Contra los ataques de Trump
Más de 380 medios estadounidenses se unieron a protestar contra las constantes amenazas de Donald Trump.
agosto 17, 2018

Para Donald Trump, toda información publicada que no sea favorable para su imagen, la de su familia o su administración, debe ser considerada como “noticias falsas”, situación que ha incrementado el nivel de hostilidad que el gobierno estadounidense ejerce contra la prensa del país. Es así, como de manera sorpresiva, Estados Unidos, la cuna de la libertad de expresión en el mundo, se enfrenta en la actualidad a graves desafíos como la estigmatización de los periodistas por parte de la administración actual y una serie de restricciones de la información pública con base en la protección de la seguridad nacional.

En un acto nunca antes visto, más de 380 medios de comunicación a lo largo de todo el país respondieron al llamado del diario The Boston Globe y se unieron, a través de un pronunciamiento publicado en los editoriales del jueves 16 de agosto, en favor de una prensa libre. Se trata de un derecho que Estados Unidos tendría que garantizar por la simple razón de ser una democracia. Por el contrario, a poco más de un año y medio de que Trump asumió la presidencia del país, el gobierno no ha parado de cuestionar la veracidad y legitimidad de la información publicada por los medios estadounidenses e incluso, el presidente se ha referido a ellos como “los enemigos del pueblo”.

Ana Cristina Ruelas, directora de la oficina regional de ARTICLE 19 para México y Centroamérica, explicó en entrevista para Gatopardoque “la libertad de expresión no solo tiene que ver con aquella información que es complaciente sino también con aquella información que es perturbadora e incluso ofensiva”, razón por la que las críticas y señalamientos al gobierno de Trump son igual de válidos y necesarios, que los halagos que se le pueden llegar a hacer. “Los gobiernos que se claman democráticos tienen que garantizar la libre expresión de todos los medios, de los que le son empáticos y de los que no”, añadió.

Por otro lado, Estados Unidos suscribe a la Declaración de Principios sobre la Libertad de Expresión, en la cual se señala que los condicionamientos previos, tales como veracidad, oportunidad o imparcialidad, no pueden estar sujetos al Estado y aún más importante, la libertad de expresión de todos los estadounidenses y por lo tanto la libertad de prensa, están protegidas por la Primera Enmienda, lo cual lo hace prácticamente un derecho sagrado para todos ellos. No obstante, es verdad que la postura despiadada de Trump frente a la prensa está causando una transformación en parte de la opinión pública estadounidense. Según datos recuperados por The Boston Globe, el 29% de sus encuestados coinciden en la enemistad entre la prensa y la sociedad.

Además, el U.S. Press Freedom Tracker ha registrado que tan solo en lo que va del 2018, 31 periodistas han sido agredidos frente a los 45 casos registrados en todo el 2017. Por otro lado, recupera uno de los casos de agresión más recientes ocurrido el pasado 25 de julio cuando a la reportera de CNN, Kaitlan Collins, se le impidió el acceso a la Casa Blanca, “en represalia por haber hecho una pregunta incómoda al presidente”, según le señaló la vocera de presidencia, Sarah Huckabee Sanders.

“Es importante tomar en cuenta que el pronunciamiento que hacen estos más de 300 medios, es un llamado a la prensa libre porque al final lo que se busca en cualquier gobierno democrático es que haya pluralidad de voces”, destacó Ruelas, detallando que en un panorama en donde solamente existen medios que le son empáticos al gobierno en turno, en realidad se estaría generando “un control político de la información”.

Sin embargo, el constante choque entre la prensa, en especial con la cadena CNN, además de los diarios The Washington Posty The New York Times y el mandatario estadounidense, no es algo que se remita al pasado 20 de enero de 2017 cuando asumió la presidencia, pues Trump ya había tenido problemas con algunos medios desde años atrás, cuando era solamente un empresario. Quizá el momento cumbre de esta situación se dio semanas antes de las elecciones presidenciales de 2016, cuando el Washington Post reveló unas grabaciones de 2005 en las que el presidente hizo comentarios denigrantes sobre las mujeres, durante una conversación con el presentador Billy Bush.

Otro de los escándalos filtrados por el mismo diario y al que se sumó el Times, fue la revelación de la supuesta injerencia rusa en las elecciones presidenciales que le dieron la victoria a Donald Trump y que según determinó la Agencia Central de Inteligencia (CIA), consistió en el hackeo de correos del Partido Demócrata en busca de información que dañara la imagen de la candidata Hillary Clinton. Esta investigación conocida como Rusiagateha desencadenado una serie de despidos del equipo de Trump, quien en todo momento ha negado la colusión e incluso se refiere a la investigación, a cargo del fiscal especial Robert Mueller, como una “cacería de brujas”.

Pese a su gran relevancia y contrario a The New York Times, The Washington Postfue uno de los grandes ausentes en el pronunciamiento del pasado 16 de agosto. En tanto, medios de todos los tamaños y de todos los estados como el Miami Herald, el Honolulu Civil Beat, Dallas Morning News,e incluso El Nuevo Díade Puerto Rico, salieron con diferentes textos pero con un mismo mensaje de demanda al presidente, pidiendo que respete la libertad de prensa y al mismo tiempo, le señalaron a los lectores que ellos “no son enemigos de nadie”.

“Los periodistas y editores de noticias son humanos y cometen errores. Corregirlos es esencial para nuestro trabajo. Pero insistir en que las verdades que no te gustan son “noticias falsas” es peligroso para la sangre de la democracia. Y llamar a los periodistas el “enemigo del pueblo” es peligroso, punto”, enfatizó la editorial de The New York Times.

En tanto, el diario precursor de esta protesta, señaló que “la prensa es necesaria para una sociedad libre que no confía implícitamente en los líderes, desde la junta de planificación local, hasta la Casa Blanca. Y no es una coincidencia que este presidente, cuyos asuntos financieros son turbios y cuyo sospechoso patrón de comportamiento ha provocado que su propio Departamento de Justicia designe a un abogado independiente para investigarlo, haya intentado con todas sus fuerzas intimidar a los periodistas que prestan un escrutinio independiente”.

Ana Cristina Ruelas expresó la necesidad que existe por tener “información plural y objetiva para abrir el debate público para impulsar una verdadera participación social y por lo tanto, que hablemos verdaderamente de democracia”, tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo. Además, agregó que las acciones de Trump se traducen en un “precedente negativo para la libertad de expresión en la región”, lo cual tiene un fuerte impacto en el ejercicio periodístico pues, “al cuestionar la legitimidad de los medios, al demeritarlos, se busca controlar el debate y la opinión pública y se busca polarizar a la sociedad”.

Luego de la publicación de las editoriales, Trump volvió a criticar la postura de la prensa y señaló a “los medios de noticias falsas” como “el partido de oposición”. Minutos después, el presidente publicó otro mensaje en su cuenta de Twitter que decía así: “no hay nada que quisiera más para su país que una verdadera libertad de prensa. Es un hecho que la prensa es libre de escribir y decir lo quiera, pero mucho de lo que dice son noticias falsas, impulsando una agenda política o simplemente tratando de dañar a la gente. ¡La honestidad gana!”.

Más tarde, en un fuerte revés  a Trump, el Senado aprobó una resolución impulsada por el senador demócrata de Hawái, Brian Schatz, que afirma “que la prensa no es el enemigo del pueblo, pues cumple con un papel vital e indispensable de la libertad de expresión”. Además, en el texto se condenan “los ataques a las instituciones de la prensa libre” , aunque en ningún momento se citó al mandatario.

“Al final, es la sociedad quien tiene que cuestionar la información que aparece en los medios y exigirles independencia y veracidad”, aseguró Ana Cristina Ruelas. 

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