Monte Xanic celebra 25 años de Gran Ricardo
Una de las etiquetas premium de Monte Xanic.
noviembre 28, 2019

Monte Xanic está de fiesta. Gran Ricardo —una de las etiquetas premium de esta vinícola del Valle de Guadalupe— cumplió 25 años recientemente, y el artista plástico mexicano Pablo Vargas Lugo se unió al festejo con el diseño de la botella conmemorativa.

El Gran Ricardo de Monte Xanic es especial por muchas razones. La vendimia de 1994 marcó el camino de este vino que busca ser un homenaje a la vida de Ricardo Hojel —uno de los fundadores de la casa vinícola, amante del vino y del arte—, quien creyó en la bondad y virtuosidad de la tierra de los valles de Baja California para la producción de vino. Poco a poco, y gracias a la producción de casas vinícolas como Monte Xanic, aquel estado se convirtió en la primera región vitivinicultora del país.

El ensamble de Gran Ricardo —cabernet sauvignon, merlot y petit verdot— se produce con uvas del Valle de Guadalupe, pero también con la mejor selección del Valle de Ojos Negros y el Valle San Vicente de Monte Xanic. El proceso de producción preserva las técnicas artesanales: la vendimia y el encorchado con cera roja se hacen a mano.

El artista Pablo Vargas Lugo, uno de los más sólidos representantes del arte contemporáneo en México, fue el encargado de intervenir la etiqueta de la botella conmemorativa de Gran Ricardo. El resultado es un ejercicio muy elegante en el que se respetó la distintiva etiqueta de la casa —el trazo de la firma de Ricardo Hojel—, pero a manera de reflejo y fragmentación, que juegan con las formas de la vid y de un sacacorchos, y que representan el proceso enológico de principio a fin.

Monte Xanic Gran Ricardo vino tinto

Monte Xanic presentó esta botella conmemorativa con una cata vertical, una experiencia donde los sabores evolucionan en el olfato y el gusto. Los aromas de las mezclas de las añadas 1994, 2014 y 2017 se revelan potentes y complejos, pero en boca todo es sedoso y cálido. Frutos negros como grosella o cereza, madera, vainilla —producto de su crianza en barrica de 18 meses—, cacao, lácteos y granos tostados son sólo algunos de los elementos que se distinguen en un primer sorbo, pero el universo de este vino es casi infinito.

Gran Ricardo es un vino que emociona, que muestra exitosamente la esencia de su terruño y que no deja de sorprender al mundo.


 

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