La joya de Celestún
Xixim Unique Mayan Hotel es uno de los secretos mejor guardados de la región.
noviembre 7, 2018

Yucatán tiene muchas sorpresas reservadas para sus visitantes. Una de las más impresionantes es la Reserva de la Biosfera de Celestún: un paraíso terrenal que se encuentra a unos 100 kilómetros de Mérida. A una media hora de camino de terracería entre la población de pescadores de Celestún, entre la selva y con un imponente mar azul en el fondo, se llega a Xixim Unique Mayan Hotel, una de las joyas escondidas de la región.

El hotel fue inaugurado en 1996 como Hotel Eco Paraíso. La idea nació por la necesidad de llenar un nicho del mercado turístico que ha estado en constante crecimiento, el de sustentabilidad. Claro está que en aquella época, hace 22 años, ese nicho todavía no estaba estructurado y no había reglas que seguir ni instituciones que acreditaran la sustentabilidad de un hotel. “Hoy en día, orgullosamente puedo decir que Xixim Unique Mayan Hotel cumple con todos los lineamientos nacionales e internacionales del ecoturismo”, cuenta Verena Gerber Stump, directora general, quien gracias a su labor ha mantenido y preservado las riquezas invaluables de este santuario.

Hotel Xixim, int2

La Reserva de la Biosfera de Celestún es un paraíso terrenal donde se encuentra Xixim Unique Mayan Hotel.

El tamaño de la propiedad siempre ha sido el mismo: 530 hectáreas. El concepto original no se ha modificado: ecoturismo, turismo sustentable, observación de la naturaleza, conservación y preservación. Lo que ha evolucionado es el área construida. Empezaron con 15 junior suites, una casa club con restaurante y bar integrados, una alberca y una recepción. Además de lo necesario para que el hotel funcionara: un almacén, una lavandería, un taller de mantenimiento, un comedor de empleados y una aldea. En 2009 emprendieron una remodelación mayor. Hoy hay 24 junior suites y ocho master suites, un pabellón central con un restaurante, y en la parte superior, un bar con vistas espectaculares al Golfo de México; asimismo, un centro de bienestar con gimnasio, tres cubículos de masaje, una palapa de jugoterapia, un pabellón de yoga, y una alberca de adultos. Las instalaciones originales se remodelaron también, para que armonizaran con lo nuevo.

La planeación fue realizada con gran cuidado, utilizando para su infraestructura productos naturales de la misma región. Por ejemplo, el techo de la recepción es una enorme palapa de palma, construida a la usanza de los mayas. En Xixim no se compran productos empacados individualmente, para así evitar basura no reciclable. Además, toda la basura generada dentro y en los alrededores del hotel es separada a conciencia.

Hotel Xixim, int1

Otro de los grandes protagonistas de Xixim es la fauna. En toda la propiedad hay mapaches, iguanas y pájaros. Todos ellos están en total libertad y da la impresión de que los invitados son, en realidad, los humanos. También, es imperdible ver a los flamencos rosa de Ría Lagartos o a todas las especies que viven en los manglares y cenotes.

“Después de tantos años hay grandes lecciones aprendidas. La primera es que la naturaleza siempre gana. La segunda: zapatero a tus zapatos. Es muy romántico querer gerentear un hotelito en medio de la nada, para llenar mis años de jubilación. Auguro un fracaso seguro. Estos hoteles tan especializados con más razón deben de ser gerenteados por una persona del ramo hotelero, alguien con estudios y con experiencia”, concluye Verena Gerber.

*Fotografías Guillermo Jackson e Iván Gabaldon.


Más destinos en Gatopardo:

Cocina (no tan) dulce en Hotel Carlota

Tres hoteles irresistibles en México: Los Cabos, Cancún y Guadalajara

Oaxaca, a viajar y a comer

Ver Más