Un homenaje a la mirada de Gabriel Figueroa

Por medio de una cámara, el cinefotógrafo Gabriel Figueroa construyó buena parte de la identidad de México en la pantalla grande.

Un regimiento de revolucionarios abandona el pueblo de Cholula, Puebla, en plena noche, ante la llegada de las fuerzas federales. A pocos metros de distancia, la cámara se ubica a la altura de las rodillas de un pelotón que marcha. A la izquierda, al fondo, vemos a Beatriz Peñafiel, interpretada por María Félix, mirando la escena. Detrás de ella se proyectan en una pared sombras gigantes de soldados que marchan, con sombreros y carabinas en el hombro, y otros con tambor y trompeta con los que suena un toque de marcha. La cámara hace un dolly back y sigue los pasos apresurados de Beatriz, quien parece alcanzar la cámara, mientras el desfile de sombras continúa. Entonces aparece José Juan Reyes, interpretado por Pedro Armendáriz, en plano medio, mirando a Beatriz. Su ropa y sombrero negros, así como la oscuridad y las sombras detrás de él, enmarcan la incertidumbre de su rostro. Luego vuelve María Félix en close up con lágrimas en los ojos y la luz sobre ella. La secuencia muestra a una Beatriz indecisa entre continuar su camino hacia su amado o volver sus pasos.

Ésta es una escena de Enamorada (1946), situada en los años de la Revolución mexicana, hacia 1915, que encapsula parte del estilo de claroscuros, sombras y luces que distinguirían la carrera del cinefotógrafo mexicano Gabriel Figueroa. En esta cinta dirigida por Emilio “el Indio” Fernández, Figueroa llevó a cabo ese maravilloso close up de María Félix en que toda la pantalla es cubierta por su rostro y sólo vemos sus ojos y su nariz en un plano ligeramente inclinado.

En la historia del cine pocos artistas han logrado dejar huella tan perdurable. En esa privilegiada lista se encuentra el mexicano Figueroa, responsable de una importante cantidad de imágenes que saltan a la memoria cuando escuchamos o pensamos en la Época de Oro del cine mexicano. Por medio de una cámara, en los años cuarenta y cincuenta del siglo XX, su ojo construyó buena parte de la identidad de México en el cine, una influencia visual que se extiende hasta nuestros días y que le dio un estatus de artista que ningún otro fotógrafo tenía entonces.

Al respecto, el célebre fotógrafo italiano Vittorio Storaro señala en el documental Miradas múltiples, de Emilio Maillé, que con Figueroa, por primera vez, uno veía el nombre del cinefotógrafo en el cartel de una película. “Aquello me impactó. Nunca había visto nada igual. Figueroa había logrado alcanzar un nivel expresivo tan específico e importante que la aparición de su nombre en una película indicaba ya una determinada visión.”

Fue el fotógrafo de su generación y estuvo detrás de las grandes figuras de la época; directores como Fernando de Fuentes, Alejandro Galindo, Emilio “el Indio” Fernández, Julio Bracho y Luis Buñuel recurrieron a él para retratar a las grandes estrellas del momento, Dolores del Río, María Félix, Jorge Negrete, Arturo de Córdova, Pedro Armendáriz y el propio Indio Fernández.

CONTINUAR LEYENDO
COMPARTE

Recomendaciones Gatopardo

Más historias que podrían interesarte.