Ascenso del Chapo Guzmán, el cartel de Sinaloa y la caída de los carteles colombianos

La muerte de Pablo Escobar y otras variables influyeron en Ascenso del Chapo Guzmán, el cartel de Sinaloa y la caída de los carteles colombianos.

Por Redacción Gatopardo / Ilustración Daniel Berman

Lo mejor que le pasó a la empresa billonaria de Joaquín “El Chapo” Guzmán fue la muerte de Pablo Escobar: así se explica el ascenso del Chapo Guzmán, el cartel de Sinaloa y la caída de los carteles colombianos. El que empezó como sembrador de mariguana y amapola en el norte de México, logró convertirse en monarca de un reino que genera billones.

A partir de la primera fuga del “Chapo” en el 2001 su carrera tomó un nuevo aire que transformó el narcotráfico en el país. Durante los años setenta, los reyes del negocio de las drogas eran los carteles colombianos, que necesitaban a México solamente para el traslado de la mercancía, principalmente cocaína. Después de la muerte de Escobar en 1993 las empresas narcotraficantes de Colombia empezaron a perder poder e impulso.

Para este momento Joaquín “El Chapo” Guzmán ya se había ganado la confianza de los carteles colombianos por su eficacia en el transporte de la cocaína y la entrega de ganancias en tiempo nunca antes vistos – incluso le apodaron Rápido. Esta carrera se vio truncada con su primer encarcelamiento el mismo año en que muere Escobar, sin embargo, los siete años que estuvo en prisión le sirvieron para regresar a un tiempo en el que Colombia ya no tenía la carta más alta en el mundo del narcotráfico.

Dámaso López Núñez, aliado del Chapo.

Al salir de prisión, Guzmán Loera e Ismael Zambada García, alias “el Mayo”, aprovecharon el vacío que esos carteles estaban dejando y tomaron el mando en la cadena del negocio. Establecieron contacto directo con los productores de cocaína en Sudamérica y se empezaron a hacer cargo de la venta y distribución de droga en las principales ciudades, con lo que su poder y ganancias comenzaron a crecer mucho más que las de otros carteles mexicanos.

Para lograr la hazaña de ganar el nuevo territorio, Joaquín “El Chapo” Guzmán tuvo que crear nuevos y más fuertes cimientos para su cartel. Además del Mayo, se alió con Dámaso López Nuñez, conocido como “el Licenciado”. Juntos fundaron la billonaria empresa conocida como el cartel de Sinaloa.

Después creó La Federación en la que quedaron integrados el cartel de los Valencia, el cartel de Juárez, Juan José Esparragoza Moreno –alias “el Azul”– y los Beltrán Leyva, primos del Chapo. Con esto aseguró el poder en Michoacán, Chihuahua y Sonora.

El Mayo era la segunda cabeza del cartel de Sinaloa, y el Licenciado se dedicaba a coordinar las operaciones: controlaba el movimiento de la cocaína colombiana que era trasladada hasta Estados Unidos. Para hacerlo construyó infraestructura en Guatemala, Belice y Honduras.

Joaquín “El Chapo” Guzmán logró crear un imperio con ingenios, audacia, traición, sobornos, mares de sangre y la suerte de que cuando su carrera parecía haber perdido todo impulso, Pablo Escobar, el rey del narcotráfico, murió y el poder empezó a rebotar y él supo cómo atraparlo.

Conoce la historia completa en “¿Quiénes son los herederos de Joaquín Guzmán Loera, el Chapo?”, reportaje de Anabel Hernández, publicado en Gatopardo Núm. 180.

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