Gatopardo 222. Septiembre-Octubre 2022. La revolución tecnológica

Gatopardo 222: la revolución tecnológica

Durante la pandemia se consolidaron nuevas tecnologías. Las tuvimos de primera mano, resolviendo el meollo de la presencialidad. Los algoritmos nos escucharon, registraron lo que veíamos en pantalla, y cuánto lo veíamos, y determinaron el contenido que aparecería diariamente en nuestros feeds. Tras el covid-19, esta transición se aceleró. En este contexto nace esta edición monográfica dedicada a la tecnología.

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Esta carta no la estamos escribiendo manualmente, con el teclado y frente a la pantalla. La estamos dictando a un algoritmo de reconocimiento de voz que convierte lo que decimos en texto. Aunque hay que detenerse a corregir la puntuación, tal vez haya que reescribir un poco aquí, además de hacer una necesaria revisión de estilo, artesanal, quizás. Eso sí, el algoritmo entiende de esdrújulas y más. Estamos viviendo, sin lugar a dudas, tiempos que corren con demasiada prisa. Punto y aparte.

Antes de que el coronavirus recorriera el mapa mundial, Roger Bartra escribía ya en Chamanes y robots (Anagrama, 2019) que la gran expansión de la inteligencia artificial eliminaría miles de empleos en un futuro cercano, sustituyendo a los trabajadores humanos por máquinas para que realizaran sus mismas tareas con mayor eficacia y rapidez. Alertaba entonces de una profunda revolución tecnológica. Tres años después, empresas estadounidenses registraron un récord de empleos automatizados: veintinueve mil robots y drones contratados en las industrias de logística y servicios. Nos preguntamos cómo podría estar incidiendo esto, lejos de todo romanticismo, después de una pandemia, en la fuerza laboral de los migrantes latinoamericanos. Así que decidimos mirar lo que ocurre ahí. La periodista venezolana Clavel Rangel Jiménez escribe, desde Doral, Florida, cómo los carteles que solicitan trabajadores se han vuelto un paisaje cotidiano en las calles comerciales del condado de Miami-Dade. Eso se debe a una escasez de personal provocada por los salarios bajos, por la imposibilidad de conseguir un ascenso e incluso porque los empleados se sienten maltratados. Así que las máquinas están entrando a granjas, restaurantes, hoteles y almacenes. Servi, Rita y Berry son apenas algunos de los modelos con los que se pretende evitar que una fresa, por ejemplo, sea un producto de lujo. ¿Qué pasará con los trabajadores latinos? Se requerirá más que disposición para reentrenar a la fuerza laboral. Los robots, escribe Rangel Jiménez, traerán lo mismo beneficios que tensiones.

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