
En la Ciudad de México, Casa del Agua identificó que se trata de un recurso desaprovechado y creó un proceso armónico que inicia con la captación pluvial.
Cuidar, aprovechar, beber y celebrar el agua de lluvia. La empresa mexicana Casa del Agua representa una alternativa innovadora y sustentable para el consumo hídrico humano. Con su sistema de captación, filtración, purificación, remineralización y embotellado se reduce la huella de carbono y se evita la sobreexplotación de mantos acuíferos y manantiales.
El agua es el mar, los ríos, la lluvia y nuestro propio cuerpo. Cubre el 70% del planeta y constituye el mismo porcentaje en nosotros. Somos reflejo mutuo. De ahí la necesidad de honrarla, beberla y preservarla. Casa del Agua nace con esa intención: redefinir el consumo de agua desde la armonía con el entorno y la conexión con la naturaleza.
Beber, cuidar y celebrar el agua. Esta empresa mexicana, transforma la lluvia en una alternativa pura y equilibrada para el consumo humano. Su sistema de captación, filtración, purificación, remineralización y embotellado no solo reduce la huella de carbono, sino que protege los manantiales y mantos acuíferos de la sobreexplotación.
El agua no se crea ni se destruye, solo se transforma. En la Ciudad de México, Casa del Agua identificó que se trata de un recurso desaprovechado y creó un proceso armónico que inicia con la captación pluvial. La lluvia, como fuente de agua pura y natural, es recolectada, de manera eficiente y segura, en superficies adecuadas sobre techos, y canalizada por tuberías limpias para prevenir contaminantes. Con tecnología avanzada, la recolección atraviesa un primer filtro de sedimentos, que elimina elementos grandes, como hojas, tierra y arena, para después almacenar el agua en cisternas que llevan un proceso de desinfección.
Cuando se ha asegurado la calidad de la fase inicial, el líquido pasa a un segundo proceso de filtración, que se compone de un sistema de arenas sílicas, que remueven las impurezas físicas; arena zeolita, que elimina las impurezas químicas, y carbón activado, para suprimir olores, sabores o cualquier sustancia orgánica. Así, el agua pasa a otra cisterna de almacenamiento. La siguiente fase comienza con un triple filtrado, seguido de la purificación a través de nanomembranas, conocida como ultrafiltración, que retiene microorganismos y partículas microscópicas para garantizar su pureza al 100%.
Porque el agua vive en nosotros y nutre a la naturaleza, la línea de producción, que incluye los procesos de esterilización y embotellado, sigue los esfuerzos sostenibles de la marca en todas las fases. Se garantiza la inocuidad del líquido con el uso de luz ultravioleta, que elimina bacterias, virus y microorganismos patógenos, y ozono, potente desinfectante que elimina cualquier tipo de contaminante biológico residual en el espacio de aire dentro del cuello de las botellas.
La calidad y el nivel de pureza deseado se preserva con el empleo de alta tecnología automatizada y encaminada a conseguir agua simple, clara, transparente y refrescante.
Te recomendamos leer: Las jacarandas decretan: la primavera ha llegado
El envasado sigue el principio del cuidado al medio ambiente al ser de vidrio y aluminio reciclado, y el ciclo se cierra con la parte humana, sumada aquí por los artesanos y otros colaboradores, para reinventar y dar una segunda vida a las botellas, convirtiéndolas en artículos para el hogar o accesorios personales.
Y si el agua es vida, también es futuro. El compromiso de Casa del Agua con el planeta evoluciona con el lanzamiento de Uno Punto Uno, una plataforma que transmite los valores de Casa del Agua mediante un ecosistema de experiencias al aire libre, como kayak, paracaidismo o avistamiento de mariposas monarcas, y aventuras extraordinarias como camping y excursiones por Baja California, clases de surf y ascenso al Iztaccíhuatl, así como la vinculación con la comunidad, el arte y los proyectos de impacto social.
Así, en la montaña, en el bosque, entre amigos, al crear comunidad se amplía la relación entre las personas y su entorno, se generan nuevas acciones que impacten y trasciendan a favor de la naturaleza, del planeta y de quienes lo habitamos.
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En la Ciudad de México, Casa del Agua identificó que se trata de un recurso desaprovechado y creó un proceso armónico que inicia con la captación pluvial.
Cuidar, aprovechar, beber y celebrar el agua de lluvia. La empresa mexicana Casa del Agua representa una alternativa innovadora y sustentable para el consumo hídrico humano. Con su sistema de captación, filtración, purificación, remineralización y embotellado se reduce la huella de carbono y se evita la sobreexplotación de mantos acuíferos y manantiales.
El agua es el mar, los ríos, la lluvia y nuestro propio cuerpo. Cubre el 70% del planeta y constituye el mismo porcentaje en nosotros. Somos reflejo mutuo. De ahí la necesidad de honrarla, beberla y preservarla. Casa del Agua nace con esa intención: redefinir el consumo de agua desde la armonía con el entorno y la conexión con la naturaleza.
Beber, cuidar y celebrar el agua. Esta empresa mexicana, transforma la lluvia en una alternativa pura y equilibrada para el consumo humano. Su sistema de captación, filtración, purificación, remineralización y embotellado no solo reduce la huella de carbono, sino que protege los manantiales y mantos acuíferos de la sobreexplotación.
El agua no se crea ni se destruye, solo se transforma. En la Ciudad de México, Casa del Agua identificó que se trata de un recurso desaprovechado y creó un proceso armónico que inicia con la captación pluvial. La lluvia, como fuente de agua pura y natural, es recolectada, de manera eficiente y segura, en superficies adecuadas sobre techos, y canalizada por tuberías limpias para prevenir contaminantes. Con tecnología avanzada, la recolección atraviesa un primer filtro de sedimentos, que elimina elementos grandes, como hojas, tierra y arena, para después almacenar el agua en cisternas que llevan un proceso de desinfección.
Cuando se ha asegurado la calidad de la fase inicial, el líquido pasa a un segundo proceso de filtración, que se compone de un sistema de arenas sílicas, que remueven las impurezas físicas; arena zeolita, que elimina las impurezas químicas, y carbón activado, para suprimir olores, sabores o cualquier sustancia orgánica. Así, el agua pasa a otra cisterna de almacenamiento. La siguiente fase comienza con un triple filtrado, seguido de la purificación a través de nanomembranas, conocida como ultrafiltración, que retiene microorganismos y partículas microscópicas para garantizar su pureza al 100%.
Porque el agua vive en nosotros y nutre a la naturaleza, la línea de producción, que incluye los procesos de esterilización y embotellado, sigue los esfuerzos sostenibles de la marca en todas las fases. Se garantiza la inocuidad del líquido con el uso de luz ultravioleta, que elimina bacterias, virus y microorganismos patógenos, y ozono, potente desinfectante que elimina cualquier tipo de contaminante biológico residual en el espacio de aire dentro del cuello de las botellas.
La calidad y el nivel de pureza deseado se preserva con el empleo de alta tecnología automatizada y encaminada a conseguir agua simple, clara, transparente y refrescante.
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El envasado sigue el principio del cuidado al medio ambiente al ser de vidrio y aluminio reciclado, y el ciclo se cierra con la parte humana, sumada aquí por los artesanos y otros colaboradores, para reinventar y dar una segunda vida a las botellas, convirtiéndolas en artículos para el hogar o accesorios personales.
Y si el agua es vida, también es futuro. El compromiso de Casa del Agua con el planeta evoluciona con el lanzamiento de Uno Punto Uno, una plataforma que transmite los valores de Casa del Agua mediante un ecosistema de experiencias al aire libre, como kayak, paracaidismo o avistamiento de mariposas monarcas, y aventuras extraordinarias como camping y excursiones por Baja California, clases de surf y ascenso al Iztaccíhuatl, así como la vinculación con la comunidad, el arte y los proyectos de impacto social.
Así, en la montaña, en el bosque, entre amigos, al crear comunidad se amplía la relación entre las personas y su entorno, se generan nuevas acciones que impacten y trasciendan a favor de la naturaleza, del planeta y de quienes lo habitamos.
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Cuidar, aprovechar, beber y celebrar el agua de lluvia. La empresa mexicana Casa del Agua representa una alternativa innovadora y sustentable para el consumo hídrico humano. Con su sistema de captación, filtración, purificación, remineralización y embotellado se reduce la huella de carbono y se evita la sobreexplotación de mantos acuíferos y manantiales.
El agua es el mar, los ríos, la lluvia y nuestro propio cuerpo. Cubre el 70% del planeta y constituye el mismo porcentaje en nosotros. Somos reflejo mutuo. De ahí la necesidad de honrarla, beberla y preservarla. Casa del Agua nace con esa intención: redefinir el consumo de agua desde la armonía con el entorno y la conexión con la naturaleza.
Beber, cuidar y celebrar el agua. Esta empresa mexicana, transforma la lluvia en una alternativa pura y equilibrada para el consumo humano. Su sistema de captación, filtración, purificación, remineralización y embotellado no solo reduce la huella de carbono, sino que protege los manantiales y mantos acuíferos de la sobreexplotación.
El agua no se crea ni se destruye, solo se transforma. En la Ciudad de México, Casa del Agua identificó que se trata de un recurso desaprovechado y creó un proceso armónico que inicia con la captación pluvial. La lluvia, como fuente de agua pura y natural, es recolectada, de manera eficiente y segura, en superficies adecuadas sobre techos, y canalizada por tuberías limpias para prevenir contaminantes. Con tecnología avanzada, la recolección atraviesa un primer filtro de sedimentos, que elimina elementos grandes, como hojas, tierra y arena, para después almacenar el agua en cisternas que llevan un proceso de desinfección.
Cuando se ha asegurado la calidad de la fase inicial, el líquido pasa a un segundo proceso de filtración, que se compone de un sistema de arenas sílicas, que remueven las impurezas físicas; arena zeolita, que elimina las impurezas químicas, y carbón activado, para suprimir olores, sabores o cualquier sustancia orgánica. Así, el agua pasa a otra cisterna de almacenamiento. La siguiente fase comienza con un triple filtrado, seguido de la purificación a través de nanomembranas, conocida como ultrafiltración, que retiene microorganismos y partículas microscópicas para garantizar su pureza al 100%.
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El envasado sigue el principio del cuidado al medio ambiente al ser de vidrio y aluminio reciclado, y el ciclo se cierra con la parte humana, sumada aquí por los artesanos y otros colaboradores, para reinventar y dar una segunda vida a las botellas, convirtiéndolas en artículos para el hogar o accesorios personales.
Y si el agua es vida, también es futuro. El compromiso de Casa del Agua con el planeta evoluciona con el lanzamiento de Uno Punto Uno, una plataforma que transmite los valores de Casa del Agua mediante un ecosistema de experiencias al aire libre, como kayak, paracaidismo o avistamiento de mariposas monarcas, y aventuras extraordinarias como camping y excursiones por Baja California, clases de surf y ascenso al Iztaccíhuatl, así como la vinculación con la comunidad, el arte y los proyectos de impacto social.
Así, en la montaña, en el bosque, entre amigos, al crear comunidad se amplía la relación entre las personas y su entorno, se generan nuevas acciones que impacten y trasciendan a favor de la naturaleza, del planeta y de quienes lo habitamos.
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Cuidar, aprovechar, beber y celebrar el agua de lluvia. La empresa mexicana Casa del Agua representa una alternativa innovadora y sustentable para el consumo hídrico humano. Con su sistema de captación, filtración, purificación, remineralización y embotellado se reduce la huella de carbono y se evita la sobreexplotación de mantos acuíferos y manantiales.
El agua es el mar, los ríos, la lluvia y nuestro propio cuerpo. Cubre el 70% del planeta y constituye el mismo porcentaje en nosotros. Somos reflejo mutuo. De ahí la necesidad de honrarla, beberla y preservarla. Casa del Agua nace con esa intención: redefinir el consumo de agua desde la armonía con el entorno y la conexión con la naturaleza.
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Porque el agua vive en nosotros y nutre a la naturaleza, la línea de producción, que incluye los procesos de esterilización y embotellado, sigue los esfuerzos sostenibles de la marca en todas las fases. Se garantiza la inocuidad del líquido con el uso de luz ultravioleta, que elimina bacterias, virus y microorganismos patógenos, y ozono, potente desinfectante que elimina cualquier tipo de contaminante biológico residual en el espacio de aire dentro del cuello de las botellas.
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Y si el agua es vida, también es futuro. El compromiso de Casa del Agua con el planeta evoluciona con el lanzamiento de Uno Punto Uno, una plataforma que transmite los valores de Casa del Agua mediante un ecosistema de experiencias al aire libre, como kayak, paracaidismo o avistamiento de mariposas monarcas, y aventuras extraordinarias como camping y excursiones por Baja California, clases de surf y ascenso al Iztaccíhuatl, así como la vinculación con la comunidad, el arte y los proyectos de impacto social.
Así, en la montaña, en el bosque, entre amigos, al crear comunidad se amplía la relación entre las personas y su entorno, se generan nuevas acciones que impacten y trasciendan a favor de la naturaleza, del planeta y de quienes lo habitamos.
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El agua es el mar, los ríos, la lluvia y nuestro propio cuerpo. Cubre el 70% del planeta y constituye el mismo porcentaje en nosotros. Somos reflejo mutuo. De ahí la necesidad de honrarla, beberla y preservarla. Casa del Agua nace con esa intención: redefinir el consumo de agua desde la armonía con el entorno y la conexión con la naturaleza.
Beber, cuidar y celebrar el agua. Esta empresa mexicana, transforma la lluvia en una alternativa pura y equilibrada para el consumo humano. Su sistema de captación, filtración, purificación, remineralización y embotellado no solo reduce la huella de carbono, sino que protege los manantiales y mantos acuíferos de la sobreexplotación.
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Y si el agua es vida, también es futuro. El compromiso de Casa del Agua con el planeta evoluciona con el lanzamiento de Uno Punto Uno, una plataforma que transmite los valores de Casa del Agua mediante un ecosistema de experiencias al aire libre, como kayak, paracaidismo o avistamiento de mariposas monarcas, y aventuras extraordinarias como camping y excursiones por Baja California, clases de surf y ascenso al Iztaccíhuatl, así como la vinculación con la comunidad, el arte y los proyectos de impacto social.
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Cuidar, aprovechar, beber y celebrar el agua de lluvia. La empresa mexicana Casa del Agua representa una alternativa innovadora y sustentable para el consumo hídrico humano. Con su sistema de captación, filtración, purificación, remineralización y embotellado se reduce la huella de carbono y se evita la sobreexplotación de mantos acuíferos y manantiales.
El agua es el mar, los ríos, la lluvia y nuestro propio cuerpo. Cubre el 70% del planeta y constituye el mismo porcentaje en nosotros. Somos reflejo mutuo. De ahí la necesidad de honrarla, beberla y preservarla. Casa del Agua nace con esa intención: redefinir el consumo de agua desde la armonía con el entorno y la conexión con la naturaleza.
Beber, cuidar y celebrar el agua. Esta empresa mexicana, transforma la lluvia en una alternativa pura y equilibrada para el consumo humano. Su sistema de captación, filtración, purificación, remineralización y embotellado no solo reduce la huella de carbono, sino que protege los manantiales y mantos acuíferos de la sobreexplotación.
El agua no se crea ni se destruye, solo se transforma. En la Ciudad de México, Casa del Agua identificó que se trata de un recurso desaprovechado y creó un proceso armónico que inicia con la captación pluvial. La lluvia, como fuente de agua pura y natural, es recolectada, de manera eficiente y segura, en superficies adecuadas sobre techos, y canalizada por tuberías limpias para prevenir contaminantes. Con tecnología avanzada, la recolección atraviesa un primer filtro de sedimentos, que elimina elementos grandes, como hojas, tierra y arena, para después almacenar el agua en cisternas que llevan un proceso de desinfección.
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