Los pies de una bailarina de ballet: el éxito de Tamara Rojo
Un éxito del ballet: Tamara Rojo

El éxito de Tamara Rojo: la bailarina vs. los estereotipos

Este año Tamara Rojo fue nombrada directora artística del Ballet de San Francisco. A lo largo de su carrera, la bailarina española, una de las más famosas del mundo, ha sabido romper con los estereotipos corporales y profesionales de la danza clásica.

Tiempo de lectura: 8 minutos

Tamara Rojo Diez es la intérprete española de ballet clásico más reconocida internacionalmente y una de las diez más famosas del mundo. De ella se dice que es luminosa e hipnótica, que cuando aparece sobre un escenario, no se puede dejar de verla, que se mueve ligera como una pluma y certera como un compás y que para nada encaja en el estereotipo de una bailarina vulnerable.

Contemplo en Instagram un retrato en blanco y negro de los pies de Tamara Rojo. Es un gran acercamiento que permite observarlos a detalle. Traduzco del inglés la historia que publicó, junto a la foto, el 17 de mayo de 2020: “Con frecuencia, mis pies son descritos como feos, lastimados, con uñas sin manicura, callos, juanetes, venas protuberantes. Pero es gracias a ellos que, como niña y sin tener otras cualidades físicas para la disciplina, fui admitida en mi escuela de ballet y ¡me han servido bien! Por más de cuatro décadas me han dado soporte en cada paso, elevación y caída. Se volvieron tan fuertes como flexibles, su piel es más dura y sus músculos, poderosos. Amo cómo se ven porque cada uno de sus rasgos muestra los pasos que he tomado tanto en la vida como en el escenario y, por ello, les estoy eternamente agradecida”.

La historia tiene cola, viene de tiempo atrás. Tamara Rojo la resume en un video que se encuentra en su sitio web: a los veinte años, sus pies ya habían cambiado, se habían hecho un poco más anchos y sus zapatillas de punta le apretaban mucho. Al mismo tiempo, le crecieron callos en los pies que le ocasionaron muchas molestias. Fue con un especialista que se los quitó, sin embargo, surgió una pequeña infección a la que no le prestó atención. En un vuelo a Australia, que tomó mientras participaba en una gira de ballet, la infección se expandió: el dedo gordo y el pequeño juanete que tenía en el pie derecho llegaron al tamaño de una pelota de tenis. Recibió una fuerte dosis de antibióticos que no funcionaron y los médicos le explicaron que la única solución era una cirugía porque la infección se estaba comiendo el cartílago y la articulación, lo que suponía el riesgo de no volver a bailar. Aceptó el quirófano.

La infección se detuvo, pero desafortunadamente su pie derecho ya era muy diferente del izquierdo: su juanete se volvió más grande y ya no podía calzar las zapatillas que usaba. Después de incontables horas de rehabilitación, reanudó su actividad dancística con una nueva perspectiva sobre su vida y su cuerpo. Fue así como le pidió a su padre, un ingeniero industrial, que le diseñara una horma especial para que su zapatilla se expandiera solo en el área del juanete, sin deformar otras zonas. Después de varios prototipos, se logró la creación de un dispositivo adecuado, capaz de reducir la opresión en el juanete, aliviar la incomodidad y, al mismo tiempo, permitirle a la bailarina usar el tamaño de zapatilla de punta adecuado a su pie.

El invento de su padre, afirma Tamara Rojo en el video, fue lo que le permitió lograr la destacada carrera dancística que ha tenido. En la actualidad el expansor de zapatillas está disponible para quien necesite adquirirlo, bajo la patente “horma ensanchadora antijuanetes para zapatillas de punta Tamara Rojo”.

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