El escritor que engañó a todos
Después de convertirse en un éxito de ventas, la carrera del autor estadounidense Daniel Mallory (AJ Finn) quedó en duda.
febrero 7, 2019

Daniel Mallory está atrapado en su casa. Al igual que Anna Fox, la protagonista de su primera novela La mujer en la ventana, el autor estadounidense de 39 años no podía abandonar su departamento en Nueva York debido a una fuerte pulmonía, o al menos eso argumentó al momento de pactar una entrevista con Gatopardo.

Durante la plática —publicada con el título La mujer en la ventana: El caballo de Troya de A.J. Finn—, Mallory hizo lo que mejor sabía hacer: atrapar a su interlocutor con un encanto innato que justificaba su impresionante historia editorial: había escrito un best-seller que desató una lucha entre editoriales, incluyendo aquella en la que había trabajado como editor poco después de cumplir 31 años. Además, La mujer en la ventana había sido comprada por el productor Scott Rudin y 20th Century Fox para ser llevada a la pantalla, de la mano del director Joe Wright y la actriz Amy Adams.

Antes de la conversación con este medio, Mallory había hablado públicamente sobre el desorden bipolar que sufría y que lo había inspirado para escribir su texto, en el que relata la historia de una psicóloga infantil que se encuentra recluida en su casa debido a la agorafobia que padece, lo cual la ha llevado a perder a su familia. Un día, mientras espía la casa de enfrente, cree presenciar la muerte de Jane Russell, su nueva vecina.

La mujer en la ventana engloba ideas serias, como la salud mental, la pérdida y la soledad”, detalló en entrevista telefónica, grabada en un espacio que permitió capturar su voz, en la que subrayaba un extraño acento británico. Al mencionar las otras inspiraciones que Mallory había tomado durante la escritura de su novela, el autor recordó un periodo en el que luchó con la depresión, provocado por una enfermedad cerebral que sufrió.

La mujer en la ventana de A.J Finn

La mujer en la ventana de A.J Finn

Dicha enfermedad, a la que Mallory se refirió en ocasiones anteriores como un potente cáncer, fue el pretexto perfecto para que el escritor Ian Parker investigara más sobre su vida. Lo que descubrió, recapitulado en un texto publicado por The New Yorker, no sólo expuso una serie de engaños a los que el autor había recurrido constantemente a lo largo de su vida, también permitía conocer un poco más sobre la psicología de un escritor que logró engañar a todos hasta lograr el éxito.

En el artículo A suspense novelist’s trail of Deceptions, Parker describía las múltiples ocasiones en las que Mallory, conocido con el pseudónimo AJ Finn, había engañado a colaboradores, editores y reporteros con historias que lo situaban en una lucha contra el cáncer cerebral. Además, Mallory retomó la historia de su madre, quien sí padeció cáncer, y la llevó a otro extremo. Mallory, al igual que otros personajes de la literatura universal, asesinó a su madre, al menos en su historia.

Durante su época como estudiante, el ahora escritor, dijo en repetidas ocasiones que su madre había fallecido víctima de cáncer. Su hermano también fue parte de su elaborado juego de mentiras. Antes de graduarse, Mallory aseguró que su hermano, Jake, se había suicidado. Sin embargo, mientras trabajaba en una editorial neoyorquina, Jake volvió a aparecer, en esta ocasión como un hermano compasivo que notificaba, vía correo electrónico, cómo se recuperaba su hermano tras ser operado de un tumor cancerígeno.

Muchos de los compañeros de Mallory notaron un comportamiento extraño y consideraron que Jake quizá no existía o solo era un personaje más creado por el autor. En entrevista, Jake Mallory dijo nunca haber escrito esos correos. El padre de Daniel también afirmó que su hijo nunca había tenido una enfermedad, mucho menos un cáncer. Por su parte, su madre no murió mientras lidiaba contra el cáncer; de hecho, fue una de las compañeras del autor en la fiesta de celebración de la publicación de La mujer en la ventana, a principios de 2018.

Mallory también mintió sobre su crecimiento, haciéndose pasar por británico; sobre su experiencia laboral antes de conseguir trabajo en la editorial Ballantine; y sobre tener dos doctorados, uno de ellos, obtenido a raíz de un ensayo que hizo sobre Patricia Highsmith.

Al igual que uno de los personajes más conocidos de Highsmith, Tom Ripley —protagonista de El talentoso Sr. Ripley—, Mallory engañó sistemáticamente a todos a su alrededor y jugo con ellos a su conveniencia.

Aunque el autor ya se disculpó por las inconsistencias y mentiras en su historia, argumentando que las había cometido en un afán por luchar contra la depresión y la bipolaridad, el texto de The New Yorker será clave en su desempeño como escritor en un futuro. Quizá, al igual que Tom Ripley y justo como sucede en uno de los puntos clave del final de La mujer en la ventana, Mallory se enfrentará a sus propias invenciones, o quizá no.

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