López Obrador: La tercera y la vencida
Según datos del PREP, Andrés Manuel López Obrador ganó la elección presidencial con más del 53% de los votos
julio 2, 2018

Arrancó muy temprano la mañana del 1 de julio de 2018 en México, día de las elecciones presidenciales. “La jornada más importante y más grande que haya vivido el país, por el número cargos, los candidatos que participan y los observadores y funcionarios involucrados”, dijo el presidente Enrique Peña Nieto. Ese mismo día, horas después, pasaría a la historia por dos cosas: una tremenda derrota del Partido Revolucionario Institucional (3 de cada 4 electores votaron en contra del PRI), el partido en la presidencia, y por el triunfo contundente para la izquierda nacional de Andrés Manuel López Obrador.

Desde las primeras horas del día se reportó en redes sociales que hubo votantes que llegaron a sus casillas, credencial en mano, mucho antes que los funcionarios, y tuvieron que esperar hasta que estuvieran listas, como lo hizo el mismo López Obrador en Insurgentes Sur, por más de treinta minutos. El Paseo de la Reforma estuvo cerrado durante la mañana, como todos los domingos en la Ciudad de México, pero resguardado por elementos del cuerpo de seguridad de la capital, así como cada estación del sistema de transporte Metro, que veía pasar la jornada electoral.

En la estación del metro Etiopía, en la delegación Benito Juárez, los vendedores ambulantes gritaban: “¡lleve, lleve su plumón indeleble, para que no le borren su voto en las elecciones!”.

El Centro de Operaciones de la Prensa, por parte de Morena (Movimiento de Regeneración Nacional), PT (Partido del Trabajo) y PES (Partido de Encuentro Social), se estableció en el cuarto piso del Hotel Hilton Reforma, justo frente a la Alameda Central. En una sala para alrededor de 500 personas, con estricto acceso, luces rojas iluminaban mesas de trabajo y catering para la prensa nacional e internacional. Corrían cientos de tazas de café, té, agua, bocadillos y panecillos dulces. Mientras tanto afuera, frente al hotel, ya se instalaban camarógrafos y fotógrafos entre el público curioso que se acercaba a mirar.

Andrés Manuel López Obrador, int1

La información llegaba a cuenta gotas: una persona detenida por delitos electorales, zafarranchos en casillas especiales donde se terminaron las boletas, y poco a poco fueron apareciendo las encuestas de salida. Consulta Mitofsky y los diarios El Financiero y Reforma dieron como ganadora a Claudia Sheinbaum, de Morena, con un con rango entre el 48% y el 55% del voto.  Alejandra Barrales, candidata del PAN-PRD-Movimiento Ciudadano, se quedaba a 20 puntos de distancia.

A las ocho de la noche se publicaron las encuestas de salida que ya anunciaban la ventaja del candidato de Morena con un rango entre 40% y 42.88%, marcando ventaja sobre sus contendientes Ricardo Anaya, del Frente (PAN y PRD) y José Antonio Meade, del PRI, el partido en la presidencia. Minutos más tarde apareció Ricardo Anaya: “ninguna democracia funciona sin demócratas […] Reconozco el triunfo de López Obrador y le deseo el mejor, en beneficio de México”, declaró en su sede de campaña.

Pasadas las once de la noche saldría Lorenzo Córdova, consejero presidente del Instituto Nacional Electoral, a decir que el rango que le dio la victoria de López Obrador había sido más amplio de lo anticipado, pues superó con comodidad el 50% de los votos, con un rango entre el 53 y 53.8% de los votos según el PREP.

“Felicidades @lopezobrador_ cristalizaste el sueño de muchas generaciones de lucha social”, tuiteó el economista y senador Alejandro Encinas, y fue inevitable relacionar este mensaje con el discurso de AMLO en su cierre de campaña en el Estadio Azteca. Ahí, ante cientos de miles, dijo que su sueño era el de muchos mexicanos, “de antes y de nuestro tiempo, porque lo que vamos a consumar viene de muy lejos”. También citó a personajes como Demetrio Vallejo y Valentín Campa, a los jóvenes del 68, a Manuel Clouthier,  a Rosario Ibarra de Piedra —por quien dijo que votaría—, y a Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano.

Andrés Manuel López Obrador, int2

Hoy salió AMLO a bordo de un Jetta blanco, desde la sede de campaña en la colonia Roma y recorrió la ciudad hasta llegar al Centro Histórico, rodeado de personas que se acercaban a saludarlo y tomarle fotos. Iba escoltado por reporteros que lo seguían en motocicletas y elementos de seguridad. En las calles se percibía una algarabía que recuerda la celebración que provocó la victoria de Vicente Fox en julio de 2000, cuando sacó al PRI de la presidencia de México. Dieciocho años después, López Obrador, vuelve a sacar a ese partido de Los Pinos y las calles se llenan de júbilo una vez más.

“La corrupción no es cultural, sino la manifestación de un régimen en decadencia”, dijo AMLO, sereno, en su primer discurso tras la noticia en el hotel Hiton. “Erradicarla, será la misión principal de nuestro gobierno”, subrayó.

“No les fallaré, no voy a decepcionarles. Mantengo ideales y principios que son lo que estimo más importante en mi vida y quiero pasar a la historia como un buen presidente de México”, dijo con emoción contenida. “Muchas gracias de todo corazón”. De ahí, partió hacia el Zócalo para hablarle de frente a quienes votaron por él para dar un breve discurso antes retirarse, quizás, a un lugar más silencioso, para asimilar que a partir del 2 de julio de 2018, es el presidente electo de los Estados Unidos Mexicanos.

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