Literatura y feminismo: Luna Miguel
Ideas de seis mujeres que se abrazan en el feminismo a partir de sus letras.
julio 15, 2019

Es momento de conversar, pero sobre todo de debatir. No tenemos todas las respuestas, pero son necesarias las preguntas. Es momento de repensar y evolucionar nuestras concepciones de género. Es momento de rabia, pero también de esperanza. Es momento de hablar, para nunca callar más.

Aquí están las ideas de seis mujeres que se abrazan en el feminismo a partir de sus letras.

Luna Miguel (1990, España)

“El feminismo me ha hecho entender que lo que escribo no es ‘intimidad para mujeres’”.

Obra:
Estar enfermo, 2010. (Poesía); Pensamientos estériles, 2011. (Poesía); La tumba del marinero, 2013. (Poesía); Los estómagos, 2015. (Poesía); El dedo. Breves apuntes sobre la masturbación femenina, 2016. (Ensayo); El arrecife de las sirenas, 2017. (Poesía); El funeral de Lolita, 2018. (Novela).

¿Cómo fue tu primer contacto con el feminismo?
Llegué tarde al feminismo. Antes de cumplir 20 años ya había leído, aprendido y reflexionado con las obras de Virginie Despentes, Marilyn French o Virginia Woolf, pero nunca me había atrevido a denominarme “feminista” por miedo a qué pensarían los demás o por simple desconocimiento de la lucha. Fue gracias a la periodista argentina, Luciana Peker, que me habló sobre feminicidios en su país y sobre cuál creía que era su papel como periodista al hablar de ellos. Aprendí muchísimo a su lado en un congreso de periodismo. Antes había leído todos los libros de la colección de feminismo en Melusina… y a Marilyn French, y a Virginia Woolf, y a Sylvia Plath y a Anne Sexton, que ya me habían hecho despertar, aunque aún no me atreviera a considerarme despierta. Necesité que alguien que no era una voz en un libro me hablara de tú a tú y me explicara por qué era importante que reflexionara sobre ello y reclamara mis derechos. Le debo mucho a Peker.

¿Cómo calificarías el momento que atraviesa el feminismo?
Creo que es un momento que tiene cosas buenas. El denominado feminismo pop ha conseguido sacar al término y a la lucha de las academias y llegar hasta ojos de muchas personas que no habían reflexionado jamás sobre cuestiones de género o poder, como fue mi caso. Ahora ese miedo se ha acabado y se ha convertido en voluntad de seguir aprendiendo y cuestionándome a mí misma o al mundo. Eso sí, con el crecimiento de esta ola y de este sentimiento también ha venido una respuesta: lo vemos cada día con burlas, amenazas, muertes más violentas, ensañamiento por parte de personas que no quieren que las cosas cambien… Debemos estar preparadas. Que lo pop sea una herramienta de difusión, pero que no nos quedemos en la superficie y podamos seguir luchando.

¿Te identificas con alguna facción de feminismo? Si/No, ¿por qué?
Me identifico con voces muy diferentes más que con facciones. Las voces a las que leo para aprender y descubrir son muchas y variadas, y puede que a veces no esté completamente de acuerdo con sus planteamientos, pero nadie ha dicho que haya que estar de acuerdo en todo. Me identifico con Luciana Peker, Ana Requena, Gabriela Wiener, Koleka Putuma, Virginie Despentes, Paul B. Preciado, Roxane Gay, Aixa de la Cruz, Lucía Lijtmaer, Carolina Sanín, María Riot, Alana Portero, Paula Bonet… y muchas más.

¿Qué significa que el mercado editorial esté publicando a más mujeres?
Evidentemente el mercado editorial ha sabido aprovecharse de este momento, lo cual no quita que fuera una absoluta necesidad que pasara lo que está pasando. Estoy de acuerdo en que es una moda, pero estoy más de acuerdo aún en que es justicia. Poder leer a mujeres que antes no eran publicadas, poder reflexionar sobre cuestiones que antes eran ignoradas… También es importante que nosotras mismas como periodistas, editoras o autoras, tomemos conciencia y pensemos en publicaciones útiles y no en sumar lo que podría ser sólo ruido.

¿Cómo y por qué sientes que el feminismo te ha transformado como escritora?
Me ha hecho entender que lo que escribo no es “intimidad para mujeres”, que no soy “una jovencita bloguera”, que “debería ser musa”, que “el color de mis labios blablá”… sino que mi literatura puede llegar a ser tan importante como la de cualquier otro humano de mi generación.

¿Hacia dónde te gustaría que fuera el movimiento?
Me gustaría que no se detuviera. Que este despertar sirva también para cuestionarnos los grandes males de nuestras sociedades: el racismo, el clasismo, el cambio climático. Nos toca pelear. Y mucho.

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