Thunder Road, la comedia negra de un policía inestable
Jim Cummings, realizador y estrella de Thunder Road, nos habla sobre su más reciente proyecto.
noviembre 21, 2019

Tras hacer una serie de cortometrajes, escribir un guión, y hablar con cientos de inversionistas, Jim Cummings por fin aceptó lo que desde hace tiempo temía, nadie le iba a financiar su primer proyecto de larga duración. Se trataba de una película llamada Thunder Road, inspirada en una pieza corta del mismo nombre sobre un policía que intenta —torpe y desesperadamente— reconectar con su hija, testigo de la destrucción del matrimonio de sus padres, mientras que él mismo lidia con el reciente fallecimiento de su madre.

Para seguir con su lucha, Cummings eligió otro camino: ahorrar dinero y lanzar una campaña de recaudación en línea.  Al final, grabó su película con menos de 200,000 dólares, un presupuesto reducido para un proyecto como ese. Al preguntarle si fue fácil grabar en estas condiciones, el director soltó una carcajada y tras recuperar el aliento, sentenció: “No”.

Jim Cummings escribe, dirige, produce y estelariza Thunder Road, una especie de dramedy norteamericano, donde —al estilo de series como The Office o la reciente Fleabag— echa mano de un humor muy popular hoy en día, conocido en Estados Unidos como cringe humor. Se refiere a lo irrisorio de las  interacciones sociales pobres y la incomodidad que provocan.

La película parte de un cortometraje realizado en 2005 por Cummings donde, en un plano secuencia de 12 minutos, un policía debe pronunciar un discurso sobre la muerte de su madre que involucra bailar, cantar una canción de Bruce Springsteen y llorar involuntariamente. La ridícula e incómoda pieza es un ejemplo primordial de este ácido sentido del humor, y motivó al director a expandir esta historia. 

thunder road police

Jim Cummings interpret a Jim Arnaud en Thunder Road, película que él estelarizó, dirigió, escribió y produjo.

“En un principio no creí que pudiese ser una buena película, principalmente porque el cortometraje podría ser el clímax”, dice en entrevista con Gatopardo. Al final, decidió abrir el largometraje con ese primer material y dedicar el resto de la cinta a sus esfuerzos para reconectar con su hija. En cuestión de seis días escribió el guión para Thunder Road.

Es importante mencionar que el cortometraje original se hizo conocido por su gran proeza técnica: 12 minutos sin un solo corte, con una actuación impresionante de Jim Cummings, y su ya característica mezcla de pena ajena y comedia. La película en realidad no dista mucho de ese estilo, donde priman las tomas tomas largas y un humor incómodo. “Editar es un arte”, dice Cummings. “Diseñamos estas tomas largas para poder contar la historia y conectar con el público, y decidimos cuidadosamente dónde cortar. Esa decisión respondía al deseo de cambiar el significado de una escena o de hacer un chiste”. Thunder Road también es una película de humor físico y cada movimiento debió ser cuidadosamente trazado. El director casi no dejó espacio para la improvisación, lo cual hizo de estas tomas largas algo aún más complicado.

“El tono era muy importante para mí y me preocupaba que no se tradujera bien a la pantalla”, explica. Thunder Road está llena de momentos patéticos cuidadosamente coreografiados para provocar una mezcla entre risa e incomodidad, pero siempre con algún tipo de conmoción emotiva. El personaje principal (Jim Arnaud, interpretado por Cummings) está profundamente dañado, pero también dotado de encanto y carisma. No está tan definido por sus defectos o por su antipatía, sino por su necesidad de conectar con alguien, así como por la terrible crisis que atraviesa. Antes de ser violento, agresivo o ansioso, el protagonista es honesto, y la película presenta estas características sin juicios ni condenas, dándole espacio al espectador de sacar sus propias conclusiones.

thunder road kendal farr

Kendal Farr es Crystal Arnaud, hija del personaje principal, en Thunder Road

Originario del sur de Estados Unidos, Cummings estaba interesado en destruir e ironizar la imagen del macho convencional, en este caso un oficial de policía, y ponerlo en aprietos al intentar criar a su delicada hija. “Pensé tanto en lo difícil puede ser, como en lo enternecedor y bello de la paternidad. Pero también quería que el otro lado fuese gracioso, extravagante”. 

Para Cummings, este es un tiempo ideal para hacer películas transgresoras: ″En el cine comercial las audiencias están muy segmentadas, y los productos que logran posicionarse son poco arriesgados. Con el cine independiente no dependes de ello, y puedes hacer películas en las que cacheteas un cadáver. El público está lleno de pervertidos, quieren ver cosas divertidas, trágicas y sensuales. Hay un vacío enorme en el mercado para estos productos”, apunta. 


 

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