“Hello, I’m Johnny Cash”, así arrancó el concierto en la prisión de Folsom

“Hello, I’m Johnny Cash”

Así arrancó el concierto en la prisión de Folsom en 1968

Johnny Cash sabía lo que era estar en prisión. El músico y su banda llegaron el 13 de enero de 1968 a Prisión de Folsom a bordo de una limusina.

El superintendente de recreación en la prisión, Lloyd Kelley, le dijo a Cash que aún si los reos no se levantaban o corrían al escenario, no fuera a pensar que no estaban disfrutando su espectáculo

Le explicó que dos semanas atrás uno de los prisioneros amenazó a un guardia con un cuchillo y la situación seguía tensa. En consecuencia, las autoridades de la prisión le advirtieron a los convictos que de levantarse de sus asientos, detendrían el concierto. Además, habría guardias con escopetas vigilando el espectáculo desde una rampa.

El plan original era que Cash fuera presentado en el escenario por el programador  de radio, Hugh Cherry, pero Johnny decidió presentarse a sí mismo con su público.

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Johnny Cash había estado preso en siete ocasiones, aunque sólo por un día en cada una de ellas. Una ocurrió El Paso, cuando lo detuvieron en 1965 por posesión de drogas. La adicción de Cash era tal que podía consumir hasta 15 pastillas de metanfetaminas por día.

El músico solía cruzar a Ciudad Juárez, México, para conseguir las pastillas en el mercado negro. En 1965 dos policías lo detuvieron después de verlo hablar con un vendedor de drogas y encontrar pastillas escondidas en un calcetín al interior de su guitarra. Salió libre bajo fianza al otro día.

La última vez que Cash fue arrestado, previo al concierto de Folsom, fue en 1967 en LaFayette, Georgia, por estar ebrio en la vía pública. Cuando salió libre al día siguiente, el guardia le entregó entre sus pertenencias, las pastillas que le había decomisado y le dijo que si quería matarse, que lo hiciera. Supuestamente, después de ese encuentro, que Johnny Cash dejó su adicción a las drogas, que estaba interfiriendo con su carrera y su matrimonio con Vivian.

En “Folsom Prison Blues” (1955), escrita después de ver la película Inside the Walls of Folsom Prison en 1951, Johnny Cash incluyó la frase: “I shot a man in Reno just to watch him die”, y el día del concierto en la cárcel, muchos prisioneros asumieron que era verdad.

A pesar de que no era cierto, el músico decidió escribir la frase porque pensaba que era la peor razón por la que alguien podría matar a otra persona, confesó en Johnny Cash: The Autobiography.

La idea de tocar en Folsom surgió cuando un recluso le preguntó al reverendo Floyd Gresset si podía hacer lo posible para que él viera a su ídolo tocar en vivo. El reverendo Gresset era cercano a Cash y su familia, y el músico se presentó por primera vez en Folsom en noviembre de 1966.

En 1968 decidió regresar para grabar dos conciertos en la prisión, uno en la mañana y el otro en la noche. Un día antes de la presentación, el reverendo Gresset le enseñó a Cash la grabación que el recluso Glen Sherley había hecho de una balada llamada “Greystone Chapel”. Él tomó una libreta para anotar la letra de la canción y pasó toda la noche ensayando la pieza.

“Johnny Cash sabía lo que era estar en prisión, pararse frente a sus seres amados con esposas y caminar por las partes peligrosas de una ciudad en busca de drogas. Conocía el dolor de romper el corazón de su madre y la aflicción de enfrentar un futuro sin esperanza”, escribió el periodista Robert Hilburn en la biografía Johnny Cash: The Life.

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“Hola, soy Johnny Cash”, aplausos y el inicio del blues de la prisión de Folsom. El improvisado escenario se montó en la cafetería de la cárcel y detrás de él estaba el corredor de los condenados a muerte.

Había casi mil convictos presentes y los guardias se mostraban nerviosos. Cash, sin embargo, parecía cómodo al estar de regreso. “Sabía que esta era mi oportunidad para enmendar todo lo que había arruinado. Deseaba que mi voz no me traicionara. (…) Había algo en los ojos de esos hombres que me hizo sentir que todo estaría bien”, le dijo Cash a Hillburn, un periodista que también estuvo ahí.

Fue él quien escribió después en la biografía del músico que ese día Cash había entrado nervioso a la cárcel, pues llevaba metanfetaminas consigo. Había vuelto a tomarlas un día antes del concierto.  Cash confesó ese mismo día a su bajista, Marshall Grant, que ese 13 de enero había tomado más pastillas que cualquier otro día.

Durante la interpretación de “Folsom Prison Blues” los presentes movían sus labios con la letra sin cantar la canción, temerosos de arruinar el evento. Algunos vitoreos y aplausos se oyeron después de “I shot a man in Reno just to watch him die”. Sin embargo, los aplausos y gritos de euforia que se escuchan en esa misma parte del disco, fueron añadidos después por el productor musical de Cash.

Esa mañana y tarde, Cash cantó “Dark as a Dungeon”, violando el contrato con Columbia, que le impedía cantar con malas palabras. También cantó “Jackson” junto a su esposa June Carter y eligió como canción final “Greystone Chapel”, esperando rendirle honor al convicto Glen Sherley con quien platicó sobre las canciones que componía. Fue una persona que jamás olvidó. La grabación del concierto en Folsom tuvo un gran éxito ese mismo año.

En la década de los setenta, Cash ya había grabado otro disco en la prisión San Quentin y desde entonces se convirtió en un vocero por la reforma penal, en la que pedía dar un trato humano a los reclusos y mantener a los jóvenes fuera de las cárceles.

Más tarde el cantante de country pidió al presidente Reagan liberar a Glen Sherley y cuando salió de la cárcel, le dio trabajo como cantautor. Se convirtieron en grandes amigos y cuando Sherley se suicidó en 1978, Cash pagó su funeral.

“Inside the walls of prison my body may be/ but the Lord has set my soul free”, predicaba la pieza que Sherley escribió y que terminó el concierto aquél día entre muros.


 

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