SCJN atrae el caso de Humberto Moreira contra Sergio Aguayo
Las acciones legales contra el académico por parte del exgobernador podrían significar un grave precedente contra la libertad de expresión en México.
febrero 5, 2020

México es un país en donde la libertad de expresión se enfrenta a constantes retos y son cientos los periodistas y comunicadores que todos los días arriesgan su vida y su integridad para hacer su trabajo.

El 20 de enero de 2016 el analista político Sergio Aguayo publicó en el diario Reforma una columna titulada “Hay que despertar”, días después de que el exgobernador de Coahuila Humberto Moreira fuera detenido y encarcelado en España por los cargos de lavado de dinero y asociación criminal. En esas líneas, Aguayo se refirió a Moreira como “un político que desprende el hedor corrupto”. En consecuencia, el exgobernador demandó al autor por daño moral y pidió como reparación del daño 10 millones de pesos.

Desde entonces, entre citatorios y llamados a declarar, Aguayo ha protagonizado un lío judicial que esta por cumplir cuatro años y el 28 de enero de 2020, el académico  dijo haber pagado los 450 mil pesos que le pidió el Poder Judicial como garantía para suspender la orden embargo de sus propiedades. Por el momento, eso lo protege, pero el juicio continua.

En 1974 su pluma ya había sido incómoda para una figura en el poder: Carlos Hank González. Ocurrió la primera vez que publicó en un medio de la capital mexicana y no de Guadalajara, de donde es originario.

En entrevista para Gatopardo, Aguayo recuerda que la columna de aquella vez causó una controversia tal que cuando la Dirección Federal de Seguridad se enteró del texto, destruyó casi todos los ejemplares de ese suplemento. En aquel entonces, sin ninguna defensa posible ante la censura, el autor no pudo hacer más que conservar un par de ejemplares de recuerdo.

En esta ocasión y a pesar de la forma en que el sistema de justicia ha actuado en su contra, le ha quedado claro que “hay un sector de la sociedad dispuesto a defender derechos tan básicos como el de la libertad de expresión”.

El analista ha recibido un sólido apoyo de los medios de comunicación y  eventualmente la justicia también dio un giro a favor del académico. Las buenas noticias llegaron por parte de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Un día después de anunciar el pago de la garantía, el caso fue atraído por el ministro Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena a la Primera Sala.

Aguayo sabía que del ministro dependía su oportunidad de “salir de la mazmorra de la justicia capitalina para llegar a la justicia federal”, pues hasta ese momento las autoridades, entre ellos el magistrado de la Sexta Sala Civil del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México (TSJCDMX), Francisco José Huber Olea Contró, habían actuado a favor de Moreira.

“Fue como una bocanada de aire fresco, como si me hubieran dado la libertad, después de tres años y medio de cárcel”, dijo Aguayo. Ahora su marco de protección es bastante más amplio y aunque no espera que le den la razón de manera automática, confía en que se revise el caso de acuerdo a las leyes mexicanas de la Ciudad de México, la Constitución, los criterios de la Suprema Corte y los estándares internacionales.

El académico asegura que la demanda de Moreira está motivada por mucho más que una simple columna. Cuenta que en alguna ocasión coincidió con el exgobernador en los juzgados y ahí le preguntó por qué decidió demandarlo a él, pues en aquel entonces varios columnistas y caricaturistas también lo habían señalado de corrupto. “Porque lo respeto”, le respondió aquella vez Moreira.

Para Aguayo el verdadero motivo de la demanda fue evitar que el periodista siguiera investigado sobre los desfalcos de su gobierno en Coahuila. Basta considerar que la columna en Reforma salió en enero y la demanda se realizó hasta junio. “En mi opinión se trató de una demanda intimidatoria, inhibidora”, asegura.

Hay que recordar que Humberto Moreira estuvo al frente del PRI de marzo a diciembre de 2011 y renunció durante el gobierno de Enrique Peña Nieto por acusaciones de corrupción y colosales deudas contraídas durante su gobierno en Coahuila.

Mientras el proceso avanza, Aguayo asegura que seguirá escribiendo como siempre.

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