5 novelas sobre la desigualdad para leer en la pandemia

Cinco novelas para los interesados en ciencias sociales

Los economistas, politólogos, sociólogos y todos los que están interesados en las ciencias sociales pueden acercarse a la literatura para comprender, desde otra perspectiva, los temas que estudian. Estas novelas son un registro de la movilidad social, las oportunidades y la desigualdad.

Tiempo de lectura: 6 minutos

Lo que hemos vivido en estos casi dos años nos ha afectado de diversas formas, tanto de manera positiva como negativa. Un aspecto positivo, para mí, es que he podido leer en la pandemia mucho más que antes. Aunque acostumbraba leer textos de no ficción debido a mi trabajo como investigador en El Colegio de México, durante el confinamiento quise cambiar mis pautas de lectura porque la literatura nos ayuda a entender mejor el comportamiento humano, las diferentes restricciones que las personas enfrentan y cómo la cultura o las normas sociales moldean el comportamiento –hay excelentes novelas sobre la desigualdad, la movilidad social, el acceso o la falta de oportunidades y los roles de género–. Al final del día, en estos libros se encuentra lo que estudiamos y analizamos los interesados en ciencias sociales.

En este periodo rara vez llegué a una novela por casualidad. Decidí informarme sobre aquellas que quería leer en la pandemia: de qué tratan, cómo han sido evaluadas en Goodreads, qué experiencia de ellas han tenido las personas cercanas a mí. También decidí leer por primera vez o releer varios clásicos de la literatura del siglo XIX. Soy un fanático de la novela histórica. El mundo es mucho más rico en la actualidad de lo que era hace doscientos años y las sociedades han evolucionado en muchos aspectos. La parte histórica, como dije, ayuda a entender el comportamiento de las personas en distintas épocas, los obstáculos que enfrentaron y las presiones sociales que vivieron.

Por todas estas razones, quiero compartir los cinco libros que considero más relevantes para todas las personas interesadas en las ciencias sociales y, particularmente, quiero centrarme en novelas sobre la desigualdad. Estos libros han dejado una huella profunda en mí: no sólo me siento como un ser humano con más conocimiento, sino también con más empatía por la humanidad y la naturaleza. Te deseo la misma experiencia.

Grandes esperanzas, de Charles Dickens (Inglaterra, 1860-1861)

Después de volver a leer en la pandemia a Tolstói, Dostoievski, Dumas y Stendhal, me encontré por primera vez con la literatura inglesa de Austen, las Brontë y, por supuesto, Dickens, un autor que sobresale por sus novelas sobre la desigualdad. Charles Dickens es un maestro en resaltar los distintos tonos del retrato social de la Inglaterra del siglo XIX.

A inicios de aquel siglo, Inglaterra fue la cuna de la Revolución industrial. Durante esos cien años, el país dobló su ingreso por habitante, algo nunca antes visto en la historia. Sin embargo, las máquinas sustituyeron el trabajo de las personas y crearon fuertes presiones sociales. Este es el contexto que Charles Dickens quiere mostrar en Grandes esperanzas.

Un joven, Pip, de clase baja tiene “grandes esperanzas”. Aspira a dejar su condición social para convertirse en alguien con suficientes recursos económicos. Pip es huérfano y vive con su hermana y su cuñado, el gran Joe. Por su nobleza y calidez, es favorecido por la buena suerte: un patrocinador misterioso lo ayuda a cumplir sus objetivos. El tema es trillado hoy en día, pero fue verdaderamente revolucionario en su época: las personas morían en el nivel socioeconómico en el que habían nacido y no esperaban que hubiera movilidad social, pero con el crecimiento económico acelerado se generaron nuevas oportunidades: son esas oportunidades las que quiere alcanzar Pip.

La ley de los justos, de Chufo Lloréns (Grijalbo, España, 2015)

Situada en la Barcelona de fines del siglo XIX, esta novela nos presenta una relación amorosa entre jóvenes de diferentes clases sociales y el camino que recorren para saber si pueden mantenerlo. En sus más de 1,100 páginas no hay desperdicio. Aunque el tema principal sea ese amor juvenil, la historia es un pretexto para hablar de la situación en aquella Barcelona –es decir, es otra novela sobre la desigualdad.

Por el lado de los empresarios, están el capitalismo pujante, las oportunidades económicas todavía existentes en Cuba (incluso hay una comparación de las fincas cubanas con esclavos y sin ellos, así como una narración sobre la lucha por la independencia de la isla), también están los préstamos otorgados en Inglaterra para hacer negocios, las redes sociales exclusivamente masculinas fomentadas por la masonería y la importancia de una herencia. Por el lado de los trabajadores, vemos sus luchas por conseguir un salario y una jornada de trabajo dignos, en particular, las de los anarquistas, pero a la vez aprendemos acerca de las normas sociales que definían el rol de las mujeres.

A lo largo del libro, se hace evidente que nacer en una familia aventajada económicamente te compra oportunidades en la vida. En contraste, cualquier error tiene consecuencias si se nace en la pobreza. Inevitablemente, esto suscita una reflexión sobre si ese contraste es muy diferente en la actualidad. También sabemos que la falta de solución a las tensiones sociales de esa época desembocó en una guerra civil terrible para España. ¿Podría México u otro país repetir esa historia?

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