Cemex honra a quienes construyen México todos los días

Cemex honra a quienes construyen México todos los días

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Tiempo de Lectura: 00 min
Texto de
Fotografía de
Realización de
Ilustración de
Traducción de
La iniciativa “Hechos de Algo Más” consta de breves vistazos en video a la vida, motivaciones y anhelos de personas que hasta hoy se encontraban en el anonimato. Ilustración: Minerva GM.

Desde albañiles hasta electricistas, pasando por ferreteros, arquitectos, choferes, plomeros, distribuidores y pintores, Cemex reconoce a los trabajadores, el alma verdadera de las construcciones mexicanas. La fuerza física y el ingenio son necesarios, pero también es preciso estar “Hechos de Algo Más”.

El verdadero progreso no se mide solo en estructuras que tocan el cielo, sino también en el impacto que ocasionan en quienes las hacen posibles. En un mundo en el que el bienestar de las personas y el equilibrio con el medio ambiente definen el futuro, Cemex ha entendido que construir va más allá del concreto: es una labor que entrelaza responsabilidad, innovación y compromiso con la comunidad.

Uno de los mayores avances de Cemex en esta visión sostenible es Vertua, el primer concreto ecológico disponible en México. Se trata de una innovación en materiales de construcción que se traduce en una apuesta por un futuro más limpio. Su impacto es tangible: Vertua Clásico reduce hasta un 50% las emisiones de CO2, mientras que Vertua Ultra alcanza la neutralidad total de carbono. Esto es posible gracias a una reinvención de los procesos de producción, relacionados con el uso de materiales reciclados, cementos de última generación y energías renovables. Cada avance reduce la huella ambiental de la construcción y abre camino hacia un México más sostenible, en el que el desarrollo y el respeto por el planeta van de la mano.

Pero construir no es una mera cuestión de materiales. Detrás de cada estructura hay historias de esfuerzo, sacrificio y dedicación. Cemex lo sabe, y por eso ha dado voz a quienes realmente sostienen el progreso, desde albañiles hasta electricistas, pasando por ferreteros, arquitectos, choferes, plomeros, distribuidores, pintores y sus familias.

Con la iniciativa “Hechos de Algo Más”, Cemex honra el compromiso de los que, con sus manos y su talento, transforman los planos en realidades. Más allá de reconocer su labor, se trata de reivindicar su papel como el alma de la construcción en México. Porque no hay empresa ni desarrollo sin personas. Detrás de cada pared levantada, de cada cimiento sólido y de cada hogar que toma forma, hay manos trabajadoras, historias de esfuerzo y sueños que se construyen día a día. La construcción no es solo cuestión de materiales, sino también de personas que, con su dedicación y pasión, edifican un mejor futuro.

“Mi motivación es mi familia... el salir adelante”

Mario Peña es un hombre con cabello, bigote y barba canos, quizá entrado en sus 50. Camina sonriente entre hileras interminables de tabiques, montañas de arena y cientos de bultos de cementos apilados con maestría. Mario va con la camisa arremangada, como debe ser en un lugar que requiere estar listo para poner manos a la obra. “Decidí abrir este negocio porque era lo único que sabía hacer. Ya después me apasioné impresionantemente por todo lo que aquí hacemos. Necesitaba hacer algo para mi futuro y el de mi familia”, comenta Mario, dueño de una distribuidora de materiales para construcción.

Y así fue. Mario lo logró. Su negocio no solo es el sustento familiar, ahora es un proyecto en el que se ha involucrado Mario Enrique Peña, su hijo. Los Marios, como les gusta que les llamen, coinciden en que lo más satisfactorio de su trabajo es generar empleos.

Te recomendamos leer: Las jacarandas decretan: la primavera ha llegado en México

Mario Enrique es muy joven, con el ímpetu irrefrenable de los 20. Aunque con menos barba, menos bigote y, obviamente, nada de canas, es una réplica de su padre. Ambos sonríen modestamente idénticos cuando caen en la cuenta de que su trabajo contribuye a mejorar vidas, las de sus trabajadores y de las personas que construyen sus sueños con los ladrillos que ellos les proporcionan. No importa el tamaño de la misión. Desde construir la vivienda más pequeña hasta participar en el desarrollo de un conjunto de condominios, los Marios están felices de apoyar.

“Mi motivación todos los días es ser cada vez mejor, como persona y para mi familia... y para la que vaya a ser mi familia en el futuro”, dice Mario Jr. Los buenos proyectos de vida también se heredan.

La iniciativa “Hechos de Algo Más” consta de breves vistazos en video a la vida, motivaciones y anhelos de personas que hasta hoy se encontraban en el anonimato. Detrás de los planos, de los brazos que sostienen con firmeza las palas, debajo del sombrero que ataja el sol y antes que las manos que se estrechan para cerrar un nuevo proyecto de construcción existen seres humanos que lo dan todo por sus familias y, quizá sin ser conscientes de ello, por su país.

“Mi principal motivación es mi familia, mis hijos... el salir adelante”, comenta conmovido Noé Ventura, maestro albañil, en otro de los videos de la campaña “Hechos de Algo Más”. Su semblante cambia cuando habla sobre sus inicios en este trabajo. Retoma el carácter que hace juego con su aspecto físico robusto. Noé es el tipo de hombre que refleja un espíritu sólido, como el concreto, fraguado con base en trabajo duro.

Empezó a trabajar en la obra a los 16 años. “Primero porque me gustó y, segundo, porque aquí siempre hay trabajo”, dice. Lo que más recuerda de la época de sus inicios es cuando le tocaba subir botes llenos de concreto sobre el hombro, a toda velocidad sobre maderas en forma de rampa, para “colar” losas de dos y hasta tres niveles.

“Esas eran unas buenas... Ahora sí que ahí se va uno haciendo. Eso es lo que hace al albañil: la rudeza”, afirma Noé. Hoy, este maestro albañil no deja de aprender: “Cada día se va uno actualizando para sacar bien los trabajos y dejar a los patrones satisfechos”.

En este oficio no todo es trabajo de sol a sol que demanda gran esfuerzo físico, también llegan las recompensas, más allá de las económicas. El rostro de Noé se ilumina cuando le preguntan sobre cuál es su mayor satisfacción. “Cuando veo un trabajo bien terminado, me pongo orgulloso de saber que yo lo hice”, remata en el video de “Hechos de Algo Más”.

Dicen que hay héroes que pueden salvar el mundo sin arrugarse la capa, pero existen otros, valientes de verdad, que se ensucian las manos todos los días para construir, ladrillo a ladrillo, un mejor país. Para ellos es este reconocimiento.

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La iniciativa “Hechos de Algo Más” consta de breves vistazos en video a la vida, motivaciones y anhelos de personas que hasta hoy se encontraban en el anonimato. Ilustración: Minerva GM.
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Desde albañiles hasta electricistas, pasando por ferreteros, arquitectos, choferes, plomeros, distribuidores y pintores, Cemex reconoce a los trabajadores, el alma verdadera de las construcciones mexicanas. La fuerza física y el ingenio son necesarios, pero también es preciso estar “Hechos de Algo Más”.

El verdadero progreso no se mide solo en estructuras que tocan el cielo, sino también en el impacto que ocasionan en quienes las hacen posibles. En un mundo en el que el bienestar de las personas y el equilibrio con el medio ambiente definen el futuro, Cemex ha entendido que construir va más allá del concreto: es una labor que entrelaza responsabilidad, innovación y compromiso con la comunidad.

Uno de los mayores avances de Cemex en esta visión sostenible es Vertua, el primer concreto ecológico disponible en México. Se trata de una innovación en materiales de construcción que se traduce en una apuesta por un futuro más limpio. Su impacto es tangible: Vertua Clásico reduce hasta un 50% las emisiones de CO2, mientras que Vertua Ultra alcanza la neutralidad total de carbono. Esto es posible gracias a una reinvención de los procesos de producción, relacionados con el uso de materiales reciclados, cementos de última generación y energías renovables. Cada avance reduce la huella ambiental de la construcción y abre camino hacia un México más sostenible, en el que el desarrollo y el respeto por el planeta van de la mano.

Pero construir no es una mera cuestión de materiales. Detrás de cada estructura hay historias de esfuerzo, sacrificio y dedicación. Cemex lo sabe, y por eso ha dado voz a quienes realmente sostienen el progreso, desde albañiles hasta electricistas, pasando por ferreteros, arquitectos, choferes, plomeros, distribuidores, pintores y sus familias.

Con la iniciativa “Hechos de Algo Más”, Cemex honra el compromiso de los que, con sus manos y su talento, transforman los planos en realidades. Más allá de reconocer su labor, se trata de reivindicar su papel como el alma de la construcción en México. Porque no hay empresa ni desarrollo sin personas. Detrás de cada pared levantada, de cada cimiento sólido y de cada hogar que toma forma, hay manos trabajadoras, historias de esfuerzo y sueños que se construyen día a día. La construcción no es solo cuestión de materiales, sino también de personas que, con su dedicación y pasión, edifican un mejor futuro.

“Mi motivación es mi familia... el salir adelante”

Mario Peña es un hombre con cabello, bigote y barba canos, quizá entrado en sus 50. Camina sonriente entre hileras interminables de tabiques, montañas de arena y cientos de bultos de cementos apilados con maestría. Mario va con la camisa arremangada, como debe ser en un lugar que requiere estar listo para poner manos a la obra. “Decidí abrir este negocio porque era lo único que sabía hacer. Ya después me apasioné impresionantemente por todo lo que aquí hacemos. Necesitaba hacer algo para mi futuro y el de mi familia”, comenta Mario, dueño de una distribuidora de materiales para construcción.

Y así fue. Mario lo logró. Su negocio no solo es el sustento familiar, ahora es un proyecto en el que se ha involucrado Mario Enrique Peña, su hijo. Los Marios, como les gusta que les llamen, coinciden en que lo más satisfactorio de su trabajo es generar empleos.

Te recomendamos leer: Las jacarandas decretan: la primavera ha llegado en México

Mario Enrique es muy joven, con el ímpetu irrefrenable de los 20. Aunque con menos barba, menos bigote y, obviamente, nada de canas, es una réplica de su padre. Ambos sonríen modestamente idénticos cuando caen en la cuenta de que su trabajo contribuye a mejorar vidas, las de sus trabajadores y de las personas que construyen sus sueños con los ladrillos que ellos les proporcionan. No importa el tamaño de la misión. Desde construir la vivienda más pequeña hasta participar en el desarrollo de un conjunto de condominios, los Marios están felices de apoyar.

“Mi motivación todos los días es ser cada vez mejor, como persona y para mi familia... y para la que vaya a ser mi familia en el futuro”, dice Mario Jr. Los buenos proyectos de vida también se heredan.

La iniciativa “Hechos de Algo Más” consta de breves vistazos en video a la vida, motivaciones y anhelos de personas que hasta hoy se encontraban en el anonimato. Detrás de los planos, de los brazos que sostienen con firmeza las palas, debajo del sombrero que ataja el sol y antes que las manos que se estrechan para cerrar un nuevo proyecto de construcción existen seres humanos que lo dan todo por sus familias y, quizá sin ser conscientes de ello, por su país.

“Mi principal motivación es mi familia, mis hijos... el salir adelante”, comenta conmovido Noé Ventura, maestro albañil, en otro de los videos de la campaña “Hechos de Algo Más”. Su semblante cambia cuando habla sobre sus inicios en este trabajo. Retoma el carácter que hace juego con su aspecto físico robusto. Noé es el tipo de hombre que refleja un espíritu sólido, como el concreto, fraguado con base en trabajo duro.

Empezó a trabajar en la obra a los 16 años. “Primero porque me gustó y, segundo, porque aquí siempre hay trabajo”, dice. Lo que más recuerda de la época de sus inicios es cuando le tocaba subir botes llenos de concreto sobre el hombro, a toda velocidad sobre maderas en forma de rampa, para “colar” losas de dos y hasta tres niveles.

“Esas eran unas buenas... Ahora sí que ahí se va uno haciendo. Eso es lo que hace al albañil: la rudeza”, afirma Noé. Hoy, este maestro albañil no deja de aprender: “Cada día se va uno actualizando para sacar bien los trabajos y dejar a los patrones satisfechos”.

En este oficio no todo es trabajo de sol a sol que demanda gran esfuerzo físico, también llegan las recompensas, más allá de las económicas. El rostro de Noé se ilumina cuando le preguntan sobre cuál es su mayor satisfacción. “Cuando veo un trabajo bien terminado, me pongo orgulloso de saber que yo lo hice”, remata en el video de “Hechos de Algo Más”.

Dicen que hay héroes que pueden salvar el mundo sin arrugarse la capa, pero existen otros, valientes de verdad, que se ensucian las manos todos los días para construir, ladrillo a ladrillo, un mejor país. Para ellos es este reconocimiento.

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Desde albañiles hasta electricistas, pasando por ferreteros, arquitectos, choferes, plomeros, distribuidores y pintores, Cemex reconoce a los trabajadores, el alma verdadera de las construcciones mexicanas. La fuerza física y el ingenio son necesarios, pero también es preciso estar “Hechos de Algo Más”.

El verdadero progreso no se mide solo en estructuras que tocan el cielo, sino también en el impacto que ocasionan en quienes las hacen posibles. En un mundo en el que el bienestar de las personas y el equilibrio con el medio ambiente definen el futuro, Cemex ha entendido que construir va más allá del concreto: es una labor que entrelaza responsabilidad, innovación y compromiso con la comunidad.

Uno de los mayores avances de Cemex en esta visión sostenible es Vertua, el primer concreto ecológico disponible en México. Se trata de una innovación en materiales de construcción que se traduce en una apuesta por un futuro más limpio. Su impacto es tangible: Vertua Clásico reduce hasta un 50% las emisiones de CO2, mientras que Vertua Ultra alcanza la neutralidad total de carbono. Esto es posible gracias a una reinvención de los procesos de producción, relacionados con el uso de materiales reciclados, cementos de última generación y energías renovables. Cada avance reduce la huella ambiental de la construcción y abre camino hacia un México más sostenible, en el que el desarrollo y el respeto por el planeta van de la mano.

Pero construir no es una mera cuestión de materiales. Detrás de cada estructura hay historias de esfuerzo, sacrificio y dedicación. Cemex lo sabe, y por eso ha dado voz a quienes realmente sostienen el progreso, desde albañiles hasta electricistas, pasando por ferreteros, arquitectos, choferes, plomeros, distribuidores, pintores y sus familias.

Con la iniciativa “Hechos de Algo Más”, Cemex honra el compromiso de los que, con sus manos y su talento, transforman los planos en realidades. Más allá de reconocer su labor, se trata de reivindicar su papel como el alma de la construcción en México. Porque no hay empresa ni desarrollo sin personas. Detrás de cada pared levantada, de cada cimiento sólido y de cada hogar que toma forma, hay manos trabajadoras, historias de esfuerzo y sueños que se construyen día a día. La construcción no es solo cuestión de materiales, sino también de personas que, con su dedicación y pasión, edifican un mejor futuro.

“Mi motivación es mi familia... el salir adelante”

Mario Peña es un hombre con cabello, bigote y barba canos, quizá entrado en sus 50. Camina sonriente entre hileras interminables de tabiques, montañas de arena y cientos de bultos de cementos apilados con maestría. Mario va con la camisa arremangada, como debe ser en un lugar que requiere estar listo para poner manos a la obra. “Decidí abrir este negocio porque era lo único que sabía hacer. Ya después me apasioné impresionantemente por todo lo que aquí hacemos. Necesitaba hacer algo para mi futuro y el de mi familia”, comenta Mario, dueño de una distribuidora de materiales para construcción.

Y así fue. Mario lo logró. Su negocio no solo es el sustento familiar, ahora es un proyecto en el que se ha involucrado Mario Enrique Peña, su hijo. Los Marios, como les gusta que les llamen, coinciden en que lo más satisfactorio de su trabajo es generar empleos.

Te recomendamos leer: Las jacarandas decretan: la primavera ha llegado en México

Mario Enrique es muy joven, con el ímpetu irrefrenable de los 20. Aunque con menos barba, menos bigote y, obviamente, nada de canas, es una réplica de su padre. Ambos sonríen modestamente idénticos cuando caen en la cuenta de que su trabajo contribuye a mejorar vidas, las de sus trabajadores y de las personas que construyen sus sueños con los ladrillos que ellos les proporcionan. No importa el tamaño de la misión. Desde construir la vivienda más pequeña hasta participar en el desarrollo de un conjunto de condominios, los Marios están felices de apoyar.

“Mi motivación todos los días es ser cada vez mejor, como persona y para mi familia... y para la que vaya a ser mi familia en el futuro”, dice Mario Jr. Los buenos proyectos de vida también se heredan.

La iniciativa “Hechos de Algo Más” consta de breves vistazos en video a la vida, motivaciones y anhelos de personas que hasta hoy se encontraban en el anonimato. Detrás de los planos, de los brazos que sostienen con firmeza las palas, debajo del sombrero que ataja el sol y antes que las manos que se estrechan para cerrar un nuevo proyecto de construcción existen seres humanos que lo dan todo por sus familias y, quizá sin ser conscientes de ello, por su país.

“Mi principal motivación es mi familia, mis hijos... el salir adelante”, comenta conmovido Noé Ventura, maestro albañil, en otro de los videos de la campaña “Hechos de Algo Más”. Su semblante cambia cuando habla sobre sus inicios en este trabajo. Retoma el carácter que hace juego con su aspecto físico robusto. Noé es el tipo de hombre que refleja un espíritu sólido, como el concreto, fraguado con base en trabajo duro.

Empezó a trabajar en la obra a los 16 años. “Primero porque me gustó y, segundo, porque aquí siempre hay trabajo”, dice. Lo que más recuerda de la época de sus inicios es cuando le tocaba subir botes llenos de concreto sobre el hombro, a toda velocidad sobre maderas en forma de rampa, para “colar” losas de dos y hasta tres niveles.

“Esas eran unas buenas... Ahora sí que ahí se va uno haciendo. Eso es lo que hace al albañil: la rudeza”, afirma Noé. Hoy, este maestro albañil no deja de aprender: “Cada día se va uno actualizando para sacar bien los trabajos y dejar a los patrones satisfechos”.

En este oficio no todo es trabajo de sol a sol que demanda gran esfuerzo físico, también llegan las recompensas, más allá de las económicas. El rostro de Noé se ilumina cuando le preguntan sobre cuál es su mayor satisfacción. “Cuando veo un trabajo bien terminado, me pongo orgulloso de saber que yo lo hice”, remata en el video de “Hechos de Algo Más”.

Dicen que hay héroes que pueden salvar el mundo sin arrugarse la capa, pero existen otros, valientes de verdad, que se ensucian las manos todos los días para construir, ladrillo a ladrillo, un mejor país. Para ellos es este reconocimiento.

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Desde albañiles hasta electricistas, pasando por ferreteros, arquitectos, choferes, plomeros, distribuidores y pintores, Cemex reconoce a los trabajadores, el alma verdadera de las construcciones mexicanas. La fuerza física y el ingenio son necesarios, pero también es preciso estar “Hechos de Algo Más”.

El verdadero progreso no se mide solo en estructuras que tocan el cielo, sino también en el impacto que ocasionan en quienes las hacen posibles. En un mundo en el que el bienestar de las personas y el equilibrio con el medio ambiente definen el futuro, Cemex ha entendido que construir va más allá del concreto: es una labor que entrelaza responsabilidad, innovación y compromiso con la comunidad.

Uno de los mayores avances de Cemex en esta visión sostenible es Vertua, el primer concreto ecológico disponible en México. Se trata de una innovación en materiales de construcción que se traduce en una apuesta por un futuro más limpio. Su impacto es tangible: Vertua Clásico reduce hasta un 50% las emisiones de CO2, mientras que Vertua Ultra alcanza la neutralidad total de carbono. Esto es posible gracias a una reinvención de los procesos de producción, relacionados con el uso de materiales reciclados, cementos de última generación y energías renovables. Cada avance reduce la huella ambiental de la construcción y abre camino hacia un México más sostenible, en el que el desarrollo y el respeto por el planeta van de la mano.

Pero construir no es una mera cuestión de materiales. Detrás de cada estructura hay historias de esfuerzo, sacrificio y dedicación. Cemex lo sabe, y por eso ha dado voz a quienes realmente sostienen el progreso, desde albañiles hasta electricistas, pasando por ferreteros, arquitectos, choferes, plomeros, distribuidores, pintores y sus familias.

Con la iniciativa “Hechos de Algo Más”, Cemex honra el compromiso de los que, con sus manos y su talento, transforman los planos en realidades. Más allá de reconocer su labor, se trata de reivindicar su papel como el alma de la construcción en México. Porque no hay empresa ni desarrollo sin personas. Detrás de cada pared levantada, de cada cimiento sólido y de cada hogar que toma forma, hay manos trabajadoras, historias de esfuerzo y sueños que se construyen día a día. La construcción no es solo cuestión de materiales, sino también de personas que, con su dedicación y pasión, edifican un mejor futuro.

“Mi motivación es mi familia... el salir adelante”

Mario Peña es un hombre con cabello, bigote y barba canos, quizá entrado en sus 50. Camina sonriente entre hileras interminables de tabiques, montañas de arena y cientos de bultos de cementos apilados con maestría. Mario va con la camisa arremangada, como debe ser en un lugar que requiere estar listo para poner manos a la obra. “Decidí abrir este negocio porque era lo único que sabía hacer. Ya después me apasioné impresionantemente por todo lo que aquí hacemos. Necesitaba hacer algo para mi futuro y el de mi familia”, comenta Mario, dueño de una distribuidora de materiales para construcción.

Y así fue. Mario lo logró. Su negocio no solo es el sustento familiar, ahora es un proyecto en el que se ha involucrado Mario Enrique Peña, su hijo. Los Marios, como les gusta que les llamen, coinciden en que lo más satisfactorio de su trabajo es generar empleos.

Te recomendamos leer: Las jacarandas decretan: la primavera ha llegado en México

Mario Enrique es muy joven, con el ímpetu irrefrenable de los 20. Aunque con menos barba, menos bigote y, obviamente, nada de canas, es una réplica de su padre. Ambos sonríen modestamente idénticos cuando caen en la cuenta de que su trabajo contribuye a mejorar vidas, las de sus trabajadores y de las personas que construyen sus sueños con los ladrillos que ellos les proporcionan. No importa el tamaño de la misión. Desde construir la vivienda más pequeña hasta participar en el desarrollo de un conjunto de condominios, los Marios están felices de apoyar.

“Mi motivación todos los días es ser cada vez mejor, como persona y para mi familia... y para la que vaya a ser mi familia en el futuro”, dice Mario Jr. Los buenos proyectos de vida también se heredan.

La iniciativa “Hechos de Algo Más” consta de breves vistazos en video a la vida, motivaciones y anhelos de personas que hasta hoy se encontraban en el anonimato. Detrás de los planos, de los brazos que sostienen con firmeza las palas, debajo del sombrero que ataja el sol y antes que las manos que se estrechan para cerrar un nuevo proyecto de construcción existen seres humanos que lo dan todo por sus familias y, quizá sin ser conscientes de ello, por su país.

“Mi principal motivación es mi familia, mis hijos... el salir adelante”, comenta conmovido Noé Ventura, maestro albañil, en otro de los videos de la campaña “Hechos de Algo Más”. Su semblante cambia cuando habla sobre sus inicios en este trabajo. Retoma el carácter que hace juego con su aspecto físico robusto. Noé es el tipo de hombre que refleja un espíritu sólido, como el concreto, fraguado con base en trabajo duro.

Empezó a trabajar en la obra a los 16 años. “Primero porque me gustó y, segundo, porque aquí siempre hay trabajo”, dice. Lo que más recuerda de la época de sus inicios es cuando le tocaba subir botes llenos de concreto sobre el hombro, a toda velocidad sobre maderas en forma de rampa, para “colar” losas de dos y hasta tres niveles.

“Esas eran unas buenas... Ahora sí que ahí se va uno haciendo. Eso es lo que hace al albañil: la rudeza”, afirma Noé. Hoy, este maestro albañil no deja de aprender: “Cada día se va uno actualizando para sacar bien los trabajos y dejar a los patrones satisfechos”.

En este oficio no todo es trabajo de sol a sol que demanda gran esfuerzo físico, también llegan las recompensas, más allá de las económicas. El rostro de Noé se ilumina cuando le preguntan sobre cuál es su mayor satisfacción. “Cuando veo un trabajo bien terminado, me pongo orgulloso de saber que yo lo hice”, remata en el video de “Hechos de Algo Más”.

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El verdadero progreso no se mide solo en estructuras que tocan el cielo, sino también en el impacto que ocasionan en quienes las hacen posibles. En un mundo en el que el bienestar de las personas y el equilibrio con el medio ambiente definen el futuro, Cemex ha entendido que construir va más allá del concreto: es una labor que entrelaza responsabilidad, innovación y compromiso con la comunidad.

Uno de los mayores avances de Cemex en esta visión sostenible es Vertua, el primer concreto ecológico disponible en México. Se trata de una innovación en materiales de construcción que se traduce en una apuesta por un futuro más limpio. Su impacto es tangible: Vertua Clásico reduce hasta un 50% las emisiones de CO2, mientras que Vertua Ultra alcanza la neutralidad total de carbono. Esto es posible gracias a una reinvención de los procesos de producción, relacionados con el uso de materiales reciclados, cementos de última generación y energías renovables. Cada avance reduce la huella ambiental de la construcción y abre camino hacia un México más sostenible, en el que el desarrollo y el respeto por el planeta van de la mano.

Pero construir no es una mera cuestión de materiales. Detrás de cada estructura hay historias de esfuerzo, sacrificio y dedicación. Cemex lo sabe, y por eso ha dado voz a quienes realmente sostienen el progreso, desde albañiles hasta electricistas, pasando por ferreteros, arquitectos, choferes, plomeros, distribuidores, pintores y sus familias.

Con la iniciativa “Hechos de Algo Más”, Cemex honra el compromiso de los que, con sus manos y su talento, transforman los planos en realidades. Más allá de reconocer su labor, se trata de reivindicar su papel como el alma de la construcción en México. Porque no hay empresa ni desarrollo sin personas. Detrás de cada pared levantada, de cada cimiento sólido y de cada hogar que toma forma, hay manos trabajadoras, historias de esfuerzo y sueños que se construyen día a día. La construcción no es solo cuestión de materiales, sino también de personas que, con su dedicación y pasión, edifican un mejor futuro.

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Mario Peña es un hombre con cabello, bigote y barba canos, quizá entrado en sus 50. Camina sonriente entre hileras interminables de tabiques, montañas de arena y cientos de bultos de cementos apilados con maestría. Mario va con la camisa arremangada, como debe ser en un lugar que requiere estar listo para poner manos a la obra. “Decidí abrir este negocio porque era lo único que sabía hacer. Ya después me apasioné impresionantemente por todo lo que aquí hacemos. Necesitaba hacer algo para mi futuro y el de mi familia”, comenta Mario, dueño de una distribuidora de materiales para construcción.

Y así fue. Mario lo logró. Su negocio no solo es el sustento familiar, ahora es un proyecto en el que se ha involucrado Mario Enrique Peña, su hijo. Los Marios, como les gusta que les llamen, coinciden en que lo más satisfactorio de su trabajo es generar empleos.

Te recomendamos leer: Las jacarandas decretan: la primavera ha llegado en México

Mario Enrique es muy joven, con el ímpetu irrefrenable de los 20. Aunque con menos barba, menos bigote y, obviamente, nada de canas, es una réplica de su padre. Ambos sonríen modestamente idénticos cuando caen en la cuenta de que su trabajo contribuye a mejorar vidas, las de sus trabajadores y de las personas que construyen sus sueños con los ladrillos que ellos les proporcionan. No importa el tamaño de la misión. Desde construir la vivienda más pequeña hasta participar en el desarrollo de un conjunto de condominios, los Marios están felices de apoyar.

“Mi motivación todos los días es ser cada vez mejor, como persona y para mi familia... y para la que vaya a ser mi familia en el futuro”, dice Mario Jr. Los buenos proyectos de vida también se heredan.

La iniciativa “Hechos de Algo Más” consta de breves vistazos en video a la vida, motivaciones y anhelos de personas que hasta hoy se encontraban en el anonimato. Detrás de los planos, de los brazos que sostienen con firmeza las palas, debajo del sombrero que ataja el sol y antes que las manos que se estrechan para cerrar un nuevo proyecto de construcción existen seres humanos que lo dan todo por sus familias y, quizá sin ser conscientes de ello, por su país.

“Mi principal motivación es mi familia, mis hijos... el salir adelante”, comenta conmovido Noé Ventura, maestro albañil, en otro de los videos de la campaña “Hechos de Algo Más”. Su semblante cambia cuando habla sobre sus inicios en este trabajo. Retoma el carácter que hace juego con su aspecto físico robusto. Noé es el tipo de hombre que refleja un espíritu sólido, como el concreto, fraguado con base en trabajo duro.

Empezó a trabajar en la obra a los 16 años. “Primero porque me gustó y, segundo, porque aquí siempre hay trabajo”, dice. Lo que más recuerda de la época de sus inicios es cuando le tocaba subir botes llenos de concreto sobre el hombro, a toda velocidad sobre maderas en forma de rampa, para “colar” losas de dos y hasta tres niveles.

“Esas eran unas buenas... Ahora sí que ahí se va uno haciendo. Eso es lo que hace al albañil: la rudeza”, afirma Noé. Hoy, este maestro albañil no deja de aprender: “Cada día se va uno actualizando para sacar bien los trabajos y dejar a los patrones satisfechos”.

En este oficio no todo es trabajo de sol a sol que demanda gran esfuerzo físico, también llegan las recompensas, más allá de las económicas. El rostro de Noé se ilumina cuando le preguntan sobre cuál es su mayor satisfacción. “Cuando veo un trabajo bien terminado, me pongo orgulloso de saber que yo lo hice”, remata en el video de “Hechos de Algo Más”.

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El verdadero progreso no se mide solo en estructuras que tocan el cielo, sino también en el impacto que ocasionan en quienes las hacen posibles. En un mundo en el que el bienestar de las personas y el equilibrio con el medio ambiente definen el futuro, Cemex ha entendido que construir va más allá del concreto: es una labor que entrelaza responsabilidad, innovación y compromiso con la comunidad.

Uno de los mayores avances de Cemex en esta visión sostenible es Vertua, el primer concreto ecológico disponible en México. Se trata de una innovación en materiales de construcción que se traduce en una apuesta por un futuro más limpio. Su impacto es tangible: Vertua Clásico reduce hasta un 50% las emisiones de CO2, mientras que Vertua Ultra alcanza la neutralidad total de carbono. Esto es posible gracias a una reinvención de los procesos de producción, relacionados con el uso de materiales reciclados, cementos de última generación y energías renovables. Cada avance reduce la huella ambiental de la construcción y abre camino hacia un México más sostenible, en el que el desarrollo y el respeto por el planeta van de la mano.

Pero construir no es una mera cuestión de materiales. Detrás de cada estructura hay historias de esfuerzo, sacrificio y dedicación. Cemex lo sabe, y por eso ha dado voz a quienes realmente sostienen el progreso, desde albañiles hasta electricistas, pasando por ferreteros, arquitectos, choferes, plomeros, distribuidores, pintores y sus familias.

Con la iniciativa “Hechos de Algo Más”, Cemex honra el compromiso de los que, con sus manos y su talento, transforman los planos en realidades. Más allá de reconocer su labor, se trata de reivindicar su papel como el alma de la construcción en México. Porque no hay empresa ni desarrollo sin personas. Detrás de cada pared levantada, de cada cimiento sólido y de cada hogar que toma forma, hay manos trabajadoras, historias de esfuerzo y sueños que se construyen día a día. La construcción no es solo cuestión de materiales, sino también de personas que, con su dedicación y pasión, edifican un mejor futuro.

“Mi motivación es mi familia... el salir adelante”

Mario Peña es un hombre con cabello, bigote y barba canos, quizá entrado en sus 50. Camina sonriente entre hileras interminables de tabiques, montañas de arena y cientos de bultos de cementos apilados con maestría. Mario va con la camisa arremangada, como debe ser en un lugar que requiere estar listo para poner manos a la obra. “Decidí abrir este negocio porque era lo único que sabía hacer. Ya después me apasioné impresionantemente por todo lo que aquí hacemos. Necesitaba hacer algo para mi futuro y el de mi familia”, comenta Mario, dueño de una distribuidora de materiales para construcción.

Y así fue. Mario lo logró. Su negocio no solo es el sustento familiar, ahora es un proyecto en el que se ha involucrado Mario Enrique Peña, su hijo. Los Marios, como les gusta que les llamen, coinciden en que lo más satisfactorio de su trabajo es generar empleos.

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Mario Enrique es muy joven, con el ímpetu irrefrenable de los 20. Aunque con menos barba, menos bigote y, obviamente, nada de canas, es una réplica de su padre. Ambos sonríen modestamente idénticos cuando caen en la cuenta de que su trabajo contribuye a mejorar vidas, las de sus trabajadores y de las personas que construyen sus sueños con los ladrillos que ellos les proporcionan. No importa el tamaño de la misión. Desde construir la vivienda más pequeña hasta participar en el desarrollo de un conjunto de condominios, los Marios están felices de apoyar.

“Mi motivación todos los días es ser cada vez mejor, como persona y para mi familia... y para la que vaya a ser mi familia en el futuro”, dice Mario Jr. Los buenos proyectos de vida también se heredan.

La iniciativa “Hechos de Algo Más” consta de breves vistazos en video a la vida, motivaciones y anhelos de personas que hasta hoy se encontraban en el anonimato. Detrás de los planos, de los brazos que sostienen con firmeza las palas, debajo del sombrero que ataja el sol y antes que las manos que se estrechan para cerrar un nuevo proyecto de construcción existen seres humanos que lo dan todo por sus familias y, quizá sin ser conscientes de ello, por su país.

“Mi principal motivación es mi familia, mis hijos... el salir adelante”, comenta conmovido Noé Ventura, maestro albañil, en otro de los videos de la campaña “Hechos de Algo Más”. Su semblante cambia cuando habla sobre sus inicios en este trabajo. Retoma el carácter que hace juego con su aspecto físico robusto. Noé es el tipo de hombre que refleja un espíritu sólido, como el concreto, fraguado con base en trabajo duro.

Empezó a trabajar en la obra a los 16 años. “Primero porque me gustó y, segundo, porque aquí siempre hay trabajo”, dice. Lo que más recuerda de la época de sus inicios es cuando le tocaba subir botes llenos de concreto sobre el hombro, a toda velocidad sobre maderas en forma de rampa, para “colar” losas de dos y hasta tres niveles.

“Esas eran unas buenas... Ahora sí que ahí se va uno haciendo. Eso es lo que hace al albañil: la rudeza”, afirma Noé. Hoy, este maestro albañil no deja de aprender: “Cada día se va uno actualizando para sacar bien los trabajos y dejar a los patrones satisfechos”.

En este oficio no todo es trabajo de sol a sol que demanda gran esfuerzo físico, también llegan las recompensas, más allá de las económicas. El rostro de Noé se ilumina cuando le preguntan sobre cuál es su mayor satisfacción. “Cuando veo un trabajo bien terminado, me pongo orgulloso de saber que yo lo hice”, remata en el video de “Hechos de Algo Más”.

Dicen que hay héroes que pueden salvar el mundo sin arrugarse la capa, pero existen otros, valientes de verdad, que se ensucian las manos todos los días para construir, ladrillo a ladrillo, un mejor país. Para ellos es este reconocimiento.

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