Efecto Cocuyo
Esta es la historia de uno de los pocos medios libres que quedan en Venezuela.
junio 27, 2019

“¿Alguien aquí sabe lo que es un cocuyo?”, preguntó Luz Mely Reyes, “alguien que no sea venezolano”, se apresuró a precisar. Una voz proveniente del fondo del auditorio gritó, “¡una luciérnaga!” ella sonrió. En efecto, son parecidos, un cocuyo es un insecto que en la oscuridad desprende luz a través de dos manchitas de color amarillo, una de cada lado de su tórax. Aquella mañana, la periodista venezolana, cofundadora del medio digital Efecto Cocuyo, participó en el panel Libertad de prensa en América Latina junto a colegas como la periodista mexicana Blanche Petrich, la corresponsal en México de The Washington Post, Mary Beth Sheridan, y el analista político Genaro Lozano. El Comité para la Protección de los Periodistas se había encargado de reunirlos para la primera Cumbre de Libertad de Prensa en México.

En un país como Venezuela, detalló Luz Mely durante su participación, “la única forma de enfrentar al poder y a los intereses de los dueños de lo medios, fue dar un brinco al mundo digital”. Sin embargo, lo que sucede en Venezuela en términos de restricciones a la libertad de expresión y acceso a la información, se repiten a mayor o menor escala en varios países de América Latina. Censura, violencia contra periodistas y control del Estado sobre los medios, son algunas de las constantes.

Ciertamente, Venezuela es uno de los casos más emblemáticos y alarmantes, junto con México y Nicaragua, al sufrir una de las peores crisis en este tema. El problema se ha incrementado desde la llegada al poder de Nicolás Maduro en 2013, que comenzó a trabajar de inmediato “hasta conseguir el desmantelamiento de los medios libres. Ahora en mi país no hay periódicos, hay bloqueos de información y la radio y televisión trabajan bajo la línea del Estado”, explicó la periodista.

Un día antes de la cumbre acordamos vernos al finalizar su participación. Ella estaba por tomar su vuelo a México. Cumpliendo con lo pactado a través de un audio de WhatsApp, me dirigí a Luz Mely apenas terminó su presentación. Pero no era la única que quería hablar con ella, mientras recorría el auditorio del Museo Nacional de Antropología, unas cinco personas encontraron el momento para acercarse a ella, felicitarla por sus palabras y pedirle alguna fotografía. Ella agradeció a cada uno con una sonrisa. Logramos sentarnos en un par de butacas cerca del escenario y de manera automática comenzó a pintar el panorama por el que atraviesan los medios en su país. “Siempre digo que la vacuna contra toda esto es hacer más y mejor periodismo”, dijo.

En 2015, junto a sus colegas Laura Weffer y Josefina Ruggiero, Luz Mely fundó Efecto Cocuyo bajo la consigna “Periodismo que ilumina”. La muerte de los periódicos de papel ya era una realidad en Venezuela y el acceso a la información era cada vez más limitado. El gobierno de Maduro fue el responsable, pues tiene en su poder el monopolio de la venta de papel periódico e insumos para la industria gráfica. Las entregas de insumos comenzaron a limitarse cada vez más a lo largo de su gobierno, al punto que entre 2013 y 2018 desaparecieron 55 diarios impresos en todo el país. Aunque para muchos periodistas eso significó el fin de sus carreras, para otros, como estas tres mujeres, significó una oportunidad para crear formas distintas de mantener informada a la gente, una necesidad básica en un país que se enfrenta desde hace años a una crisis humanitaria en donde la escasez de comida y medicamentos golpea a diario a miles de venezolanos.

Imprenta de El Nacional el 13 de diciembre de 2018, día en que se imprimió el último ejemplar / Foto: Susana Rafalli

De pronto, la sonrisa que Luz Mely había mantenido durante la charla, se desvaneció. Una mirada seria alertó que lo que estaba por contar sería difícil de asimilar. “Nos manejamos en un contexto en el que los periodistas jóvenes, al igual que miles de ciudadanos en el país, sienten que no existe un futuro en Venezuela, es un país que cada día se sume más en la crisis”, dijo. Al igual que los muchos jóvenes que han tomado la decisión de abandonar el país, varios de sus colegas, veteranos en la materia, han hecho lo mismo.

“Sinceramente, no teníamos idea de hacia dónde íbamos”, confesó la periodista, “pero fundamos el medio con todo el corazón y con las ganas de informar a los venezolanos. Como periodistas creemos en la libertad y en el derecho que tiene la gente a saber lo que esta pasando”, dijo.

Aunque ya existía un grupo de periodistas que veían en el mundo digital una oportunidad para hacer periodismo, la mayoría lo pensaban como una opción que sumar a los formatos impresos, a la radio o a la televisión. Efecto Cocuyo es un nativo digital que comenzó lanzando información a través de Twitter. Aunque la periodista no abandona la idea de que los medios en papel aún son indispensables en un contexto como el venezolano, está consciente de que en la actualidad no hay mercado para que el papel regrese a las calles. “No hay condiciones económicas para que suceda y aún si tuvieras los fondos para imprimir, la distribución sería el segundo obstáculo, pues no hay gasolina”, señaló.

Tras cuatro años de trabajo, Efecto Cocuyo se ha convertido en uno de los medios independientes de referencia para conocer el panorama venezolano dentro y fuera del país. En 2018 ganaron el Premio Gabriel García Márquez de Periodismo por el reportaje “Venezuela a la Fuga” y ese mismo año, Luz Mely Reyes recibió el Premio Internacional a la Libertad de Prensa otorgado por el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ).

“Nuestro reto es lograr ser un medio que genere ingresos, que nos permita pagar buenos salarios, además de hacer buen periodismo, pero ¿cuál es el camino para ser sostenibles a largo plazo?”, se pregunta. Desde hace unos años, el gobierno de Nicolás Maduro comenzó a bloquear los sitios de noticias, por lo que estar en la web no es garantía de supervivencia. Además, en Venezuela, como en muchos otros países de la región, hay una gran parte de la población que no tiene acceso fácil a internet. Para calmar un poco la necesidad de papel que aún existe, Efecto Cocuyo ha comenzado a publicar un PDF descargable para imprimir, conservar y compartir.

“Han empezado a bloquear los medios y no son cualquier clase de bloqueos, sino unos muy sofisticados”, dice. El gobierno en turno implementa bloqueos desde la operadora del Estado. “El 50% de los venezolanos tienen acceso a internet través de CANTV y lo que ha hecho el gobierno es impedir que los usuarios tengan acceso a ciertas páginas desde el origen”, explica. Sin embargo, para Luz Mely ese tipo de ataques no son los más graves, sino los que se cometen en contra de la integridad moral de los periodistas, uno de los peores retos a los que se puede enfrentar en el gremio. “El Estado ha optado por exponer al periodistas al escarnio y a los ataque físicos. Cualquier funcionario es capaz de mandarlos a golpear o quitarles su equipo de trabajo”, dice decepcionada.

Los jóvenes periodistas son uno de los sectores del gremio que preocupan más a la venezolana. Para ellos, que buscan motivación para dedicarse a esto en un contexto como este, el reto se vuelve más complicado cuando ven a los niños morir o que a un manifestante le disparan y cae al suelo. Como periodista, señaló “hay dos cosas muy importantes que hay que entender, la primera es reconocer que somos muy vulnerables y la segunda es que aún así nos tenemos que mover”. Al desempeñar la labor periodística en un entorno como el Venezolano, dice, es importante tomar precauciones, cuidar tu seguridad física y la emocional, “pues el periodista recibe ataques, no sólo por parte del poder político, sino de la criminalidad”.

“Tenemos que velar por mantener la unidad frente a los peligros. Mientras haya un gremio periodístico nacional e internacional fuerte y conectado, se tienen mejores herramientas de protección, pero es necesario construir una red”, dijo. Durante la charla, Luz Mely Reyes resaltó que para ser un buen periodista es necesario ser honestamente imparcial, pues la polarización es una trampa que dibuja un país en blanco y negro dejando de lado los matices. “Cuando hablo de Venezuela, en lugar de decir ‘oposición’, digo fuerzas democráticas. ‘Hay fuerzas democráticas de distintas tendencias’, de izquierda, de centro izquierda, de centro, porque en este país no hay una posición fuerte de derecha. Aunque a veces los matices no se ven, todas esas voces y todas esas voces quieren que retorne la democracia a Venezuela”.


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