El último gran texto de Harper Lee
Bastó solo un libro para que el nombre de la escritora pasara a la historia.
febrero 19, 2019

En la actualidad, el nombre de Harper Lee significa mucho para la literatura estadounidense. Con tan sólo un libro, el drama racial Matar a un ruiseñor, Lee se convirtió en una de las autoras más importantes del siglo XX. Sin embargo, su historia estuvo a punto de tomar un rumbo muy distinto.

Nacida el 28 de abril de 1926 en Alabama, Harper Lee creció siguiendo los pasos de su padre, Amasa Coleman Lee, un antiguo editor de periódicos que había decidido dedicar sus días a la abogacía. Uno de los casos más famosos de Lee, quien también sirvió en la Legislatura Estatal de Alabama entre 1926 y 1938, implicó la defensa de dos afroamericanos que habían sido acusados de asesinar a un tendero blanco. Lee perdió el caso y sus clientes, padre e hijo, fueron condenados a muerte. Dicha historia se mantuvo en la cabeza de la escritora durante toda su vida.

Tras graduarse de la secundaria, en 1944, Harper Lee decidió continuar en el camino de su padre y estudiar derecho, primero en el colegio femenino Huntingdon, de Montgomery, y luego en la universidad de Alabama. Cuatro años después de su ingreso, abandonó la universidad y se trasladó por tres meses a Oxford, para estudiar civilizaciones europeas. Aunque su padre había pagado los gastos y el curso en la universidad británica con la condición de que ella volviera después a terminar sus estudios en derecho, esto no sucedió.

Harper Lee

Harper Lee, a mediados de la década de los sesenta.

De vuelta en los Estados Unidos, Lee se mudó a Nueva York y tomó un empleo en una aerolínea para obtener el dinero necesario para sobrevivir y mantener su pasatiempo de escribir historias de ficción. En noviembre de 1956, casi siete años después de su llegada a la Gran Manzana, Lee consiguió que una agente le ofreciera un contacto. Esa navidad, un grupo de amigos le hicieron llegar un regalo, un cheque por el salario que recibía anualmente.  “Tienes un año libre para escribir lo que quieras. Feliz Navidad”, decía la nota que lo acompañaba.

Puntualmente, doce meses después, Lee entregó a la compañía editorial J. B. Lippincoott Company, un borrador de su primer libro, una novela sobre la hija de un abogado de Alabama interesado en la lucha por los derechos civiles. Una de las editoras de la compañía, Therese von Hohoff Torrey quedó impresionada por  la pluma de Lee, sin embargo, también encontró que el manuscrito era inconexo. Ahí fue donde Tay, como se le conocía a Hohoff, entró en el radar de Harper Lee y se convirtió en su mentora.

Por los siguientes años, Hohoff y Lee se reunieron para trabajar sobre el borrador, al que la editora catalogó como “una serie de anécdotas que aún no llegaban a una novela en forma”. Aquel borrador, titulado Ve y pon un centinela, quedó reducido conforme avanzaron los meses; su trama fue sublimada cuidadosamente por la autora y adquirió otras lecturas, más allá de su simple planteamiento –casi autobiográfico– inspirado en la historia de una chica que regresaba de Nueva York para encontrarse con su padre mientras este defendía a un hombre afroamericano.

En 1959, Lee tuvo lista la versión final. El texto había cambiado, al igual que el título (ahora se llamaba Matar a un ruiseñor). El protagonista también era otro, e incluso el nombre de la propia autora había cambiado. Nelle Harper Lee decidió abandonar su primer nombre (que le pusieron en honor a su abuela, Ellen) y firmó simplemente como Harper Lee.

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Harper Lee junto a Gregory Peck en el rodaje de To Kill a Mockingbird

Un año después, en el primer año de la década de los sesenta, el libro de Harper Lee ya era todo un suceso. Se convirtió en un éxito de ventas y la autora fue condecorada con el premio Pulitzer de Drama. Además, los derechos de adaptación del texto fueron vendidos a Universal Pictures. To kill a Mockingbird, la película, se estrenó en 1962. El filme, que rescataba la historia de Atticus Finch (interpretado por Gregory Peck), un abogado que defendía, ante la enemistad y desconfianza de su pueblo, a un hombre afroamericano acusado de haber violado a una mujer blanca, se estrenó en el Festival de Cine de Cannes y ganó tres premios Oscar, incluyendo Mejor Guión Adaptado y Mejor Actor, para Peck.

Sin embargo, tras el éxito de su libro, Lee se apartó de la vida pública. En 1963, la escritora acompañó a su amigo, el periodista y escritor Truman Capote, en un viaje por Kansas para investigar el cruel asesinato de un granjero y su familia. Lo que Lee creyó que sería un pequeño artículo sobre la respuesta del pueblo de Holcomb al brutal asesinato, se convirtió en la novela A sangre fría, quizá el texto más conocido de Capote.

Durante los siguientes años, Harper Lee se mantuvo en el anonimato. Rechazó en múltiples ocasiones las solicitudes de entrevista de medios de todo el mundo y solo aparecía en eventos esporádicos. Apareció en el funeral privado de Gregory Peck, con quien estableció una cercana amistad, se presentó en el Festival de la Memoria y la Herencia de Alabama y viajó, durante la década de los setenta, por su estado natal para realizar una investigación que desarrollaría en su siguiente libro, The Reverend, que nunca pudo publicar.

En 2007, el presidente de los Estados Unidos, George W. Bush le entregó la Medalla Presidencial de la Libertad, y en 2010, Barack Obama le otorgó la Medalla Nacional de las Artes. Un año después, Lee se reunió con su abogada, Tonja Carter, para revisar todos sus bienes. Durante el inventario, Carter descubrió el primer borrador de su gran éxito literario, entonces llamado Ve y pon un centinela.

Tras una serie de conversaciones con la escritora y su agente, la editorial HarperCollins consiguió la autorización de lanzarlo a la venta y poner a la escritora en el que sería su primer tour de medios en casi cincuenta años. El texto, vendido como una especie de secuela directa de Matar a un ruiseñor, se publicó en julio de 2015, con una buena recepción por parte de la prensa especializada.

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Harper Lee recibe la Medalla Presidencial de la Libertad de manos de George W. Bush – Fotografía: The White House

El 19 de febrero de 2016, Harper Lee murió mientras dormía en su casa de Monroeville, Alabama. Tras el anuncio de su deceso se incrementaron las ventas de su primer y segundo libro. En el top 10 de The New York Times aparecían Matar a un ruiseñor y Ve y pon un centinela; Lee partía de este mundo con su primer y segundo texto escritos, publicados en el orden incorrecto, pero en la cima de ventas de los Estados Unidos.


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