Opinión | El periodismo y el poder. La reflexión disidente - Gatopardo

El periodismo y el poder

Hay periodistas que se enfrentan de manera heroica al poder y a los que buscan dinamitar el debate público, la reflexión disidente, para reproducir hasta la nausea el modelo que persigue la guerra contra la diversidad ideológica. A pesar de los que hemos perdido en el camino, el periodismo sigue vivo.

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Cuando don Julio Scherer me llevó del brazo hacia su oficina me habló de usted. ¿Por qué sonríe?, me preguntó. Porque sus modos me parecen un poco anacrónicos para un hombre con un pensamiento progresista como el suyo, respondí. Usted está aquí porque por primera vez en años asistiré a la presentación de un libro mío y deseo que lo presente. ¿Yo? Pregunté azorada, pues jamás tuve una relación cercana con él ni con los periodistas poderosos. Me entregó el libro titulado La terca memoria. Bebí un café en su oficina, hablamos sobre la muerte, la tortura, sobre su afán perfeccionista por el buen uso del lenguaje; discutimos a Nietzche y la confrontación del hombre consigo mismo, con su conciencia, de la banalidad del mal y la fragilidad de la fibra moral de quienes acarician el poder.

Cuando leí el libro de un tirón entendí todo. Scherer estaba en la última etapa de su vida, cargaba la certeza de la muerte sobre los hombros, acompañada de la urgencia de hacer una confesión pública sobre su relación con el poder. Entonces volví a hablar con él, le pregunté si se arrepentía de esos momentos. No me arrepiento, dijo pensativo, y con palabras mucho más afiladas de las que puedo citar textualmente; me aseguró que hacía tiempo había reconocido su propia sombra, que envidiaba mi obsesión por la verdad, al grado de jugarme la vida a pesar de ser golpeada una y otra vez. Le recordé que le admirábamos por esas mismas razones, me aseguró que en nada nos parecíamos, que mi “ser mujer” hacía la diferencia. Eso dicho por un hombre profundamente culto y machista, le respondí. Ahora sabe usted por qué quiero que presente mi libro, dijo, casi nadie se atreve a hablarme así; Ariel (nuestro editor) tiene razón, permanezca usted inquebrantable hasta la muerte, no le será fácil, dijo con el tono de un pragmático que atisba la esperanza.

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