Bhopal, la nube de la tragedia. Uno de los peores desastres indsutriales

Bhopal, la nube de la tragedia

Hace 30 años varias toneladas de químicos tóxicos se fugaron en las instalaciones de una fábrica de pesticidas de una empresa estadounidense ubicada en Bhopal, en el centro de India. Miles de personas murieron y más de medio millón fueron afectadas por graves problemas de salud.

Muchos no despertaron después de esa noche. Muchos otros despertaron para vivir vidas marchitas. Bhopal, en el centro de India, tiene dos caras. Por un lado está la ciudad de los lagos, limpia, verde, moderna, que avanza hacia el progreso. Como en muchas otras ciudades de India, sus habitantes miran hacia el futuro, pero pocos se atreven a mirar el pasado.

Por otra parte, está la vieja Bhopal, gris, sobrepoblada y descuidada, donde es imposible olvidar el accidente que hace tres décadas sembró la ciudad con muerte. Todavía hoy miles de sus habitantes sufren las secuelas. La noche del 2 de diciembre de 1984 se fugaron 42 toneladas de gas tóxico de las instalaciones de Union Carbide, la empresa norteamericana que una vez prometió a la ciudad cumplir sus sueños de desarrollo. Esa fuga, uno de los peores desastres industriales de los últimos años, desató una pesadilla que, 30 años después, sigue teniendo secuelas.

Ese día Omvati Yadav se despertó en medio de la noche. La sorprendió la tos de sus hijos pequeños. Sintió como si el aire que respiraban tuviera picante, y le cerraba la garganta. Su esposo, Pana Yadav, también despertó. Los niños lloraban más fuerte, mientras que la neblina que había entrado a su casa se volvía más densa. Los ojos le ardían y la vista se le nublaba. Entonces la familia escuchó que sus vecinos salían a la calle. Se oían quejidos y, entre ellos gritos, Omvati y Pana salieron como pudieron con sus cinco hijos. La más pequeña, Sashi, de dos años, iba en los brazos de su madre. Al salir a la calle, la niebla, la gente desorientada, los gritos, el caos hicieron que la familia se separara. Vi que las personas caían al suelo como moscas. Se quedaban tiradas en la calle y los demás teníamos que seguir corriendo. Sin saber qué estaba pasando, sin saber a dónde íbamos, dice Pana.

CONTINUAR LEYENDO
COMPARTE

Recomendaciones Gatopardo

Más historias que podrían interesarte.