Autos eléctricos. El futuro es sustentable - Gatopardo

El oro blanco. El futuro es sustentable

Los autos eléctricos son la solución que la industria ha planteado ante la crisis del cambio climático, pero cada vez surgen más preguntas.

Los coches eléctricos no se inventaron para detener el cambio climático. De hecho, para la segunda década del siglo XX, ocupaban más del 30% del mercado automovilístico, hasta que la infraestructura y producción de la tecnología involucrada en motores de combustión interna (ICE, por sus siglas en inglés) tuvo un auge y tomó a la industria casi por completo.

En los años noventa, la alerta sobre el cambio climático, causado en gran parte por los gases invernadero, en especial por el dióxido de carbono expedido por la quema de hidrocarburos, se intensificó y se advirtió a los sectores industriales que un cambio era necesario y la automotriz regresó a la electromagnética. En 1993, Bill Clinton, entonces presidente de los Estados Unidos, declaró que el gobierno, junto con la industria automovilística, buscarían “crear el vehículo ecológico de eficiencia perfecta para el siglo xxi”; la tecnología para este “auto del futuro” sería la electricidad proveniente de una batería un poco similar a las que se han utilizado en los celulares, computadoras portátiles y otros artefactos que se pueden recargar en repetidas ocasiones. La idea era que los vehículos dejaran de emitir gases invernadero para frenar el calentamiento global.

Algunas casas automotrices comenzaron a diseñar híbridos y eléctricos, sin embargo, actualmente se registra que hay en uso más de dos mil millones de autos, de los cuales tan sólo dos millones son eléctricos, según han reportado medios como Forbes y Bloomberg New Energy Finance.

Aún así, todo indica que la industria se dirige hacia allá, por dos factores principales: las restricciones gubernamentales, especialmente en Europa central, que han limitado el número de emisiones permitidas por autos así como el uso de vehículos de combustión interna dentro de las ciudades, y la inminente crisis petrolera que se acerca a pasos acelerados, al ser un recurso no renovable y altamente explotado en todo el mundo.

La crisis climática es el factor que está revuelto entre estos dos, pues mientras hay quienes aseguran que la electrificación es la salvación de la industria automotriz y la movilidad del futuro, hay quienes dudan de la sustentabilidad del proyecto, no sólo en términos económicos –los autos eléctricos se venden más caros que los de combustión interna– sino en los ecológicos.

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