Portada, Aimée Servitje

Saber disfrutar el arte: Aimée Servitje

Aimée Servitje se ha convertido en uno de los personajes que han puesto en movimiento al arte contemporáneo en México.

Por Isabel Ibáñez de la Calle / Fotografía Adrián Duchateau

Ni crítica ni experta, Aimée Servitje se considera a sí misma una “disfrutadora” del arte, una postura que hace toda la diferencia en su labor enfocada a apoyar a instituciones y nichos del arte contemporáneo, así como la creación de foros. Madre de cuatro hijos y abuela de seis nietos, entiende su participación en el mundo del arte desde el compromiso, con un agradecimiento de alguien que afirma que los años de trabajo en el Museo Tamayo han sido los mejores de su vida.

Todo comenzó poco antes del 2000, cuando gracias a su tesis sobre la vanguardia cubana con la que se graduó en Historia del Arte, fue posible montar una exposición en el Museo de Arte Moderno. Aquí comenzarían sus avatares como patrona del arte contemporáneo. Osvaldo Sánchez, entonces director del Tamayo, la invitó a unirse a la Fundación Olga y Rufino Tamayo, y en poco tiempo se convirtió en presidenta de esta asociación que apoya el desarrollo de proyectos de investigación y programación del museo. Durante su gestión, se consiguieron nuevos patronos y se modernizó la infraestructura. Hoy es la tesorera del patronato.

“Una vez creí que el arte te hacía mejor persona. Luego me di cuenta de que no, no va a salvar al mundo ni tiene por qué hacerlo. Gracias al arte, un artista te hace reflexionar y te muestra cómo otros ven al mundo de hoy. Te hace ver cosas que no simplemente ves”, dice Servitje, esta mujer de pelo castaño, sonrisa honesta y palabras alejadas de lo fatuo, en las oficinas del Tamayo, que ella conoce a la perfección.

Aimée Servtitje, retrato

Aimée Servitje ha hecho mucho más por el arte contemporáneo en México de lo que ella misma se atreverá a confesar. Además de su licenciatura en Historia del Arte, es maestra en Estudios sobre Arte en la Ibero. También presidenta del Patronato de SOMA, presidenta de InSite/Casa Gallina, residencia para artistas en Santa María la Ribera, miembro del International Council de MoMA en Nueva York y presidenta del Patronato de Arte Contemporáneo. Servitje ha encontrado en el arte un sentido que sobrepasa los límites de la razón para enfocarse en lo más íntimo de la existencia. “El arte contemporáneo me toca emociones. Quizá porque no te dice algo directamente, uno es el que tiene la autonomía de interpretar y sacar conclusiones”, dice quien como patrona del Tamayo, apoya la adquisición de obra y conservación de sus colecciones.

“En México hay una clara tendencia social, los artistas tratan de al menos remarcar las situaciones que no les gustan, hacer notar su desacuerdo. Por ejemplo, el mundo de violencia que vivimos, que quizá proviene de la falta de un sentido. Y el arte te lleva a encontrar ese sentido que todos buscamos”, dice. Ésta es la visión con la que Servitje redescubre el arte, siempre dispuesta a sorprenderse, siempre apoyando iniciativas. Tal vez ésa es la verdadera visión de un “disfrutador”.

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