Orange Road de Isaí Moreno
Una novela sobre una radical secta religiosa y el atentado que planea.
julio 3, 2019

“Toda ficción tiene algo de profecía,” según la escritora española Montse de Paz, y cuánta razón tiene. Más allá de lo profético, la ficción reinventa la realidad y por más descabellada, es posible encontrar en ella guiños del mundo en que vivimos o viviremos.

Ray Bradbury y George Orwell vaticinaron en sus novelas y cuentos de mediados del siglo pasado el presente tecnológico en que nos desenvolvemos hoy, describiendo interacciones que en su momento parecían inverosímiles y la realidad superó cualquier expectativa. Aquello que parecía tener cabida sólo en el recuadro de una pantalla, es actualmente nuestro día a día.

Cuando Isaí Moreno (México, 1967) publicó Orange Road (Nitro Press, 2019) no imaginó la coyuntura que encontraría su novela: el juicio contra Keith Raniere, líder de la secta Nxivm, acusado de asociación delictiva y tráfico sexual; y la detención de de Naasón Joaquín García, apóstol de la organización religiosa Luz del Mundo, quien enfrenta en Estados Unidos acusaciones de tráfico de personas, pornografía infantil y abusos sexuales, y cuya detención reavivó el escándalo por el homenaje que se le realizó apenas unas semanas antes en el Palacio de Bellas Artes y que puso en entredicho a la Secretaría de Cultura del Gobierno Federal.

orange road isa moreno

“Nadie está nunca preparado para Orange Road,” escucha Luis, el protagonista, quien a partir de ese llamado a su puerta habrá de dedicarse por completo a su nueva misión en carácter de elegido, dejando atrás su vida. Como él, el lector se sube a la furgoneta que habrá de llevarlo junto a los demás integrantes de una secta radical ubicada en las inmediaciones de Orange Road, en un desierto infernal, para planear un atentado terrorista que reivindique a la humanidad de sus propios errores: una especie de purificación.

La brevedad de la novela es proporcional a la complejidad de la trama, desplegada página a página con un efecto delirante que envuelve al lector entre el calor, el fanatismo, las alucinaciones, el dolor, el furor y todas la pasiones que pueden despertarse a contrarreloj rumbo al fin de los tiempos: el término de un nuevo milenio.

Procesos jurídicos como los que enfrentan Keith Raniere y Nassón Joaquín no debieran sorprender más allá de la propia gravedad de los delitos, sin embargo cuando dichos personajes encabezan poderosos grupos religiosos o de autoayuda con decenas o miles de adeptos en el mundo, las cosas cambian.

Leer entonces “Orange Road” puede tener un doble sentido. Por un lado está la obra y su valor per se, partiendo de que Moreno es uno de los escritores más importantes de su generación. Sus obras, que podrían considerarse de culto, están escritas con una prosa cuántica, milimétrica, y requieren el completo compromiso del lector con la gramática y la historia. Quien ha seguido la ruta de Isaí Moreno a través de Pisot (premio Juan Rulfo de Primera Novela 1999), El suicidio de una mariposa (Terracota, 2012) y Adicción (Planeta, 2006) hasta llegar a la obra en cuestión, puede dilucidar la ambición de una obra total como lo hizo Balzac o Proust, construida con sapiencia  y talento palabra por palabra.

El segundo sentido de la novela es la reflexión que hace sobre la realidad que se manifiesta, ya sea en los casos anteriormente mencionados o en tantos otros que también se han llevado al terreno de la novela, como Las chicas de Emma Cline, sobre la matanza de Charles Manson, por mencionar solo un ejemplo.

Orange Road, como lo dice su autor, es una novela sobre el 11-S pero también es un atisbo al curso delirante de nuestro mundo.

*Fotografía de portada: Agustín Martínez (2012) vía Isaí Moreno.com (página oficial del autor).


 

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