Un lugar que fomenta las diferencias
Los retos de dirigir uno de los museos más visitados del mundo: el Reina Sofía de Madrid
enero 15, 2019

El filósofo y escritor Frantz Fanon, cuyo trabajo fue de gran influencia para los movimientos revolucionarios de los años sesenta y setenta, decía que todo espectador es un cobarde y un traidor.

João Fernandes, Subdirector Artístico del Museo Reina Sofía Madrid, ha dedicado su carrera a acabar con los espectadores de los que hablaba Fanon. “El reto es lograr que dejen de esperar, con su pereza de espectadores, que una obra de arte les entregue un mensaje. La incertidumbre es necesaria, el mensaje tiene que buscarlo cada quien y no es uno, son incontables”, dice. Está convencido que a los espectadores hay volverlos participantes y sacarlos del confort que limita sus experiencias sensoriales y reflexivas manteniéndolos prisioneros de lo que ya conocen. “El arte es un territorio donde las diferencias son más importantes que los consensos y un museo tiene que ser un lugar que fomente esas diferencias”, asegura.

Museo Reina Sofía, int2

Talk with Franz Erhard Walther. Museo Jumex

El curador portugués está en México para participar como director invitado de la edición de este año del Simposio Internacional de Teoría sobre Arte Contemporáneo (SITAC). En su trayectoria destaca su trabajo como comisario independiente en las Jornadas de Arte Contemporânea de Oporto (1992–1996), así como el comisariado de las representaciones portuguesas en la 1ª Bienal de Johannesburgo (1995), la 24ª Bienal de Arte de São Paulo (2003) y la 50ª Bienal de Venecia (2003).  

El Museo Reina Sofía, donde es subdirector, es el más visitado de España y uno de los visitados del mundo. Tan sólo en el año 2016 recibió más de tres millones de personas que llegan hasta ahí para para encontrarse con obras de los más grandes artistas españoles del siglo XX, como Pablo Picasso, Salvador Dalí y Joan Miró. En sus muros también hay una colección de arte surrealista con piezas de Francis Picabia, René Magritte e Yves Tanguy, altísimos representantes del cubsimo como Georges Braque, Juan Gris y Fernand Léger; y del expresionismo como Francis Bacon y Antonio Saura. En sus salas está también el trabajo de Lucio Fontana, Yves Klein, Alexander Calder, Mark Rothko y la lista es muchísimo más larga. Ahí, João Fernandes ha visto el Guernica cientos de veces, recurriendo a él ante diferentes necesidades o circunstancias y asegura que en cada ocasión ha descubierto nuevas formas de leer la obra. “Yo trabajo en un museo de grandes dimensiones, con una colección muy grande que recibe millones de personas al año, pero pienso en cómo proteger la intimidad, la relación individual con la obra de arte”, afirma.

Museo Reina Sofía, int1

Antonio Manuel, ‘Fantasma’ © Juan Guerra

A lo largo de su carrera ha visto al mundo del arte cambiar y enriquecerse en términos de diversidad, aunque quizás muy lentamente y no al grado que la sociedad de nuestra era demanda. “Los museos han cambiado en el último siglo debido a las características de las obras de los artistas, que han introducido el efímero en instituciones que suelen relacionarse con lo atemporal, pero en la vida no hay nada atemporal, y eso el arte lo expresa de una forma maravillosa”, dice.

“Por otro lado, hay muchas obras de artistas que han sido ignoradas por los sistemas de expresión de la cultura dominante. Hoy hay, por ejemplo, muchas mujeres artistas que están siendo finalmente representadas, pero falta mucho por lograr. Un museo debe estar consciente de esos dilemas y ver más allá de los modelos de cultura dominante para resistirse la fabricación de estereotipos. Nuestro deber es construir plataformas abiertas y atentas a todo lo que hay afuera”.

Sobre los retos de su trabajo podría hablar durante meses, pero dice que la prioridad es siempre la próxima exposición.


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