Paula Scher: cartógrafa del mundo posmoderno
Entrevista con una de las diseñadoras gráficas más importantes del mundo.
octubre 9, 2018

*Fotografía de portada obtenida del perfil profesional de Paula Scher

Desde el 2010 la Alliance Graphique Internationale, que reúne a los mejores diseñadores gráficos del mundo, organiza anualmente el AGI Open, un congreso internacional en el que los miembros se reúnen para compartir su trabajo y hablar de los retos de la profesión hoy en día.

Originalmente, el Open de este año debía tomar lugar en la ciudad de Nueva York, pero por las nuevas políticas migratorias del presidente Donald Trump, cruzar la frontera no iba a ser tan fácil para muchos de los miembros de la AGI. Así que, por primera vez en su historia, AGI Open eligió como sede a la Ciudad de México y el último fin de semana de septiembre, los músicos le cedieron a los diseñadores el escenario del Conservatorio Nacional de Música para el evento.

“Hay una comunidad de diseño muy buena en México y ha estado creciendo. Se puede ver en el trabajo y el entusiasmo de los diseñadores mexicanos”, dice Paula Scher, una de las diseñadoras gráficas más importantes del planeta y miembro de AGI desde 1993. 

Su carrera empezó a ganar notoriedad en los 70, cuando al mando del departamento de arte de CBS Records diseñó cientos de portadas de discos que hoy son clásicos, como  el disco homónimo de Boston o H de Bob James. Hoy en día, Paula Scher preside el prestigioso despacho Pentagram New York, una de las consultoras de diseño más importantes del mundo y a sus setenta años de edad, se mantiene como uno de los más altos referentes dentro de la disciplina. Scher ha diseñado identidades gráficas para compañías como Citibank, Tifanny & Co y diseñado para Coca-Cola, el MoMa, el Sundance Institute, la filarmónica y el ballet de Nueva York, entre muchas otras marcas e instituciones. A lo largo de su carrera ha recibido cientos de premios. En 1998 fue nombrada miembro del Art Directors Club Hall of Fame, en el año 2001 recibió el reconocimiento más importante del mundo del diseño, la medalla AIGA, otorgada por el American Institute of Graphic Arts; y en 2006 se convirtió en la primera mujer en recibir la Type Directors Club Medal

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Su carrera empezó a ganar notoriedad en los 70 con el diseño de las portadas de “Boston” (1975) de la banda homónima y “H” (1980) de Bob James.

“El diseño gráfico tiene, por un lado, un espíritu internacional que todos compartimos y que es muy evidente hoy en día, pero por otro lado están las culturas individuales que retoman eso y lo infunden con algo nuevo y especial”, dice. Según Paula, en México la tradición y la actualidad tienen un matrimonio feliz. “Si ves periódicos viejos, el arte prehispánicas o el de las iglesias, encuentras elementos que están disponibles continuamente, que forman parte de la vida actual e influencian el imaginario gráfico contemporáneo”.  

La AGI hoy cuenta con más de 500 miembros de cuarenta países distintos. Y si bien cada uno de ellos tiene una manera distinta de hacer y aproximarse al diseño gráfico, todos coinciden en que se trata una disciplina fundamental para la manera en la que nos comunicamos, educamos e informamos. Por eso, según Paula Scher, todo diseño es influenciado por su contexto y todo diseño tiene un efecto en el contexto. “Trump, por ejemplo, ha sido estupendo personaje para los dibujantes políticos”, dice entre risas.

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En 1994, Scher creó la primera campaña de carteles para el Public Theater con Shakespeare in Central Park, con la cual solidificó la nueva identidad de la institución.

El diseñador es el intermediario, el encargado de que la comunicación se den de manera eficiente, estética y propositiva.  Su labor es como la del cartógrafo, que se encarga de hacer inteligible una realidad extremadamente compleja, traduciéndola a dos dimensiones. “No me concibo, para nada, como una personita aislada en un cuarto haciendo dibujos. Todo lo contrario, sé que tengo la habilidad para afectar algún tipo de cambio en el mundo que me rodea”, afirma.

Desde los años noventa y hasta hoy, en su tiempo libre, cual cartógrafa, Paula Scher pinta mapas a mano y la información que contienen es cada vez más compleja y detallada. En ellos ha sintetizado a través de una intrincada topografía temas tan ambiciosos como las rutas comerciales a nivel mundial. Recientemente inició una serie relacionada con el clima, trazando corrientes marítimas, huracanes, blizzards y tornados, con todo y sus rutas habituales. Cuando le pregunté por qué lo hacía, solamente respondió “¡Por qué no!”. 

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