y qué vestir. Eran 11 y 9 años mayores que yo. Ponían a Björk y Nirvana. Mi hermana era como más punk girl y mi hermano ponía Rock en tu idioma y música en inglés. La música ha sido muy importante para mí, por la forma en la que me ha acompañado”, continúa Barragán. Y recuerda que les gustaban las películas de David Lynch, y era guau, guau. “Veía lo que ellos veían, escuchaba lo que escuchaban. Me ponía lo que se ponían. Fue algo que definió mi infancia y lo que yo quería hacer”.

Hoy todas esas influencias lo han seguido hasta Brooklyn, a donde se mudó en 2015 para construir su marca de moda homónima, Barragán, cuyo espíritu y carácter distintivo es “un espacio de experimentación constante, creando y colaborando con otros artistas”, como él mismo lo describió en una entrevista con Something Curated.

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