Moisés Hernández, diseñador
Para él, lo más importante de un diseñador es su capacidad de autogestión.
abril 3, 2019

Decenas de botes con acuarelas y papeles están regados en el estudio de Moisés Hernández, en la colonia San Miguel Chapultepec de la Ciudad de México. Es el primer mexicano en graduarse de la Escuela Cantonal de Arte de Lausana, en Suiza. Ha trabajado para marcas como Helvex, para la que diseñó un grifo cromado; Tane, en líneas de joyería; Pirwi, en cerámica inspirada en Barragán; o Nike, para la que hizo una instalación de colores para el lanzamiento del AirMax 720. A sus 35 años, también es el director de diseño regional del Tec de Monterrey, donde es uno de los encargados de guiar el rumbo de una nueva generación de diseño.

“Me gusta ver al diseñador como un maker: no todo el tiempo dibuja o está en la computadora, sino que realmente hace objetos”. Para él, lo más importante de un diseñador es su capacidad de autogestión para llegar de la concepción a la comercialización de un proyecto. A pesar de sus grandes logros, él se considera un peón en el ajedrez del diseño. “Tal vez voy avanzando lentamente y detrás de mí vienen esta reina o rey que se van a poder mover mucho mejor. Eso me llenaría de esperanza, ir moviéndome despacio pero abriendo camino”.

 

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