Ciencia ficción en tiempos de feminicidios
Gabriela Damián escribe sobre los memoriales del futuro para no repetir los horrores del presente
junio 18, 2019

“Entrar a natación; trabajar duro para pagar la inscripción de la escuela; juntar dinero para el cervantino; hacer el closet; pintar la casa en septiembre; comprar las sillas del comedor; comprarme unos zapatos; leer a Platón; hablar y ser simpática con la gente”. Eso decía una nota que retrató la fotógrafa Mayra Martell en el hogar de Érika Noemí Carrillo, quien tenía 20 años cuando la reportaron como desaparecida en el 2000.

Algunos periódicos y sitios de internet replicaron esta fotografía que estrujó el estómago de muchos al leer los planes que Érika tenía en adelante. La mayoría se identificó con estas actividades, excepto que la joven estudiante no regresó a casa para ponerlas en práctica.

Con ese recordatorio de Érika inicia “Soñarán en el jardín”, el cuento de la escritora mexicana Gabriela Damián que habla sobre un México del futuro en el que los memoriales de las víctimas de feminicidios se apoyarán de las herramientas tecnológicas para “traerlas de nuevo a la vida”. Toda esa información compartida en redes sociales y con amigos a través de aplicaciones, muchas veces criticada por ser un considerada un exceso, es lo que ayuda a construir hologramas para platicar con ellas en ese escenario.

Un dolorosa mirada al futuro que debería incidir en el presente mexicano. En este país matan a 7 mujeres cada día.

“Si el pasado (la memoria) y el presente (la acción) están en deuda con nosotras, y la memoria y la acción crean el futuro, ¿qué nos espera? Por fortuna, estamos demostrando que nos tenemos a nosotras”. Eso responde la escritora de ciencia ficción, sobre la insuficiente memoria de la sociedad mexicana respecto a las mujeres desaparecidas y asesinadas en el país.

“Soñarán en el jardín” ganó el premio Tiptree 2018, otorgado en la 43 edición de la WisCon, una convención feminista de ciencia ficción y fantasía que se celebra cada año en Madison, Wisconsin. El premio se entrega en honor a la escritora de este subgénero, Alice Bradley Sheldon, quien usó el pseudónimo de James Tiptree Jr. durante una década.

Para Gabriela Damián, asistir a la WisCon como ganadora fue un momento inolvidable, entre otras cosas porque en este festival hay una tradición: en cada edición se hace filking con la obra ganadora del premio Triptree. El filking implica cambiar la letra de una canción famosa para ajustarla a alguna historia de fantasía o ciencia ficción. En esta ocasión, la adaptación del cuento de Gabriela Damián a la letra de la clásica canción “Over the Rainbow”, quedó a cargo de la escritora Sumana Harihareswara.

Desde su aparición en El Mago de Oz, “Over the Rainbow”, se adoptó como una canción resiliencia en un momento de dificultad. El cuento de Gabriela Damián,  tiene un tono parecido.

“Me costó muchísimo trabajo. Al principio, incluso, no quería hacerlo porque no sabía cómo entrar al tema desde la única narrativa que sé hacer: la fantástica o especulativa. (…)Pude encontrar la salida escuchando a otras mujeres, atestiguando cómo resisten cada día a día con dignidad y fortaleza; y al comprender cómo en mi propia vida las mujeres de mi familia, maestras, amigas, colegas y alumnas han sido fundamentales para sentir que otro futuro es posible, para luchar por él”, comparte la escritora en entrevista.

La premisa de “Soñarán en el jardín” parte de una novela que Gabriela Damián tiene en proceso y que se pregunta cosas como ¿cómo sería el cementerio ideal en el futuro? y ¿cómo lidiar con el dolor de la muerte? Reflexiona también sobre la forma en que opera la memoria a través de ese espacio, material y espiritualmente.

Otro elemento que intervino en la creación de su cuento premiado y traducido al inglés, fue una solicitud que le hizo la editora de Ediciones B, Soraya Bello, para la antología El silencio de los cuerpos. Relatos sobre feminicidios.

“Reuní todas esas ideas en torno a ese dolor muy concreto y muy presente, y con la indignación que me generaba y me genera la indiferencia de las autoridades, y el poco valor que la sociedad en conjunto da a la vida y a la muerte de las mujeres”, dice la también periodista de cultura, literatura y cine.

Ursula K. Le Guin está entre las voces que Gabriela Damián reconoce como influencias en su carrera literaria. La describe como “anarquista, ama de casa, aprendiz de sus propios errores, feminista en constante reconstrucción y una persona muy bufona, pero que escribía obras complejas y cuidadas”.

Entre sus referencias también menciona a Alice Sheldon, Vonda McIntyre, Octavia Butler –considerada la madre del afrofuturismo-, todas las feministas norteamericanas de los sesenta y setenta, así como las actuales Nora Jemisin o Jo Walton.

“Y por supuesto, las mexicanas: Juana Inés de la Cruz y Elena Garro. Me gusta incluirlas aunque hay quienes jamás las pondrían en la categoría (de la ciencia ficción), precisamente para seguir replanteándonos esas nociones previas de la ciencia ficción. También la deslumbrante Gabriela Rábago Palafox, que me duele en el corazón que se haya ido tan pronto” , añade Gabriela Damián, también autora del libro de literatura infantil La tradición de Judas.

Para ella, la ciencia ficción es un subgénero que posee “una ingenuidad más bien salvaje”, una poderosa semilla de introspección y cambio en medio de toda esa imaginación aparentemente desbocada.

“Por eso tantas mujeres se han adscrito a ella, y la han transformado y hecho suya, aunque no las hayamos tomado en cuenta antes”, dice la originaria de un país donde la realidad suele superar a la ciencia ficción.

*Fotografía de portada: Ritta Trejo


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