"Da 5 Bloods" de Spike Lee: Una mirada negra a la guerra de Vietnam

Da 5 Bloods: una mirada negra a la guerra de Vietnam

Spike Lee es quizás el único cineasta popular negro que expresa sin timidez sus opiniones sobre la opresión racial tanto en sus películas como en declaraciones de prensa. Su más reciente película Da 5 Bloods, disponible en Netflix, es un intento revisionista por corregir lo que se ha filmado sobre esta guerra y empoderar a su comunidad.

En Matterhorn (2011), Karl Marlantes, un escritor estadounidense que combatió en Vietnam, describe la extrañeza con la que un teniente blanco de la infantería de marina observa el dap, un saludo elaborado por los soldados negros durante la guerra para expresar unidad en destacamentos racistas. Existen variaciones incontables del saludo, desde sólo chocar los puños hasta palmear los antebrazos y los nudillos, pero siempre funge como signo y ritual. Muchas veces el saludo es deliberadamente difícil con tal de excluir al opresor blanco. Hacia el final de la novela, el teniente protagónico pide a uno de sus subordinados negros que le enseñe el saludo en un torpe intento de expresar solidaridad. Su gesto termina entendiéndose como una apropiación cultural, una invasión. En cierto modo, este detalle sintetiza la forma en que se ha representado históricamente la experiencia negra de Vietnam: bajo una mirada forastera que a veces comprende pero que, por lo general, deforma.

Si los libros más populares sobre la guerra fueron escritos por blancos —se me ocurren Philip Caputo o Tim O’Brien—, en el cine no hay distinción. Las películas clásicas de Vietnam las han dirigido Oliver Stone, Francis Ford Coppola, Stanley Kubrick, Michael Cimino. Incluso cineastas fuera de Estados Unidos que han discutido o representado la guerra en sus filmografías, de Agnès Varda a Werner Herzog, son blancos. Y en cambio, el 33% de los soldados estadounidenses que combatieron en Vietnam eran negros, aunque su comunidad sólo constituía el 11% de la población nacional en aquella época.

En los años setenta, Larry Clark y Haile Gerima —un director afroestadounidense y el otro etíope— hicieron películas donde aparecían veteranos negros que vivían entre la subversión y los abusos policiacos en Los Ángeles, pero muy pocos espectadores las vieron; además no eran representaciones de la guerra sino del regreso a un país racista e ingrato. Hasta los años ochenta y noventa, directores como Carl Franklin y Preston A. Whitmore II al fin pudieron dirigir películas sobre Vietnam con explosiones y balazos como tantos cineastas blancos lo habían hecho antes. Sin embargo, ninguno pudo juntar el espectáculo con la complejidad temática; en el caso de Franklin, su película, Eye of the Eagle 2: Inside the Enemy (1989), ni siquiera era protagonizada por un elenco afrodescendiente.

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