Elecciones presidenciales en Estados Unidos 2020 – Gatopardo

El Súper Tazón electoral de 2020. ¿Qué rumbo tomará Estados Unidos?

¿Cómo seguir la jornada electoral de Estados Unidos? 51 elecciones estatales se llevarán a cabo al mismo tiempo, en un país con seis husos horarios. El resultado no se anunciará de golpe sino por goteo.

Nunca me ha gustado el fútbol americano, pero eso no importa: las elecciones presidenciales en Estados Unidos se han convertido en algo así como mi Súper Tazón electoral. Sigo el desempeño de los candidatos desde las primarias de cada partido, me pongo al tanto de sus fortalezas y debilidades, consumo con voracidad la cobertura que hacen algunos periodistas y medios estadounidenses (entre mis predilectos están Ron Brownstein en The Atlantic, Clare Malone en FiveThirtyEight y Nate Cohn en The Upshot, un blog de The New York Times). Planeo con semanas de anticipación el día de la jornada electoral y conforme se va acercando dejo de prestar atención a casi cualquier otra cosa. Ese primer martes de noviembre cada cuatro años me vuelvo, la verdad, insufrible. Como los fanáticos del fútbol americano durante el Súper Tazón, mi entusiasmo es tal que no quiero perderme ni los comerciales.

Sucede, además, que la democracia presidencial estadounidense es rarísima: no es una votación nacional en la que gana el candidato que obtiene más votos, sino 51 elecciones estatales que se llevan a cabo al mismo tiempo y en las que el triunfo se lo lleva quien consiga la mayoría de los asientos en un colegio electoral. Dicho colegio está compuesto por 538 asientos, la suma del número de legisladores que hay en el Congreso (100 senadores, dos por cada estado, y 435 representantes distribuidos proporcionalmente según el tamaño de la población de cada uno) y tres adicionales que se eligen por la capital, D.C. Salvo por Maine y Nebraska, todos los estados asignan la totalidad de sus respectivos asientos al candidato presidencial que obtiene más votos en su territorio (un sistema que en el argot politológico se conoce como winner takes all). El resultado, por lo tanto, no se anuncia de golpe sino por goteo, conforme van cerrando los centros de votación de cada estado en un país que tiene seis husos horarios (cuando en Nueva York ya son las 11 de la noche, en Honolulu apenas son las 6 de la tarde). El suspenso, en consecuencia, se prolonga por varias horas.

Pero la competencia no es igual de reñida en todos los estados. En la mayoría, de hecho, las encuestas ya perfilan con relativa confianza al probable ganador. En California, Nueva York o Illinois, por ejemplo, ya se da por descontado que ganará Biden; en Tennessee, Alabama y Kentucky, Trump. Y así, mientras los demócratas tienen prácticamente asegurados 216 lugares en el colegio electoral, los republicanos tienen 125. Los 197 restantes se concentran en los siguientes estados (en orden de importancia por el número de asientos que les corresponden en el colegio electoral): Texas (38), Florida (29) Pennsylvania (20), Ohio (18), Georgia (16), Michigan (16), Carolina del Norte (15), Arizona (11), Wisconsin (10), Minnesota (10), Nevada (6), Iowa (6), el segundo distrito de Nebraska (1) y el segundo distrito de Maine (1). Biden parece ir al frente en al menos nueve de los catorce. Con que lograra una combinación que suponga sumar poco más de una cuarta parte (54) de los 197 asientos en disputa, la presidencia sería suya.

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