La contienda por la Casa Blanca
Hay muchos interesados en contender por la presidencia de E.U. y evitar la reelección de Trump.
febrero 15, 2019

La reelección de Trump se está cocinando hace tiempo. El 20 de enero de 2017, mientras tomaba posesión como presidente de los Estados Unidos, Donald Trump visualizó una meta a futuro. Ese mismo día, su aguerrido equipo de campaña lo registró como precandidato a las elecciones presidenciales de 2020. Incluso fueron más allá del registro, patentando el lema que acompañaría al ahora presidente en la búsqueda de su reelección; pasando del “Make America Great Again” al “Keep America Great”.

Desde entonces, la América de Trump ha vivido momentos críticos. En realidad el mandato del antiguo magnate inmobiliario y estrella de televisión parece estar siempre en un momento de crisis. Tan solo hace un par de meses, su partido perdió el control de la Cámara de Representantes ante el embate del partido Demócrata –liderado por Nancy Pelosi– y casi una decena de gubernaturas. Además, cinco de sus colaboradores más cercanos –incluyendo su abogado, Michael Cohen– han aceptado su culpabilidad en diversos delitos relacionados a la investigación que el fiscal especial Robert Mueller conduce sobre la posible injerencia de entidades del gobierno ruso en la campaña de Trump.

Recientemente, su administración también sobrevivió al cierre parcial de gobierno más largo en la historia política de los Estados Unidos. Al no autorizar un presupuesto que contemplaba la reserva de 5.7 mil millones de dólares para financiar la construcción del muro en la frontera con México, una de las principales promesas de campaña de Trump. En consecuencia el gobierno se quedó sin fondos suficientes para mantenerse activo, perjudicando económicamente a más de 600 mil burócratas y dificultando la operación de tareas de limpieza, seguridad aeroportuaria, verificación sanitaria y alimenticia, entre otros.

Pero Donald Trump no ha quitado el dedo del renglón y en lo que muy probablemente es un gesto de desesperación para lograr su cometido, el presidente decretó emergencia nacional en la frontera para tener acceso a los billones de dólares que necesita para construir el muro. “Vamos a enfrentar la crisis de seguridad en nuestra frontera sur y lo haremos cueste lo que cueste”, dijo. “Estamos ante una invasión de drogas y criminales entrando a nuestro país”.

La declaración le permitirá desviar 3.6 billones de dólares presupuestados para la construcción de proyectos militares, al proyecto del muro del muro. Además, oficiales de la Casa Blanca han dicho que también recurrirá a cierta discrecionalidad presupuestaria para tomar 2.5 billones de lo destinado para combatir el narcotráfico y unos 600 millones provenientes del fondo de pérdida del Departamento del Tesoro.

Pero por controversial que pueda ser la medida, eso no significa que la carrera de Trump por la reelección esté necesariamente en peligro. A pesar de sus múltiples errores y las decenas de críticas que ha tenido que enfrentar (provocadas por acciones como la salida de los Estados Unidos del Acuerdo de París, el Tratado de desnuclearización de Irán; la separación de familias en la frontera sur; o los múltiples intentos por derogar la Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible, mejor conocida como Obamacare), Trump se mantiene fiel a sus bases y sus seguidores se mantienen fieles a él. De acuerdo con una encuesta reciente de The Morning Consult, el 80% de los republicanos registrados para votar apoyan su labor, contrastando con el 39% de aceptación demócrata.

Con el inicio de las precampañas por la presidencia a la vuelta de la esquina, han comenzado a emerger posibles contendientes dentro de los dos principales partidos políticos estadounidenses, así como un par de figuras independientes, la mayoría de ellos personajes con alto poder, que también podrían sumarse a la boleta que buscará impedir un segundo mandato de Donald Trump.

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Elizabeth Warren – Fotografía: Gage Skidmore / Flickr

Los demócratas

Después de que Hilary Clinton perdió la presidencia, el partido demócrata quedó sin un líder contundente para enfrentar una dura contienda política. Esto se debe quizás a los múltiples enfrentamientos de corrientes al interior del partido, una de ellas comandadas por el senador liberal e independiente Bernie Sanders, quien compitió contra Clinton por la nominación presidencial.

Un escenario similar se podría vivir en los primeros meses de la contienda por la candidatura demócrata en 2020. La gran favorita al momento es la senadora Elizabeth Warren, una de las figuras más importantes del Senado y quien podría obtener el respaldo de una mayoría representativa de su partido. Sin embargo, las claras semejanzas con Clinton podrían entorpecer su camino a la nominación. Ahí es donde entrarían otros de los candidatos que ya registraron sus intenciones por representar a los demócratas en las elecciones de noviembre de 2020.

El senador Cory Booker, de Nueva Jersey; Pete Buttigieg, alcalde de Indiana, y Julián Castro, antiguo alcalde de San Antonio y secretario de Vivienda y Desarrollo Urbano durante el gobierno de Barack Obama, ya cuentan con el registro ante la Comisión Federal de Elecciones (FEC). Aunque el trío tiene posibilidades de sumar apoyos, tendrán que enfrentarse ante una oleada de mujeres con mejores oportunidades de generar empatía entre el pueblo liberal estadounidense, especialmente porque ellas no han temido levantar la voz y criticar ampliamente las acciones de Trump: la congresista hawaiana Tulsi Gabbard, la senadora neoyorquina Kirsten Gillibrand, la senadora californiana Kamala Harris y la senadora de Minnesota, Amy Klobuchar.

Además, aunque aún no se manifiestan públicamente, es posible que otras figuras relevantes del ámbito demócrata se sumen a la contienda en los próximos meses, entre ellos Stacy Abrams, líder demócrata en el congreso de Georgia entre 2011 y 2017; Joe Biden, vicepresidente durante el gobierno de Obama; Michael Bloomberg, empresario y exalcalde de Nueva York; Beto O’Rourke, excongresista texano; y el mismo Bernie Sanders.

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Donald Trump – Fotografía: Gage Skidmore / Flickr

Los republicanos

Al igual que la mayoría de los presidentes en funciones que esperan alcanzar la reelección. Donald Trump parte como candidato en solitario a las próximas convenciones republicanas.

Al momento solo una persona ha lanzado un comité de análisis para sumarse a la contienda, Bill Weld, gobernador de Massachusetts en la década de los noventa, candidato republicano al Senado en 1996 y candidato a vicepresidente en 2016 por el partido Libertario. Cabe señalar que Weld, no tiene una oportunidad real de quitarle la nominación a Trump.

Tampoco las tienen otros tres políticos que han manifestado sus intenciones de cosechar el apoyo republicano en 2020: Bob Corker, senador de Tennessse y uno de los grandes críticos de Trump al interior de su partido; Larry Hogan, gobernador de Maryland; y John Kasich, gobernador de Ohio, que también buscó la nominación en 2000 (ante George W. Bush) y 2016 (ante el propio Trump).

De hecho, resulta más interesante la lista de posibles candidatos que decidieron bajarse de la contienda incluso antes de que esta empezara, incluyendo al senador texano Ted Cruz, el millonario Mark Cuban, el gobernador Charlie Baker, el exprecandidato presidencial Jeb Bush, el senador Jeff Flake, el exsecretario de Defensa James Mattis, el gobernador Mitt Romney, el excongresista Paul Ryan y el actual vicepresidente de los Estados Unidos, Mike Pence.

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Howard Schultz – Fotografía: Gage Skidmore / Flickr

Los “independientes”

Hasta hace un par de días no había un candidato independiente capaz de volverse una amenaza para cualquiera de los dos partidos, especialmente el Demócrata. Aunque personajes como el del periodista Dan Rattiner, el comediante Sam Seder, el artista de perfomance Vermin Supreme, el actor Dwayne Johnson y el rapero Kanye West habían manifestado sus intenciones de contender por la presidencia, estas cayeron o se evaporaron rápidamente. Y entonces surgió Howard Schultz, antiguo director de Starbucks.

Las críticas no se hicieron esperar. El 27 de enero, cuando Schultz se presentó en público para manifestar que le interesaría participar contender por la presidencia como un candidato independiente, un hombre lo increpó gritando: “No ayudes a elegir a Trump, millonario ególatra y pendejo”. Desde entonces Schultz ha recibido más muestras de rechazo que de apoyo, dificultando lo que en algún otro momento pudo ser una oportunidad de oro para el millonario.

A pesar de que el invierno no ha terminado, las cosas se siguen calentando en Washington.

* Fotografía: The White House / Flickr

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