Nabokov antes de Lolita
El escritor que puso en el mapa a una generación completa de escritores en el exilio
abril 23, 2019

Vladimir Nabokov nació el 10, el 22 y el 23 de abril de 1899 en San Petersburgo, Rusia. La explicación tan engorrosa para sus biógrafos y oficinas de migración la ofreció él mismo en sus memorias. Bajo el calendario Juliano que Rusia utilizaba el año en que nació, Nabokov llegó al mundo al amanecer del 10 de abril. El calendario gregoriano –que se adoptó poco después de la revolución rusa–, recorrió la fecha doce días hacia adelante, por lo que el cumpleaños de uno de los escritores más importantes del siglo XX se celebró a partir de entonces el 22 de abril. Más adelante, el desplazamiento de la revolución bolchevique y su consecuente expatriación, las autoridades recorrieron un día más su fecha de nacimiento y por ello su pasaporte la reporta como 23 de abril. Este último dato lo llevó a compartir fecha de nacimiento con William Shakespeare, en honor a quien se instituyó el Día Internacional del Libro, un asunto que parecía no molestarle; tampoco el compartir aniversario con la actriz hollywoodense Shirley Temple. 

Vladimir Nabokov tuvo una infancia privilegiada. Su padre era un aristócrata y líder político liberal que abogaba por la democracia en Rusia y su madre era una mujer culta, de acuerdo con la Librería Pública de Nueva York. Antes de que la revolución bolchevique acaparara sus preocupaciones, las únicas que tenía Nabokov de niño en la tranquila mansión que su familia poseía en la provincia de la capital rusa, eran observar mariposas, asistir a las óperas y acompañar a su madre, quien solía portar ostentosas joyas.

Sus primeros trabajos de prosa los hizo cuando tenía 15 años de edad y la primera publicación documentada fue en 1914 cuando presentó para sus amigos y familia un poema. Al heredar de su tío Ruka lo equivalente a dos millones de dólares, más una finca en el campo, pagó por publicar 68 poemas de amor en un compilado de 1916 titulado únicamente como “Poemas”.

La Rusia de Nabokov. Nevsky Prospekt, San Petersburgo 1900 / Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos.

Sin embargo, su herencia fue nacionalizada después de la revolución Bolchevique y sería así cuando la familia Nabokov vería sus días de lujos y propiedades para vacaciones de verano terminar.

“El siguiente pasaje no es para el lector general, sino para el idiota en particular que, debido a que perdió una fortuna en un choque, cree que me entiende”, escribió Vladimir Nabokov en su autobiografía, Speak, Memory publicada en 1951.

Así empezó su “disputa” con la dictadura Soviética, que –aclara–, no relaciona con la expropiación de sus propiedades. 

La nostalgia que sintió durante los siguientes años, insiste, era mayor por la sensación de una infancia perdida, que por un odio a los rojos por “robarle” su dinero y terrenos.

Fue en 1917 cuando el padre de Nabokov decidió enviarlo junto a su hermano, Sergei, a la edad de 18 y 17 respectivamente, hacia Crimea, justo después de la toma bolchevique. A partir de entonces, Nabokov no vería de nuevo su fortuna o su tierra natal, recuerda el escritor James Slater en un ensayo publicado por la revista Vogue en 2017, sobre un encuentro que sostuvo por una hora con el autor ruso.

Mientras su padre se preocupaba porque el Ejército rojo reclutara a sus hijos Vladimir y a Sergei, la preocupación del escritor era que tendría que interrumpir su recolección de pupas, pues sentía una fascinación por las mariposas y otros insectos que convirtió en algo cercano a una profesión. Sin embargo, esta molestia tuvo que pasar a segundo plano una vez que su padre los despidió con la señal imaginaria de una cruz sobre sus rostros jóvenes y la advertencia de que, posiblemente, nunca volvería a verlos.

Vladimir y Sergei Nobokov

Vladimir y Sergei Nobokov en San Petesburgo en 1916 / Wikimedia Commons.

Al asentarse en Yalta, Nabokov leía una carta de Tamara, una chica que conoció en San Petersburgo dos años atrás y con la que sostuvo una relación secreta. Mirando hacia las montañas de Yayla describió el momento en que el exilio de su tierra había sido más notorio. Se vio a sí mismo como Aleksandr Pushkin, poeta que también llegó a Crimea por cuestiones políticas, pero en una situación completamente diferente.

“Toda la escena artificial me pareció una bonita y abreviada, pero triste, edición de Las mil y una noches. De repente sentí todas las punzadas del exilio. (…) De ahí en adelante, durante varios años, hasta que la escritura de una novela me liberó de esa fértil emoción, la pérdida de mi país se comparó con la pérdida de mi amor¨, escribió en Speak, memory.

***

Tras terminar sus estudios en la universidad en Cambridge, Nabokov se dedicó a la traducción de obras al ruso, pero también se abría tiempo para escribir poesía, ensayos e historias, a pesar de que no le eran útiles para sostenerse económicamente. En aquella época, Nabokov cambiaba constantemente de ubicación en Europa, entre Londres, Berlín (donde se asentó primordialmente su familia), París y Praga. Su manejo del francés, inglés y ruso le ayudaron a asentarse en la capital alemana por unos años y a contraer matrimonio con Véra Evseevna.

Un año después de su casamiento, Vladimir comenzó a escribir Mashenka (1926), su primera novela que para muchos retrataba de manera precisa el andar cotidiano de un migrante en Europa y la nostalgia por regresar a Rusia.  Ganin era el personaje que sobrevivía entre trabajos en Berlín y, para muchos lectores, logra describir el éxodo de migrantes de Alemania a París en 1924, así como los barrios que se formaron tras la llegada de extranjeros a esta ciudad. Mashenka era la mujer de la que se enamoraba Ganin y estaba inspirada en Tamara, el amor que perdió cuando dejó San Petersburgo. Para entonces, otros escritores rusos ya alababan su escritura y le auguraron una carrera literaria que saldría de Europa, como él lo haría en su momento hacia Estados Unidos y Suiza. 

Vladimir Nobokov y. eel soldado y político ruso Alexei Aladjin, 1906 / Wikimedia Commons.

En 1928 publicó Rey, dama y valet, que le ganaron buenas críticas, pero también estabilidad económica. Utilizó las regalías de este libro para retomar la caza de mariposas, pero ahora en pareja, junto a Vera. Rey, dama y valet, es considerada la novela más clásica de Nabokov cuya trama recae en Franz, un joven ingenuo que mantiene una relación con Martha y con quien planea asesinar al esposo de ella, Kurt.

Apenas dos años después publicó La defensa (1930) en Berlín. De acuerdo con una fotografía que le tomó Vera en el hotel Établissement Thermal en los Pirineos Orientales, Nabokov escribió este libro durante la excursión que hicieron ambos con las regalías del anterior. La novela trata de la estrategia de Luzshin, un joven que se refugió en el ajedrez al grado de convertirse en un maestro del juego, que lo lleva a un punto de no retorno donde ya no puede distinguir la realidad y el tablero. 

James Slater recuerda que Nina Berberova llenó de elogios a Vladimir por esta obra. Ella, como Nabokov, eran migrante rusa y a sus ojos, La defensa legitimaba sus carreras literarias en el exterior, a pesar de las condiciones adversas. “Nuestra existencia a partir de ahora adquirió un significado. Toda mi generación está justificada. Estamos salvados”, cita Slater a Berberova.

Nabokov y su esposa Vera

Nabokov y su esposa Vera en 1969 / Wikimedia Commons.

En el verano de 1934 Vladimir escribió en Berlín el borrador de la novela Invitado a una decapitación. La Librería Pública de Nueva York la describe como una novela anti-totalitarismo al contar la historia de Cincinnatus C., un joven que vive en un extraño e irracional mundo en el que es condenado a muerte por decapitación al ser hallado culpable de “depravación gnóstica”. Muchos críticos asumieron que era una historia inspirada por el apogeo de la dictadura de Adolf Hitler en Europa, pero otros intuyeron que se trataba de un libro anticomunista. 

En ese entonces escribía también La dádiva, la última de las novelas que Nabokov escribió en su idioma natal y una de las mejores hasta antes de Lolita.  En La dádiva, cuenta la historia de Fyodor Godunov-Cherdyntsev, un emigrado empobrecido que sueña con el libro que algún día escribirá. Para Roger Boylan, del Boston Review, esta novela es “un mapa para el resto del trabajo de Nabokov”, como escribió en 2007.   

Mientras tanto, Lolita ya estaba en proceso, aunque aún sin planes de publicación, pues a pesar de que envió borradores a diferentes casas editoriales en Estados Unidos, nadie los tomó. Por fortuna o desgracia, Lolita, una vez publicada, no recibió tanta atención como las anteriores novelas de Nabokov y, no fue hasta que se declaró prohibida en Francia por presión de Reino Unido, que los críticos comenzaron a reseñarla de manera favorable. Mientras tanto, en Europa, Nabokov ya había justificado a toda una generación de escritores en el exilio.


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