Martin Luther King Jr. y el sueño latinoamericano
En el cumpleaños 90 de Martin Luther King Jr, ¿qué pensaría del estado social de Latinoamérica?
enero 10, 2019

“Y así hemos venido aquí hoy para dramatizar una condición extrema. En cierto sentido, llegamos a la capital de nuestra nación para cobrar un cheque. Cuando los arquitectos de nuestra república escribieron las magníficas palabras de la Constitución y la Declaración de Independencia, firmaban una promisoria nota de la que todo estadounidense sería heredero. Esa nota era una promesa de que todos los hombres tendrían garantizados los derechos inalienables de ‘vida, libertad y búsqueda de la felicidad'”. Eso lo dijo Martin Luther King Jr. el 28 de agosto 1963, pero bien podría haberlo dicho en una de las recientes marchas que han sucedido en los últimos meses en países latinoamericanos. ¿Qué estaría haciendo el activista estadounidense si viviera en México, Nicaragua, Brasil o Venezuela?

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Racismo

Sabido es que la lucha principal de Luther King fue la equidad racial. “Sueño que mis cuatro hijos pequeños vivirán un día en una nación donde no serán juzgados por el color de su piel”, declamó en su famoso discurso.

En octubre del 2018 México tuvo la experiencia de recibir a más de 4 mil centroamericanos, inmigrantes ilegales que destinaban a Estados Unidos. Con su llegada las redes sociales se poblaron de comentarios como “regrésenlos a su país, nosotros no queremos estas porquerías en México” y “Mata un hondureño, haz patria”. También se mostraron videos de autoridades gubernamentales rociando pesticidas sobre los migrantes, que a falta de resguardo, pasaron la noche en las calles de algunas ciudades.

Unos meses después salió la multipremiada película Roma, dirigida por Alfonso Cuarón. La protagonista, Yalitza Aparicio, de ascendencia mixteca, fue criticada por cientos de personas al aparecer en la portada de Vogue y después por asistir a la premiación de los Golden Globes. Comentarios como “aunque la mona se vista de seda…”, refiriéndose a que sin importar qué ropa se pusiera la actíz no podría esconder su origen; o comentarios como “no dejen que se le suba a la cabeza”

En México el racismo es uno de los conflictos sociales más urbanos y cotidianos y por lo tanto, más normalizados. El INEGI publicó en el 2016 un estudio que demostraba que en México es más fácil prosperar con tez clara. También se confirmó que la mayoría de la gente que no alcanzó a superar el grado escolar primario tiene la piel oscura, y que los que ocupan los cargos laborales más altos se encuentran en las escalas de color de piel más claras.

Si Martin Luther King Jr. pudiera presenciar el nivel de racismo en México podría volver a marchar por las avenidas más grandes, como lo hizo en Washington en el 63. Podría volver a exigir el fin de la segregación racial en las escuelas públicas y una legislación significativa que prohibiese la discriminación racial en el mundo del trabajo. Podría volver a pedir conciencia social, podría pedir que todas las trabajadoras del hogar tuvieran protección.

Según Federico Navarrete Linares, el escritor de México racista: una denuncia, “lidiamos con una ideología parecida a las imperantes en Sudáfrica, Estados Unidos o Alemania en la primera mitad del siglo XX, con la única variante de que la segregación aquí se practica por la mezcla y no por la separación”.

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Pobreza

King, un año después de la famosa marcha que reunió a más de 200 mil personas, se reunió con el equipo del  Southern Christian Leadership Conference (SCLC) para discutir la nueva legislación, lo smotines raciales y la aparición del Black power. Fue ahí cuando decidieron organizar la Campaña de los pobres, con lo cual el movimiento se expandía a luchar más aristas de la justicia social.

Martin Luther King Jr, teólogo y sociólogo de licenciatura y pastor de profesión, calificó este momento como la “segunda fase en el movimiento de los derechos civiles”, con la que buscaba combatir la pobreza a partir del análisis del origen. “No deben ser solo las gentes negras, sino todos los pobres. Debemos incluir a los amerindios, los puertorriqueños, los mexicanos e, incluso, a los pobres blancos”.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) publicó en un informe del 2017 que 186 millones de personas se encuentran en situación de pobreza en la región, lo que representa 30.7 % de la población. Durante una conferencia de la ONU, Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la Comisión declaró –muy parecido a como lo haría King hace 50 años– que “el llamado es a fortalecer las políticas laborales y de protección social, más aún en períodos de bajo crecimiento económico, y a implementar la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible a partir de un cambio estructural progresivo”.

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Derechos Civiles

El activismo de Martin Luther King Jr. destacó por ser un movimiento sin violencia. La desobediencia civil como mecanismo de presión, la cual él predicaba, incitaba a los jóvenes afroamericanos a no sentarse en la parte de hasta atrás del camión, a levantar la voz y a exigir legislaciones parejas y justas. Uno de sus modelos a seguir fue Gandhi, gran predicador de la desobediencia social pacífica.

Actualmente Nicaragua está atravesando una fuertísima crisis social a raíz de una sarta de crímenes de lesa humanidad promovidos por el presidente, Daniel Ortega. La gente ha salido a protestar, ha buscado actuar como King lo hubiera provocado, y la respuesta del gobierno nicaraguense ha sido la aprensión, agresión e incluso asesinato de aquellos que se han manifestado.

Un reporte promovido por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y ejecutada por el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), enfocado en los hechos hechos violentos ocurridos entre el 18 de abril y el 30 de mayo de 2018, declara que han habido 109 muertes (95 por armas de fuego), más de 1.400 heridos y más de 690 detenidos.

Alfredo Romero, abogado venezolano y director de la Organización no Gubernamental (ONG) Foro Penal, publicó el pasado 13 de enero que la cifra de presos políticos en Venezuela es de 281.

En México sigue sin haber una resolución clara del genocidio sucedido en Ayotzinapa el 27 de septiembre del 2014. Tampoco sabemos mucho de Tlatlaya. “En 50 años, en México hay al menos 400 mil víctimas de genocidio”, declararon en octubre del 2018 las organizaciones que forman parte de la Red contra el Genocidio y la Impunidad.

Martin Luther King Jr. marcó un antes y después para Estados Unidos. Ahora, en plena crisis de todo tipo que se vive en Latinoamérica, la resistencia y desobediencia social, la búsqueda de la justicia, la necesidad de formar sociedades conscientes que no se dejen seducir con la impunidad, son más necesarias que nunca. King cumpliría 90 años y no habría mejor tributo que seguir sus pasos.


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