Gladys Bentley, drag king de la era de la prohibición
... salía a los escenarios con traje blanco, sombrero de copa y bastón
agosto 12, 2019

“Si no podemos encontrar la felicidad en nuestras vidas personales, a veces la obtenemos en nuestro mundo profesional o en el mundo de las artes y las letras”, escribió Gladys Bentley, la mejor intérprete de blues durante la era de la Prohibición y de la Gran Depresión. “Ahí se puede ganar un poco de reconocimiento por nuestra habilidad y talento, aunque el mundo juzgue nuestro estilo de vida. Esa es mi historia”.

Gladys Bentley nació el 12 de agosto de 1907. Sus blues hablaban sobre violencia de género, relaciones sexuales y sobre su atracción por las mujeres. Tras la revisión reciente de su historia se convirtió en un símbolo drag por salir ante su público vestida en frack o esmoquin, prendas que sólo usaban los hombres en ese entonces.

Ella llegó a Nueva York en 1925 cuando audicionó para un puesto de pianista en el club King’s Terrace, aunque la vacante fuera para un hombre. Después de tocar la primera canción, le pidieron que siguiera y así comenzó su carrera musical conocida como Miss Night Club.

La policía visitaba constantemente los bares donde se presentaba porque recibían denuncias de “canciones sucias” de su autoría. Sin importar lo que fuera a suceder, Gladys Bentley salía a los escenarios con traje blanco, sombrero de copa y bastón; coqueteaba abiertamente con las mujeres del público y llenaba los mejores clubes de Harlem como el Cotton Club o el Clam House, escandalizando y fascinando a los asistentes por igual.

Tras la década de 1920, la ciudadanía neoyorquina se rebeló contra la cultura victoriana y la moral romántica. La policía pasaba por alto a menudo que Harlem quebrara la ley de la Prohibición: tanto blancos como negros acudían al hervidero de espectáculos que definieron una buena parte de la cultura norteamericana.

Gladys Bentley

“Si no podemos encontrar la felicidad en nuestras vidas personales, a veces la obtenemos en nuestro mundo profesional o en el mundo de las artes y las letras”, escribió Gladys Bentley, la mejor intérprete de blues durante la era de la Prohibición y de la Gran Depresión.

Fue en ese contexto que una estrella como Gladys Bentley, cuyo nombre de drag-king era Bobbie Minton, encontró espacios para brillar en los clubes de Harlem junto a otras mujeres que rompían con el estereotipo rígido de feminidad, como Bessie Smith y Ether Waters. “La escena era tan gay, como negra”, asegura el historiador Henry Louis Gates Jr al Instituto Smithsoniano.

Gladys Bentley provocaba a las voces conservadoras apareciendo en titulares de revistas. En una ocasión, dijo que se había casado con una mujer blanca en una ceremonia civil. Aunque nunca se comprobó esta unión, el solo acto de decirlo sin que tuviera consecuencias, fue prueba clara de estar en una época más relajada.

Gladys vivía entre lujos, en un departamento frente a Park Avenue con servidumbre. Abrió su propio club llamado “Barbara’s Exclusive Club”, que existió por varios años, y escritor Carl van Vechten se inspiró en ella para escribir el personaje de una de sus novelas.

Sin embargo, en 1933, cuando terminó la era de la Prohibición, Bentley fue obligada a dejar los clubes para personas blancas por su orientación sexual y  argumentando que el  contenido de sus conciertos era vulgar, de acuerdo con Moira Mahoney Church de la Universidad de Carolina del Sur.

“¿Qué les hizo pensar a los hombres que podían tratar a las mujeres como lo hacen? Yo no quiero a un hombre a quien deba darle mi dinero”

Y seguía “La próxima cosa que le vaya a dar (al hombre) será seis metros bajo el frío frío suelo”, decía su canción “Worried Blues”.

Las autoridades que regulaban la venta de licor no prohibían explícitamente la entrada de homosexuales a los clubs de Nueva York, pero para la Autoridad Estatal de Licores la presencia de la comunidad gay en lugares públicos era sinónimo de desorden.

La era de la Prohibición había terminado, pero paradójicamente Nueva York se convirtió en una ciudad más vigilada que reprobaba públicamente cualquier acto considerado homosexual. Ante estos cambios, Gladys Bentley modificó sus espectáculos, aunque no en esencia: aún salía vestida como los hombres de entonces, pero bajó el tono de sus canciones uno más estándar y sin tanta improvisación en las letras.

Para 1937, Bentley y su espectáculo fueron vencidos por la clausura de varios lugares que atraían a la comunidad de lesbianas y homosexuales.

***

En 1952 Gladys Bentley escribió un artículo para la revista Ebony titulado “Soy una mujer de nuevo”, en el que hablaba de un tratamiento médico que le ayudó a despertar su “feminidad” y de que se había casado dos veces con hombres. En las fotografías que acompañaban el artículo aparecía ella haciendo limpieza en su hogar.

“Algunos de nosotros portamos los símbolos y las insignias de nuestra inconformidad. Otros, buscando evadir la censura de la sociedad, se esconden detrás de frentes respetables, perseguidos siempre por el miedo a la exposición y el ostracismo”, decía el artículo.

Para algunos historiadores, la carta de Gladys Bentley fue una reacción a la era McCarthy y su represión a la población que su gobierno considerara homosexual o comunista.

“Durante muchos años viví un infierno personal. Como un gran número de almas perdidas, yo habité esa tierra de nadie que existe entre los límites de los dos sexos”, escribió también en su artículo para Ebony.

Tras la transformación de Harlem a mediados de la década de los treinta, Gladys Bentley se mudó a California, donde continuó grabando música, saliendo de giras y actuando en clubes y bares principalmente para la comunidad homosexual. Tocó junto a Duke Ellington y Louis Armstrong y apareció en varios programas de televisión.

Gladys Bentey falleció el 18 de enero de 1960 a los 52 años de edad en ese estado, donde vivía con su madre y difundía el góspel. Tras pasar años en el olvido por la discriminación de la prensa, su nombre resurgió recientemente reclamando reconocimiento como una cantante de blues de excesiva energía que podía tocar toda la noche sin descanso, una artista en toda la extensión de la palabra.


 

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