Mujeres transexuales crean comedor comunitario durante la pandemia

Mujeres transexuales crean comedor comunitario durante la pandemia

Un colectivo de mujeres trans creó un comedor comunitario en la ciudad de Toluca: Un toque de ayuda. Siete mujeres todos los días llevan comida y despensa a quienes más lo necesitan, durante las horas más bajas de la pandemia en México.

Todos los días se le va en lo mismo: picar y lavar verduras, poner las ollas al fuego, servir porciones de sopa, repartir comida a pepenadores y niños que no tienen qué comer y hablar con los medios que no paran de buscarla para entrevistarla en Toluca, Estado de México, donde según las cifras oficiales del mapa de conteo federal suman 4 mil 661 casos de Covid-19 y 359 defunciones. Desde que el 7 de abril Tania Vázquez pegó en el zaguán del número 423 de la calle Puebla, una cartulina azul que decía: “Un toque de ayuda. Si estás en situación vulnerable no lo dudes, toca”.

La gente que acude al domicilio se encuentra con una mesa de mantel blanco y sillas negras, en las que se sientan a esperar a que les lleven comida, una sopa de fideos, arroz blanco, tortitas de pollo en jitomate, o chicharrón en salsa verde y frijoles negros, o lo piden para llevar. Así que los vecinos de la colonia Santa María de las Rosas van llegando a lo largo del día, pues ahí no hay horarios, quien quiera comida puede tocar y se le ayudará. De ahí el nombre: Un toque de ayuda, que Tania y sus hermanas transexuales pusieron al comedor comunitario en el que la comida cuesta 25 pesos.

En un inicio hacían 40 comidas al día, pero pronto resultaron insuficientes y en la cocina comenzó la batalla por hacer más de 100 diarias. Son 7 y cada una se encarga de un tiempo diferente, una hace el arroz, alguien más los frijoles, otra la sopa o el guisado, una el agua y otra hace las compras. Tania es la portavoz pero en realidad son un gran equipo.

Tania se expresa como poseedora de todo aquello que la ha lastimado. Habla claramente, con una voz modulada que no da espacio a la improvisación. Su piel es morena, casi cobriza, brillosa. Tiene unas cejas arrogantes y una mirada perpleja que le da un aire de diva, un efecto del maquillaje, el delineado, el rimel de sus pestañas cuidadas.

“El comedor fue pensando en mis hermanas, varias compañeras son de la tercera edad, quienes todavía trabajan en el trabajo sexual, otras son estilistas, otras son amas de casa, sobrevivientes ya, digo sobrevivientes porque la perspectiva de vida de una mujer trans no pasa de los 35 años, desafortunadamente nos están asesinando”, dice.

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