Ser lesbiana en el siglo XIX
La verdadera historia detrás de Gentleman Jack
mayo 7, 2019

“Amo y solo amo al sexo más justo y, por lo tanto, al ser amada por ellas, mi corazón siente asco de cualquier otro amor que no sea ése”, escribió en su diario Anne Lister, la mujer a quien apodaron como “Gentleman Jack”.

Lister, que nació el 3 de abril de 1791 en Halifax, Reino Unido, es considerada como la “primera lesbiana moderna”, una mujer de negocios, tesoro de Halifax, diarista, montañista y aventurera. De sus relaciones en secreto con otras mujeres conservó un diario detallado que permitió conocer más sobre su vida en una época en donde las restricciones eran amplias para las mujeres.

Cuando alcanzó los 40 años de edad, se “casó” con una mujer de 29 años, Anne Walker y vivieron juntas en Shibden Hall, en Halifax. Era una mujer que sabía hablar francés y griego; estudiaba anatomía, matemáticas, álgebra, astronomía y filosofía, aun cuando las mujeres no podían asistir a la universidad.

Su estilo, además, asombraba a todas las familias locales, pues vestía siempre de negro y usaba prendas que entonces se adjudicaban únicamente a los hombres. En ese entonces, nadie podía confirmar que Anne gustaba de las mujeres –y viceversa- y, aunque había rumores, su orientación sexual la mantuvo en secreto a través de un diario.

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No todo fue una vida cosmopolita y fuera de prejuicios homofóbicos para Anne Lister. En sus años escolares, su madre la mandó a un internado cuando tenía apenas siete años de edad porque se enojaba que actuara de una manera tan “masculina”.

Y en la institución, los maestros temían que este comportamiento fuera imitado por las otras estudiantes y la aislaron en un dormitorio que estaba en el ático, de acuerdo con la periodista Rebecca Woods en la BBC.

Es así como comienza a escribir en su diario y registra que desde los 15 años de edad tiene encuentros amorosos con otras mujeres. Anne Lister compartió el ático con Eliza Raine, una compañera del internado y eventualmente se convirtieron en amantes.

Sin embargo, Anne salía con más mujeres y esto dejó tan herida a Eliza que terminó en una institución mental. Cuando Anne Lister tenía veinte años ya era bastante popular entre las mujeres. Una de ellas fue Isabella Norcliff, con quien mantenía una relación amistosa y sexual. Isabella quería tener algo serio con Anne, pero ella la rechazó por una amiga que Norcliff le había presentado tiempo atrás: Mariana Belcombe.

Anne y Belcombe se convirtieron en amantes, según relata Lister en su diario, pues la consideraba el amor de su vida. Aunque Mariana temía ser vista con Anne en público, por el aspecto poco femenino de Lister y eventualmente prefirió casarse con un hombre por seguridad financiera.

Aunque Anne consideró esta infidelidad como una gran traición, ambas lograron permanecer juntas durante un tiempo más, pues Anne viajaba como chaperona de Mariana.

La relación se fortaleció cuando Anne descubrió que Mariana era virgen todavía, pues Charles era impotente. De ello, detalla en su sofisticado diario a manera de código con una mezcla de símbolos algebraicos y el abecedario griego.

De acuerdo con expertos que descifraron su diario, Anne se refiere a sus placenteras relaciones sexuales con diferentes términos. Usa “besos” para decir que da y recibe orgasmos y escribe que “va a Italia” cuando se acuesta con otra mujer.

Charles hace que Mariana deje a Anne cuando descubre que ambas están a la espera de su muerte, para poder vivir en libertad con el dinero que le daría por herencia. Tiempo después Mariana deja a Charles al ver que no pueden tener un hijo y que él no le dejará una pensión una vez que muera.

Sin embargo, Anne logra negociar con Charles para que él mantenga económicamente a Mariana una vez que enviude, a lo cual él accede. Anne se desespera que Mariana no deja a Charles y éste tampoco muere, y decide dejarla.

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Las habilidades de Anne como negociadora se fueron desarrollando una vez que regresó con su familia a Halifax, cansada de perseguir a Mariana. Ahí heredó de su tío varias propiedades que tenían, entre ellas una gran finca en Shibden que remodeló para hacer negocios  y atraer mujeres.

Fruto de una de estas seducciones fue su relación con Ann Walker, una joven heredera de Halifax de quien se enamoró  y con la que quería hacer su vida en Shibden.

Aunque también vivían entre críticas y rumores, nadie en Halifax se oponía a su relación. A veces le llegaban cartas anónimas o mensajes de odio que querían extorsionarla con información sobre su orientación sexual, pero no pasaba de ello. Sobre todo porque ambas pertenecían a la clase alta y tenían influencias, aunque cuando se ganaba enemigos, le llamaban por su sobrenombre, Gentleman Jack.

Como no era muy femenina, a Anne Lister la confundían frecuentemente con un hombre y aunque ella no se identificaba con la anatomía de mujer, tampoco se consideraba un hombre. Sin embargo, al vestir ropa negra similar a la moda del caballero de la época, le nombraron así.

“Conozco mi propio corazón y conozco a los hombres. No estoy hecha como cualquier otra persona que haya visto. Me atrevo a creer que soy diferente a cualquiera”, confesó Anne Lister en su diario en 1823.

Aunque nunca se casaron Anne Lister y Ann Walker por la vía legal, sí lograron tener varias ceremonias que ellas interpretaron como su boda. Ambas vivieron juntas, unieron sus fortunas y Lister llevaba los negocios.

Esta unión sentó precedentes en la historia del matrimonio de personas del mismo sexo en Reino Unido, pues juntas hacían presencia en las festividades religiosas sin que nadie las importunara.

“Al adquirir tierra, ingresos e independencia, la historia [de Anne] muestra cómo la riqueza y privilegio de clase le permitió vivir su vida, hasta cierto punto, en sus propios términos”, dice el organismo público encargado del legado cultural e histórico del Reino Unido, Historic England.

Retrato, 1830. Calderdale Museums.

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Aunque no eran la pareja más compatible, Anne Lister y Ann Walker también viajaron juntas, además de remodelar en conjunto Shibden. Fue en una de estas travesías en Moscú en donde Lister enfermó de una fiebre de la cual ya no se pudo recuperar. Anne falleció el 22 de septiembre de 1840 a sus 49 años de edad.

Ann Walker heredó las propiedades de Lister, pero su familia la ingresó a un asilo en donde aún permanecía la primera amante de Gentleman Jack, Eliza Raine. Walker se aseguró que los diarios de su amante se conservaran.

Y así fue hasta 1840 cuando John Lister, un descendiente de la familia de Anne encontró los diarios y descifró el código. Ahí dio cuenta que su pariente era lesbiana y John mantuvo de nuevo en secreto estos documentos. Él lo hizo porque también era homosexual, y no quiso ser vinculado

La razón por la que hizo eso, fue porque él también era homosexual y no quiso ser vinculado a las revelaciones nuevas sobre su familia.

Helena Whitbread, una universitaria adulta también de Halifax descubrió estos archivos a sus 51 años de edad en 1983. Al descifrar de nuevo el contenido de los diarios de Anne Lister, encontró que se trataba de un personaje que había hecho historia y cuyo registro estaba intacto.

La escritora y productora de televisión en Reino Unido, Sally Wainwright fue la encargada de llevar las confesiones de Anne Lister a la televisión en 2019. Con un formato que rompe la cuarta pared y crea así una complicidad entre Anne y la audiencia, la serie Gentleman Jack (Suranne Jones) muestra la aventurera vida de la destacada inglesa.


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