Bajo una realidad robótóica
Fernando Palma es un artista e ingeniero mexicano, de origen nahua, que lleva tiempo trabajando con esculturas robóticas. Su primera exposición individual llegó al MoMA PS1.
Por Melissa Mota
agosto 10, 2018

El trabajo de Fernando Palma se ha caracterizado por cuestionar los paradigmas que han imperado en el arte de los últimos siglos. Con estudios en ingeniería industrial e historia del arte, desarrolla piezas en las que conjuga la tecnología y el arte para evidenciar las crisis sociales y ambientales derivadas del sistema neoliberal, donde la sobreexplotación y el sobreconsumo han tenido consecuencias devastadoras, tanto para el medio ambiente como para comunidades originarias.

Desde el pasado abril, el MoMA PS1 de Nueva York presenta “In Ixtli in Yollotl, We the People”, la primera exposición individual del artista mexicano en Estados Unidos. Curada por Ruba Katrib, la muestra reúne esculturas robóticas realizadas en las últimas dos décadas. “El objetivo de esta exposición es presentar a nuestra audiencia en Nueva York el alcance de la práctica de Fernando, así como sus principales temas. El arte es un espacio donde debemos seguir buscando la apertura y la aceptación, y tenemos que recordar que estamos aquí todos juntos, incluso si se están construyendo muros reales o metafóricos para mantenernos separados. El trabajo de Fernando reta muchas de las expectativas de lo que el arte puede y debe ser”, señala la curadora.

Fernando Palma MoMA, int1

El título de la exposición juega con el concepto de “personas”: por un lado, in ixtli in yollotl, la forma de referirse a las personas (y hasta a los animales) en náhuatl, abarca los términos ojos y corazón; y por el otro, we the people, es un enunciado tomado del primer párrafo de la constitución estadounidense, que alienta más al individualismo que a la colectividad. Al respecto, Palma menciona en entrevista para Gatopardo: “Mi pregunta es específicamente: ¿quién es esta gente?, ¿de quiénes estamos hablando? y ¿quiénes somos ‘nosotros la gente’ para los estadounidenses?

La comunidad nahua de Milpa Alta, de donde él es originario, enfrenta desde hace décadas —cuando dejó de ser considerada reserva ecológica— problemas medioambientales graves como la tala ilegal, el depósito clandestino de basura, la invasión urbana en áreas agrícolas y la pérdida de biodiversidad en la zona. Partiendo de esta situación, Palma ha generado un discurso donde contrasta la forma de pensamiento occidental con la nahua, para proponer soluciones a través de una forma distinta de percibir la realidad.

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Para él, las lenguas, especialmente las indígenas, tienen esta capacidad de abrir un universo que permite ver con nuevos ojos el mundo y desarrollar otro tipo de relación con la naturaleza. “Para mí, aprender y conservar una lengua es una resistencia cultural. Estamos en un dilema con la destrucción del medio ambiente y pienso que la respuesta a muchas cosas está en las lenguas”, agrega.

Palma utiliza la tecnología para mostrar la forma en la que ha trastocado nuestra forma de interactuar con el entorno. Mediante piezas interactivas, pone en duda sus alcances: “Creemos que la tecnología nos va a venir a salvar y que ahí vamos a encontrar la respuesta y yo siento que no es por ahí”.

Fernando Palma MoMA, int 2

Papalutzines una instalación conformada por dos mariposas a partir de latas desechadas, las cuales, al percibir el movimiento del público a través de sensores, comienzan a aletear y a cobrar vida. En la cultura nahua estos seres son el vehículo para hablar con los dioses, de tal forma que si el medio carece de ellas se pierde esta conexión. Así, el artista genera un choque en el espectador al mostrar una naturaleza mecanizada y las nuevas formas de interacción con ella.

Otra de las piezas en la muestra es Techpactia tlein quipano ipan Milpa Alta, una escultura que representa un caballo hecho con desperdicios, tumbado sobre un montículo de tierra y plástico. El animal parece agonizar con movimientos lentos a causa de las flechas que lo atraviesan.

Fernando Palma MoMA, int3

Como apunta Katrib, “sus esculturas robóticas se juntan con basura y material encontrado, así como complejos componentes mecánicos y electrónicos. Son muy artesanales, pero increíblemente sofisticadas. Cobran vida cuando los activan los sensores de movimiento y se mueven en elaboradas coreografías. Llegan a los espectadores y responden a su presencia, y esto es parte de la generosidad del trabajo de Fernando. Él crea un encuentro real con las ideas de su trabajo”.

La obra de Palma ha estado en un permanente cruce con la organización Calpulli Tecalco, fundada inicialmente por su madre como un club de lectura náhuatl y que, con los años, ha desarrollado programas de investigación y preservación del patrimonio cultural y natural de los pueblos indígenas del sur del Valle de México. “No se puede solamente documentar la situación que vivimos, tenemos que tener más injerencia y nuestro interés siempre ha sido trabajar con la comunidad”, añade el artista.

Fernando Palma, int4

Palma logra darle voz a la otredad y promover una descolonización ideológica, no desde lo folclórico, sino desde algo completamente vivo.

“In Ixtli in Yollotl, We the People”

Fernando Palma Rodríguez

MoMA PS1

moma.org

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