Retrato de una mujer en llamas
Céline Sciamma presenta su más poderosa cinta a la fecha.
octubre 23, 2019

La primera vez que aparece Adéle Haenel, próximo clásico de la actuación francesa, en Retrato de una Joven en Llamas, su rostro gira hacia la cámara después de correr a toda velocidad hacia un acantilado con un final que asegura la muerte. Este es el primer momento clave en la más reciente película de la directora francesa Céline Sciamma, ganadora del premio al mejor guión en el festival de Cannes de 2019. 

Ambientada a finales del siglo XVIII, Retrato de una mujer en llamas es una película que explora la relación amorosa entre dos mujeres: Heloïse (interpretada por Haenel) se rehúsa a posar para un retrato de su matrimonio arreglado, y Marianne (Noémie Mérlant) debe realizar esta pintura a pesar del impedimento y en un tiempo limitado a seis días. Entre ambas se crea un lazo profundo, construido a través de actuaciones portentosas y una dirección cinematográfica que de forma cuidadosa construye una tensión que resuelve lenta pero explosivamente, con emociones turbadas en cada secuencia. 

Desde su primer trabajo, Water Lillies (2007), Sciamma es especialista en narrativas donde la juventud es una metáfora del descubrimiento. La película apunta hacia un torbellino anímico imposible de prever, usualmente asociado a un tipo de despertar sexual.

Como buena película de época, Retrato de una Joven en Llamas tiene características ya clásicas para productos ambientados en el siglo XVIII: diálogos extensos, vestuario minuciosamente elegido, etc. El ritmo de la película, pausado, permite percibir la intimidad de las reacciones, en un estilo similar a producciones de Merchant Ivory o las películas de época de Mike Leigh. 

Retrato de una Mujer en Llamas Adéle Haenel

Ambientada a finales del siglo XVIII, Retrato de una mujer en llamas es una película que explora la relación amorosa entre dos mujeres.

Sin embargo, la cinta es también una consistente ruptura con las convenciones y clichés del género. Lo más notorio es la intencional ausencia de hombres en la película. La directora responde a todas las figuras masculinas que, en la construcción de su camino hacia el reconocimiento artístico, han destruido o invisibilizado las carreras de mujeres más talentosas que ellos, factor que padece pero no desmotiva a Marianne.

Su diseño de producción es sutil, el foco está en las protagonistas. Nada nos distrae de su penetrante y duradero intercambio de miradas. Además de la trama y su tensión, hay muchas capas de ambiente, y momentos que tienen como único objetivo edificar la intimidad y el vínculo tan cercano entre ellas.

Una de estas escenas se construye a media noche, con mujeres reunidas alrededor de una fogata. El grupo decide cantar una pieza coral, que lentamente y entre aplausos se transforma en trance. La escena, cargada de energía romántica, hace evidente el deseo que sienten estas dos mujeres sin necesidad de gestos claros. Este momento de ensueño es uno de varios que hacen de la cinta. no sólo una historia de amor inolvidable, sino un notable ejercicio de estilo.

Como otras películas que hablan de amor bajo los lentes de la homosexualidad, Retrato de una Mujer en Llamas no enfatiza la persecución o percepción social que rondan a la sexualidad. Si la película funciona a la perfección es porque su historia va de amor, seducción y tensión, retratados desde la intimidad, y no sobre una pareja que debe luchar por su lugar en el mundo.

Noémie Mérlant Retrato de una mujer en llamas

Retrato de una mujer en llamass no enfatiza una persecución o el temor sobre la percepción social de la sexualidad.

Aún cuando uno se imagina la trama y los primeros minutos delatan un detalle clave del mismo, Sciamma brilla a través de una narrativa que destaca sobre la historia misma, y ni siquiera los últimos segundos de la película están despojados de tensión dramática y sacudidas emocionales.

Retrato de una Mujer en Llamas es una película que se rige tanto por lo visto en el cuadro, como por lo que está fuera de éste.

En ella se interpreta y reinterpreta el mito griego de Orfeo y Eurídice, donde él —tras recuperar a su esposa del inframundo— intenta regresarla a la tierra. Para lograrlo, no debió haber volteado nunca hacia atrás para la verla, pues al hacerlo, la pierde para siempre.  Retrato de una Mujer en Llamas recupera la historia bajo varios lentes e interpretaciones, dándole un necesario énfasis a cada momento en el que estas mujeres voltean hacia atrás para mirarse, señalando la frontera entre el amor y la separación, y la posibilidad de una inevitable y devastadora pérdida. 


 

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